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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Una mañana para mirar a los ojos a los chicos: el Castro Rendón abre sus puertas sin turno

El hospital neuquino realiza este jueves un control visual pediátrico gratuito para chicas y chicos de entre 4 y 14 años. La jornada apunta a detectar el ojo vago y otros problemas que, tratados a tiempo, tienen solución.

Por Graciela BerardiSociedad y vida · · hace 3 d
Una mañana para mirar a los ojos a los chicos: el Castro Rendón abre sus puertas sin turno

Son las ocho de la mañana en Neuquén y la calle Santa Fe ya muestra ese movimiento pausado de los jueves de invierno: padres que cruzan desde el barrio Alta Barda con chicos todavía con algo de sueño, mamás que llegan directo desde el trabajo, abuelos que acompañan con el DNI en la mano. En el Hospital Provincial Castro Rendón, el servicio de Oftalmología abrió sus puertas para una jornada especial: un control visual pediátrico gratuito, sin turno previo, pensado para chicas y chicos de entre 4 y 14 años.

La actividad se extiende hasta las 14 y se atiende por orden de llegada. Para acceder al estudio solo hace falta presentar el Documento Nacional de Identidad, que se registra en el sistema sanitario ANDES, y, si la familia los tiene, los estudios visuales anteriores. El dato no es menor: la subjefa de Oftalmología del hospital, Natalia Racigh, fue clara al explicar qué se busca en esta jornada.

“Ambliopía es el término técnico para referirse a un ojo que no funciona como corresponde y que, si se diagnostica en el momento oportuno, tiene tratamiento.”Natalia Racigh, subjefa de Oftalmología del Hospital Castro Rendón

Por qué importa la edad: la ventana que se cierra

La ambliopía, conocida popularmente como ojo vago, es una condición en la que uno de los ojos no desarrolla la agudeza visual normal porque el cerebro prioriza las señales del ojo dominante y deja de procesar las del otro. El punto central es que existe una ventana terapéutica concreta: el cerebro y los ojos conservan plasticidad hasta los 13 o 14 años aproximadamente. Pasada esa edad, las conexiones quedan fijas y la rehabilitación clásica con parche ya no produce mejoras permanentes.

El tratamiento habitual combina el uso de anteojos con parches sobre el ojo de mejor visión, una estrategia que obliga al cerebro a trabajar con el ojo afectado. De ahí la insistencia de los especialistas en detectar el problema lo antes posible: cuanto más chico es el paciente, mejor responde a la intervención.

El calendario que recomiendan los pediatras

Las guías de control visual en la infancia empiezan temprano: al primer mes de vida, a los seis meses, al año y medio, a los tres años y a los cinco. A partir de los cinco, la recomendación es una revisión anual, en paralelo con el chequeo escolar de inicio de ciclo lectivo.

En las jornadas previas que realizó el Castro Rendón, más de la mitad de los chicos evaluados presentó alguna falla en su agudeza visual. Parte de ese crecimiento se asocia al uso intensivo de pantallas desde edades muy tempranas, ya que el enfoque sostenido a corta distancia favorece el desarrollo de miopía y puede provocar dolores de cabeza frecuentes en la etapa escolar.

Si durante la jornada se detecta alguna anomalía, el equipo médico deriva al paciente a una consulta ambulatoria para iniciar el tratamiento correspondiente. Mientras tanto, en la entrada del hospital, la fila ya se estira por la vereda. Una vecina del barrio Sapere, mi nombre dijo mientras le ajustaba el camperón a su hijo de seis años, vino ni bien abrieron porque el nene se acerca mucho a la tablet y ella quería descartar algo. Como ella, varias familias aprovechan la mañana para una revisión que, en muchos casos, puede cambiar el rumbo de un problema visual para siempre.

GB
Graciela BerardiSociedad y vida

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