Meta tiene a tu suegra, tu plomero y a tu ex en la memoria: así funciona el archivero voraz de Muse
El asistente de inteligencia artificial de la empresa de Mark Zuckerberg junta fichas de cada persona del entorno del usuario y las refresca cada hora. Los controles para borrar esa información existen, pero solo quedan en manos de quien activó el agente.
¿Te imaginas que un software le lleva el archivo a tu pareja, a tu mejor amigo y hasta al electricista que te cambió el cableado el verano pasado? Bueno, Meta ya lo hace y ni siquiera te pidió permiso para anotar el cumpleaños del cuñado. Se llama Muse, es el asistente de inteligencia artificial de la compañía, y acaba de quedar en el centro de la escena por una razón bastante inquietante: no se conforma con recordar tus cosas, también archiva las de toda tu tropa.
La función estrella, según la propia empresa, es praktila: que el bot distinga una boleta del plomero de confianza o que recomiende las flores que le gustan a tu pareja sin que tengas que andar explicándole el mundo cada dos por tres. Para eso, Muse junta datos del usuario y de las personas con las que se cruza en la vida digital. Lo dijo Daniel Roberts, portavoz de la compañía, en diálogo con medios especializados. Hasta ahí, la promesa suena hasta simpática. El problema empieza cuando uno raspa un poco la pintura.
¿Qué guarda exactamente y cada cuánto lo actualiza?
Un investigador independiente en seguridad informática e inteligencia artificial, Karan Joshi, consiguió sacarle al chatbot los archivos con sus propias instrucciones internas. ¿Cómo? Pidiéndoselos, así de simple, en una charla normal. Y lo que encontró delata una rutina bastante meticulosa: cada una hora, el sistema prepara fichas de familiares, parejas, amigos, colegas y hasta de cuentas que el usuario sigue en redes sociales. Como un vecino que anota todo lo que ve pasar por la vereda, pero en versión digital y sin descanso.
- Antecedentes del vínculo con cada persona del entorno.
- Intereses compartidos y temas pendientes entre el usuario y su círculo.
- Fechas clave: cumpleaños, aniversarios y mudanzas.
- Objetivos de ahorro en común y desacuerdos registrados.
- Cualquier detalle respaldado por conversaciones o conexiones previas, sinInventar nada.
La instrucción clave del archivo es tajante: trabajar con evidencia. Si no hay datos que respalden un dato, el sistema no lo completa. Algo es algo, en tiempos de inteligencia artificial que suelen inventar lo que sea con tal de quedar bien.
¿Quién puede ver y borrar ese archivo?
Acá viene la parte que a cualquiera con dos dedos de frente le va a erizar la piel. Meta asegura que cada usuario corre en una máquina virtual separada, sin acceso para otros usuarios o agentes. También dice que hay un registro de auditoría para revisar la actividad y que se puede pedir la eliminación de la memoria. Roberts lo repite como un mantra: la información sale de lo público y de lo que el usuario comparte. La confirmación llega antes de mandar un mail o gastar unos pesos en una compra. Suena prolijo, ¿no? El tema es que todos esos botones están solamente en manos de quien instaló Muse. Tu hermana, tu amigo o el plomero del verano no tienen ni voz ni veto sobre la ficha que el sistema les armó.
Mientras tanto, seguimos esperando la fibra.
Te puede interesar
