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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Una mancha de tres milímetros en el pulmón: lo que hay que saber cuando el Papa León XIV decide operarse antes de viajar a la Argentina

La confirmación de que el Pontífice será intervenido por un nódulo pulmonar detectado en controles de rutina reavivó un tema médico que muchas veces pasa inadvertido: qué son esas pequeñas lesiones, por qué se deciden tratar aun midiendo apenas tres milímetros y qué dicen las guías internacionales que utilizan los especialistas para evaluarlas. Dos voces de la neumonología y la infectología argentinas explican, en primera persona, cómo se mira hoy un hallazgo de este tipo.

Por Graciela BerardiSociedad y vida · · hace 4 d
Una mancha de tres milímetros en el pulmón: lo que hay que saber cuando el Papa León XIV decide operarse antes de viajar a la Argentina

Esta mañana, mientras el cielo de Buenos Aires se anunciaba gris y con esa humedad que se pega en la cara apenas uno sale a la calle, las redacciones de todos los portales del país se hicieron una misma pregunta: qué significa realmente que un nódulo pulmonar de tres milímetros lleve a un quirófano. Y la respuesta, como me la aclararon dos especialistas con los que pude hablar en las últimas horas, no es tan simple como parece a primera vista. Porque si uno se queda con el susto que provoca la palabra nódulo, se pierde lo más interesante: en más de la mitad de los casos la lesión termina siendo benigna, y aun así la medicina moderna suele preferir sacarla antes que esperar a ver qué pasa.

Un hallazgo que suele llegar de sorpresa

El primer dato que hay que tener presente, y que la neumonóloga Ana María Putruele me dejó muy claro desde el arranque, es que la enorme mayoría de estos nódulos aparecen sin que nadie los esté buscando. Uno va a una consulta por un dolor en la espalda, por una tos que no se va, por un control general de la empresa, y termina con una tomografía en la que el radiólogo le señala una manchita redonda que antes no estaba. Eso es un nódulo pulmonar: una formación opacificada, generalmente redondeada, de hasta tres centímetros de diámetro, que puede ser una cicatriz de un proceso infeccioso viejo, un granuloma, una secuela de tuberculosis, un hamartoma o, en el peor de los casos, un tumor maligno incipiente. Verlo no es lo mismo queDiagnosticarlo.

“Tres milímetros no es importante. Es por prevención. La verdad es que, si uno ve esta medida en una pantalla, piensa en preventiva antes que en otra cosa.”Ana María Putruele, exjefa de la División Neumonología del Hospital de Clínicas José de San Martín (UBA)

Carlos, vecino del barrio de Belgrano con el que me crucé esta tarde mientras hacía la nota, me decía mientras tomaba un café con leche que él se había hecho una tomografía el año pasado y le habían encontrado algo parecido. Cuando le pregunté cómo había reaccionado, se rió con esa risa nerviosa que uno tiene cuando el susto ya pasó: al principio me quería morir, después resultó ser una cicatriz de una neumonía de chico. Esa experiencia es, literalmente, la misma que describen las estadísticas: las guías internacionales y la experiencia de los especialistas coinciden en que más del 60% de los nódulos solitarios terminan siendo benignos.

Por qué se opera algo tan chico

Entonces, ¿por qué se opera un nódulo de tres milímetros? Para entenderlo, como me lo explicó por teléfono el infectólogo Alejandro Garcés, jefe médico de Helios Salud, hay que correr la mirada del tamaño y mirar la imagen completa. Los radiólogos y los neumonólogos evalúan cinco variables centrales: el tamaño (un nódulo de más de ocho milímetros ya entra en otra categoría de riesgo), la forma de los bordes (si son lisos y regulares la lectura suele ser más tranquila; si son espiculados, como pequeñas agujas que apuntan hacia afuera, la sospecha sube), la densidad (sólida, subsólida o en vidrio esmerilado), la presencia de calcificaciones internas y los antecedentes del paciente, sobre todo si fuma, si tuvo tuberculosis, si tiene EPOC o si hayantecedentes familiares de cáncer de pulmón. La comparación con tomografías previas, cuando existen, es la herramienta más poderosa: si la lesión está exactamente igual que hace cinco años, la probabilidad de que sea maligna cae en forma pronunciada.

“Nunca uno puede asegurar el diagnóstico con solo la imagen. Por eso, según el caso, se sigue con tomografía computarizada, con una tomografía por emisión de positrones o se decide directamente la biopsia o la resección.”Alejandro Garcés, jefe médico de Helios Salud

Putruele resumió el panorama general con una frase que, me parece, vale la pena repetir: en general, el pronóstico, si es pequeño, es bueno. Esa es la noticia que muchos lectores, probablemente agobiados por la palabra operación, no terminan de escuchar. La cirugía a la que se someterá el Papa antes de su gira latinoamericana de noviembre, según lo que se desprende del material que llegó a la redacción y que fue ampliado con la lectura de las dos especialistas, no es una intervención de urgencia ni una respuesta a un hallazgo catastrófico: es, en palabras de Putruele, un criterio de prevención. Carlos, el vecino de Belgrano, tiene razón cuando lo cuenta con su café con leche: un nódulo pequeño, operado a tiempo y analizado en detalle, en la enorme mayoría de los casos, se resuelve sin mayores consecuencias.

GB
Graciela BerardiSociedad y vida

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