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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Xacobeo 2027: Galicia se prepara para un Año Santo que desbordará las rutas del Camino de Santiago

Con 540.000 peregrinos en 2025 y la Vuelta a España partiendo desde Compostela, la región articula una agenda que va mucho más allá de la peregrinación tradicional.

Por Paula IturriozAmbiente y agua · · hace 19 h
Xacobeo 2027: Galicia se prepara para un Año Santo que desbordará las rutas del Camino de Santiago

Casi 540.000 peregrinos llegaron a Santiago de Compostela en 2025, lo que representa un incremento del 6 por ciento respecto del año anterior, y la proyección para 2027 es todavía más ambiciosa. Ese año la región celebrará el Xacobeo, el Año Santo que se repite cada vez que el 25 de julio, festividad de Santiago Apóstol, cae en domingo, una coincidencia que en esta oportunidad volverá a movilizar a miles de caminantes, ciclistas y jinetes desde todos los confines de Europa. Se trata, en definitiva, de la activación de un caudal humano pocas veces visto en una península Ibérica acostumbrada a medirse en otras magnitudes, y la maquinaria institucional gallega ya trabaja a pleno para absorber esa corriente que se anuncia incontenible.

La agenda prevista para 2027 excede con holgura el calendario estrictamente religioso o caminero: conciertos con artistas locales, españoles e internacionales, festivales distribuidos por todo el territorio, exposiciones temáticas y una decena de eventos deportivos de gran escala se sumarán a la propia liturgia del Año Santo. La intención declarada por las autoridades autonómicas es que la marea de visitantes no se concentre exclusivamente en la plaza del Obradoiro, sino que se derrame hacia villas y ciudades del interior de Galicia, en un intento por democratizar territorialmente el impacto económico y turístico. La decisión más resonante hasta el momento es que la Vuelta a España, la principal competencia ciclística del país, arrancará desde Santiago de Compostela el 4 de septiembre de 2027 y desarrollará cuatro etapas íntegramente en suelo gallego, lo que constituye un espaldarazo promocional sin precedentes para el evento.

Un camino con muchas sendas y un crecimiento que ya se nota

El Camino de Santiago no es un trazado único sino una constelación de rutas que convergen en la capital gallega. El más transitado sigue siendo el Camino Francés, que parte desde Saint-Jean-Pied-de-Port, en Francia, o desde Roncesvalles, en España, y cubre cerca de 800 kilómetros hasta Compostela, atravesando Navarra, La Rioja, Castilla y León y la propia Galicia. En los últimos años, sin embargo, el que más crece es el Camino Portugués, que sale desde Oporto y suma variantes por el interior y por la costa, y que ya entregó cerca de 200.000 Compostelas, una cifra que lo posiciona como la segunda vía en importancia. Completan el abanico el Camino del Norte, que bordea la costa cantábrica; el Camino Primitivo, con arranque en Oviedo; el Camino de Invierno, desde Ponferrada; el Camino Inglés, que parte de A Coruña o Ferrol y que era la ruta histórica de los peregrinos llegados por mar desde el norte de Europa; la Vía de la Plata, que une Sevilla con Santiago a lo largo de casi 1.000 kilómetros, y una ruta marítima que recorre las rías gallegas, una opción que las autoridades buscan potenciar como sello diferencial de la edición 2027. Los peregrinos pueden completar el recorrido a pie, en bicicleta o a caballo, modalidades que la Oficina del Peregrino admite formalmente y que obligan a la administración a planificar con una lógica casi hidrológica: medir el caudal de personas, distribuir los recursos y anticipar dónde se producirán los picos de demanda.

La Compostela, los albergues y la infraestructura que ya no alcanza

  • Para obtener la Compostela, el certificado oficial que acredita la peregrinación, es necesario recorrer al menos los últimos 100 kilómetros a pie o a caballo, o 200 kilómetros en bicicleta, y cumplir los requisitos establecidos por la Oficina del Peregrino.
  • Galicia dispone de unos 80 albergues públicos con alrededor de 3.000 plazas y una tarifa de referencia de 10 euros por noche, una red que ha crecido al ritmo de los peregrinos pero que podría quedar corta ante la demanda extraordinaria de 2027.
  • Los albergues públicos no incluyen comidas, aunque cuentan con cocinas y espacios comunes, y la oferta gastronómica a lo largo de las rutas, con bares y restaurantes, completa la cobertura logística.
  • A esa red se suman albergues privados, hostales y hoteles de distintas categorías, que en conjunto constituyen el segundo pilar de alojamiento y cuya capacidad también será puesta a prueba durante el Xacobeo.

La pregunta que sobrevuela la preparación del Xacobeo 2027 es si la infraestructura actual será capaz de absorber el aluvión humano sin deteriorar la experiencia del caminante ni saturar los servicios de las localidades más pequeñas. El crecimiento del 6 por ciento registrado en 2025, hasta rozar los 540.000 peregrinos, es apenas un anticipo de lo que se proyecta para el año jubilar, cuando la cifra podría duplicarse o más, según cálculos extraoficiales que manejan operadores turísticos y asociaciones de hospitaleros. Resulta indispensable, en ese contexto, que el Gobierno gallego avance con la ampliación de la red de albergues, la mejora de la señalización en rutas menos conocidas y la implementación de sistemas de reserva que eviten colapsos en los tramos finales. También es clave fortalecer la conectividad de transporte entre los distintos puntos del Camino, una asignatura que, según los propios peregrinos, sigue pendiente.

En materia ambiental, el Xacobeo tampoco puede ser indiferente. El crecimiento de la actividad humana en entornos rurales y naturales exige planes de gestión de residuos, de protección de acuíferos y de ordenamiento del uso del suelo, particularmente en las zonas de mayor vulnerabilidad. La experiencia de años anteriores, cuando la masificación dejó huella en algunos tramos del Camino Francés, debería servir como advertencia. Galicia tiene en sus manos una oportunidad histórica para demostrar que un evento religioso y cultural de esta envergadura puede convivir con el respeto por el paisaje, el agua y la biodiversidad que atraviesa el camino. El año 2027 será, en definitiva, la prueba definitiva de que el Xacobeo no es solo una celebración, sino también un termómetro de la capacidad institucional para gestionar un caudal humano extraordinario sin comprometer el patrimonio que lo hace posible.

PI
Paula IturriozAmbiente y agua

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