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Miércoles, 28 de octubre de 2026
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Las enfermedades crónicas concentran la mayoría de las muertes y ponen el foco en la prevención

Los problemas cardiovasculares encabezan las causas de muerte en la Argentina. Controlar la presión, el colesterol y la glucemia, y sostener los tratamientos puede ayudar a evitar complicaciones graves.

Por Graciela BerardiSociedad y vida · · hace 21 h
Las enfermedades crónicas concentran la mayoría de las muertes y ponen el foco en la prevención

Una persona sigue con su rutina mientras su presión arterial, su colesterol o su glucemia se mantienen por encima de los valores adecuados. Es una situación que puede prolongarse durante años sin señales evidentes y que nos recuerda por qué los controles de salud importan también cuando uno se siente bien.

En la Argentina, siete de cada diez muertes se deben a enfermedades crónicas. Dentro de ese conjunto, las cardiovasculares ocupan el primer lugar, según el último boletín de mortalidad del Ministerio de Salud de la Nación. Al mismo tiempo, el país envejece: entre los censos de 2010 y 2022, la población de 65 años y más aumentó un 31 por ciento y ya supera los 5,3 millones de personas, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Censos.

Riesgos que pueden avanzar en silencio

La presión alta, el colesterol elevado, el exceso de peso, la falta de actividad física y la glucemia alta son factores de riesgo que no siempre producen síntomas claros. Cuando aparecen señales de enfermedad, el daño cardiovascular puede estar avanzado. Un infarto a los 55 años, por ejemplo, puede exigir meses de recuperación, afectar la autonomía y obligar a toda una familia a reorganizar su vida cotidiana.

Actuar antes puede cambiar ese panorama. Un análisis publicado en la revista médica Lancet encontró que bajar diez milímetros de mercurio la presión sistólica reduce un 20 por ciento el riesgo de infartos, accidentes cerebrovasculares y otros episodios cardiovasculares graves.

Sin embargo, mantener la presión bajo control sigue siendo una dificultad extendida: apenas el 23 por ciento de los 1.400 millones de adultos que viven con hipertensión en el mundo lo consigue, según la Organización Mundial de la Salud.

Detectar no alcanza si el tratamiento se interrumpe

El diagnóstico es un paso importante, pero no resuelve por sí solo el problema. La Organización Mundial de la Salud estimó que, incluso en los países desarrollados, solo la mitad de los pacientes con enfermedades crónicas cumple su tratamiento. Para el cardiólogo Daniel Pérez, director del Instituto Médico de Alta Complejidad de Buenos Aires, la dificultad central está en lograr que esos tratamientos se sostengan en el tiempo.

La discusión también alcanza al sistema de salud. La Argentina destina cerca del 10 por ciento de su producto bruto interno a ese sector, por encima del promedio de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, según un informe del Instituto Interdisciplinario de Economía Política. Pero los especialistas advierten que no se trata solamente de cuánto se gasta, sino también de cuándo se interviene. Para quien sigue con su rutina sin notar señales de alarma, conocer sus valores y mantener el tratamiento indicado puede ser una diferencia importante.

Graciela Berardi, Sociedad y vida.

GB
Graciela BerardiSociedad y vida

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