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Martes, 20 de octubre de 2026
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El Batman que Affleck guardó en un cajón y que Manganiello finalmente abrió

Las memorias del actor que iba a ser Deathstroke destapan una película que mezclaba el thriller de Fincher con el videojuego Arkham Origins, con la muerte de Gordon y la llegada de una Batgirl como piezas centrales de una trama que jamás llegó a rodarse.

Por Florencia CabralCultura y espectáculos · · hace 1 h
El Batman que Affleck guardó en un cajón y que Manganiello finalmente abrió

Imaginate entrar a un cine de calle Corrientes, pedir la butaca de siempre y que en la pantalla arranque un Batman distinto a todos los que vimos, más oscuro, más vengativo, construido casi como una película de David Fincher con manto y orejas. Eso es, ni más ni menos, lo que Ben Affleck tenía en la cabeza cuando se sentó a escribir la película que iba a dirigir, protagonizar y producir dentro del universo extendido de DC, y lo que Joe Manganiello, el actor elegido para ponerse en la piel de Deathstroke, acaba de revelar en sus memorias "Bloodlines: A Memoir", un libro que se está leyendo como una verdadera cápsula del tiempo del Hollywood de superhéroes que nunca fue.

Manganiello, al que muchos recuerdan como el musculoso de Magic Mike o como el gran villano de Spider-Man, había quedado atado al personaje de Slade Wilson, Deathstroke en clave superheroica, después de su aparición en la poscréditos de La liga de la justicia. El rol formaba parte de un acuerdo más grande, un Batman que Affleck quería rodar después de la experiencia como Batman v Superman y como parte de esa primera camada de films que Warner intentaba sostener como universo propio. Pero el Batman de Affleck nunca arrancó y, mientras el proyecto se cocinaba en papeles, Manganiello se fue armando en su cabeza la película que casi nunca vio la luz, hasta que decidió volcarlo en un libro.

Una cacería con forma de The Game

El propio Manganiello cuenta que la idea central de Affleck era reimaginar The Game, el thriller de Fincher con Michael Douglas, pero versión capa y antifaz. La premisa era tan simple como retorcida: Deathstroke estaba convencido de que Batman había matado a su hijo y se lanzaba a una cacería personal contra Bruce Wayne, sin importarle las consecuencias. En esa persecución el villano lograba meterse en la mismísima Baticueva, tomaba como rehén al eterno Alfred Pennyworth, el mayordomo de toda la vida, y terminaba ejecutando al comisionado Jim Gordon, una de las figuras más queridas del universo del Caballero Oscuro.

“Deathstroke estaba convencido de que Batman había matado a su hijo y se lanzaba a una cacería personal contra Bruce Wayne, sin importarle las consecuencias.”Fuente: Bloodlines: A Memoir, de Joe Manganiello

Batgirl entra a escena y un final pensado como videojuego

Pero la historia no terminaba en tragedia. El guion que Affleck tenía entre manos reservaba un giro importante: la aparición de una nueva Batgirl que se sumaba al Caballero Oscuro para enfrentar a Deathstroke en una pelea de esas que dejan a los dos contendientes al borde de la muerte, antes de escapar juntos en un tren elevado, una imagen bien setentosa que remitía a las películas más callejeras del personaje.

El cierre era, sin embargo, la frutilla del postre. Affleck le confirmó a Manganiello, según el actor, que la pelea final mano a mano entre Batman y Deathstroke por las calles de Gotham iba a la cinemática de apertura del videojuego Batman: Arkham Origins, la entrega de 2013 cuya escena de arranque había sido dirigida por Tim Miller, el mismo que después se puso al frente de Deadpool. La idea era traducir esa cámara lenta calculada, esos golpes en penumbra y esa violencia coreografiada al lenguaje del cine, algo que hoy suena a anticipo del tono que finalmente adoptó The Batman de Matt Reeves con Robert Pattinson.

El proyecto que se cayó y el Batman que finalmente llegó

El Batman de Affleck se topó con cambios de estrategia, decisiones de estudio y la llegada de James Gunn y Peter Safran a la conducción de DC Studios, y quedó en la carpeta de los pendientes. Slade Wilson terminó reencauzado hacia otros caminos y, en 2022, el personaje del justiciero de Gotham tuvo su relanzamiento oficial con The Batman de Pattinson, bajo la dirección de Reeves. El futuro, según lo que viene anunciando el nuevo universo comandado por Gunn, se escribe en dos frentes: The Brave and the Bold, con un Batman más cercano al de los comics clásicos, y The Batman Part II, la secuela directa del film de Pattinson.

  • La premisa era una reversión superheroica de The Game, el thriller de David Fincher.
  • Deathstroke irrumpía en la Baticueva, tomaba rehén a Alfred y asesinaba al comisionado Jim Gordon.
  • Una nueva Batgirl se sumaba a la pelea contra Deathstroke, que concluía con fuga en tren elevado.
  • El clímax estaba pensado como un duelo callejero con la estética de la cinemática de Batman: Arkham Origins.
  • El proyecto fue cancelado dentro del universo extendido de DC y reemplazado por The Batman de Matt Reeves, con Robert Pattinson como protagonista.

A mí, personalmente, me hubiera encantado ver la pelea del tren elevado. Hay algo en la imagen de un Batman y una Batgirl saliendo del paso en uno de esos coches oxidados de la Gotham ochentosa que tiene la frescura de las mejores escenas postcreditos, pero con el corazón de un blockbuster pensadito. También me intriga cómo se las habría ingeniado Affleck para sostener todo el peso de escribir, dirigir, producir y actuar un vehículo de ese nivel sin pedir ayuda, algo que viene siendo materia de debate desde BvS en adelante. Pero la pregunta que sobrevuela cada párrafo de este libro, y que creo que sobrevuela a todos los que alguna vez fantaseamos con ese Batman distinto, sigue siendo la misma: ¿hasta dónde podría haber llegado esta versión si el estudio la dejaba rodar? Quizás nunca lo sepamos, pero estas memorias, al menos, nos dejan el placer de imaginarla cuadro por cuadro.

FC
Florencia CabralCultura y espectáculos

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