Cuando faltan dientes, la memoria también queda en juego
Una revisión de 14 estudios confirma que perder más de una pieza dental en la vejez se asocia con un riesgo sensiblemente mayor de deterioro cognitivo.Qué dicen los especialistas, cómo influye la inflamación de encías y qué hacer para cuidarse desde el sillón del odontólogo.
Llovía despacio sobre la vereda de Caballito cuando Marta Cáceres, de 67 años, salió del consultorio con el presupuesto del protesista entre las manos. Hacía meses que evitaba los asados familiares porque le faltaban dos muelas y la dentadura postiza se le movía al reírse. Esta semana, además, le confirmaron que tiene gingivitis. Marta me mira y me dice, con esa franqueza que solo se escuchan en los barrios del oeste porteño: Yo antes iba al dentista una vez al año. Después dejé. Y ahora me entero de que todo eso puede tener que ver con la memoria. Esa frase resume, sin saberlo, lo que acaba de mostrar una revisión reciente publicada por investigadores internacionales, que pusieron la lupa sobre algo que muchos subestiman: lo que pasa en la boca termina pasando en el resto del cuerpo.
Lo que dice el estudio
El trabajo, difundido por la revista JAMDA y repasado por la guía de Harvard Health Publishing, reunió datos de 14 investigaciones sobre adultos mayores y encontró un patrón preocupante. Quienes habían perdido más de un dientePresentaban cerca de un 50% más de riesgo de deterioro cognitivo y un 28% más de probabilidades de recibir un diagnóstico de demencia. Eso no quiere decir que perder una muela provoque alzhéimer. Los propios autores aclaran que se trata de una asociación estadística, no de una relación de causa y efecto comprobada. Entran en juego la inflamación prolongada, la alimentación, el acceso a la atención odontológica y las enfermedades previas.
Encías inflamadas, un problema que no se queda en la boca
La gingivitis, esa inflamación de encías que muchas veces se toma como algo menor, aparece vinculada en distintos estudios con enfermedades cardiovasculares, pulmonares, obstrucciones en vasos sanguíneos y accidentes cerebrovasculares. Tampoco hay causalidad directa demostrada, pero la asociación es lo suficientemente sólida como para que la consulta odontológica forme parte de cualquier seguimiento médico serio. Cuando la gingivitis no se trata a tiempo, avanza hacia los tejidos que sostienen las piezas dentales y puede derivar en periodontitis, una etapa en la que la pérdida de dientes deja de ser una posibilidad y se convierte en una realidad.
- Sensibilidad dental: aparece cuando las encías se retraen y dejan la raíz al descubierto. El bruxismo (apretar o rechinar los dientes mientras se duerme) puede ser una causa. Una férula nocturna ayuda a reducir la presión, aunque siempre conviene que un profesional descarte otros orígenes.
- Boca seca: se produce cuando baja la cantidad de saliva y complica masticar, tragar, hablar y hasta percibir los sabores. Es un efecto secundario habitual de varios medicamentos y aparece asociada a diabetes, accidentes cerebrovasculares, alzhéimer y enfermedades del sistema inmune.
- Aislamiento social: la falta de piezas dentales cambia la vida cotidiana. Hay gente que deja de conversar, deja de sonreír o directamente evita las reuniones. Ese retraimiento, en la vejez, pesa más de lo que parece.
Lo que más me quedó dando vueltas de toda la lectura es que la salud bucal funciona como un termómetro silencioso. Lo que pasa en la boca habla de lo que pasa en el cuerpo, y en los adultos mayores el margen para desatender las señales es cada vez más chico. La recomendación es concreta y no requiere grandes despliegues: mantener los controles odontológicos al día, cepillarse con pasta con flúor, limpiar los espacios entre dientes, prestar atención a las encías que sangran, no postergar los arreglos pendientes y consultar ante sequedad persistente o sensibilidad nueva. Son gestos pequeños que, vistos en conjunto, pueden cambiar bastante el escenario.
“Yo antes iba al dentista una vez al año. Después dejé. Y ahora me entero de que todo eso puede tener que ver con la memoria.”Marta Cáceres (67 años, vecina de Caballito)
