Roblox se anima a salir del corralito: ahora sus creadores podrán llevar sus juegos a Steam, PlayStation y hasta la Xbox
La compañía presentó Roblox Everywhere en la conferencia para desarrolladores y promete abrir la plataforma a las tiendas más importantes del mercado, con modo sin conexión y soporte web incluidos. Una movida que cambia las reglas de juego para los estudios independientes que usan su motor.
Imaginate la sala de la Roblox Developers Conference con las luces bajas, las pantallas gigantes exhibiendo universos coloridos y una platea llena de desarrolladores que, hasta anteayer, sabían que cualquier cosa que naciera dentro de Roblox se quedaba para siempre adentro de Roblox. Esa sensación de corralito digital, de ese software privativo que te obligaba a publicar exclusivamente dentro del cliente oficial, es justamente lo que la compañía viene a romper con Roblox Everywhere, la iniciativa que presentó en la edición número doce de su conferencia anual y que a mí, sinceramente, me parece un paso mucho más grande de lo que parece a primera vista.
Lo concreto es así: los creadores que usan Roblox Studio van a poder exportar sus juegos como aplicaciones nativas e independientes para Windows, Mac, iOS, Android y las principales consolas, y publicarlos directamente en tiendas tan variadas como Steam, Epic Games Store, Google Play, App Store, PlayStation Store y la tienda de Xbox. No se trata de un puente improvisado ni de un launcher con la marca de Roblox pegada arriba: son juegos que viven y se instalan como cualquier otro título del mercado, aunque por debajo sigan corriendo sobre la misma tecnología de la empresa y sus servicios de soporte en la nube.
Una prueba chica antes de la apertura grande
La compañía fue clara en el anuncio: el programa arranca con un grupo selecto de desarrolladores, una especie de piloto controlado para medir cómo responde la infraestructura cuando los proyectos empiezan a vivir afuera del ecosistema cerrado. Recién después, según explicaron, se abrirá de manera general al resto de los creadores que quieran subirse al carro.
- Aplicaciones nativas e independientes en PC, móvil y las principales consolas
- Publicación directa en Steam, Epic Games Store, Google Play, App Store, PlayStation Store y la tienda de Xbox
- Acceso a experiencias de Roblox desde el navegador Chrome sin instalar cliente, antes de fin de año
- Modo sin conexión pensado para juegos de un solo jugador
- Soporte mejorado para proyectos en 2D y juegos de acertijos
Y hay un detalle que no es menor: con esta movida, Roblox deja de ser únicamente una plataforma con su propio monedito virtual, los Robux, y empieza a posicionarse como un competidor directo de motores históricos como Unity o Unreal Engine. Para los estudios pequeños, para esos desarrolladores independientes que hoy dudan entre empezar un proyecto dentro de Roblox o armar todo de cero con otra herramienta, la promesa es tentadora: cadena completa, desde la creación hasta la distribución multiplataforma, sin tener que armar un equipo de porting ni renegar con cada tienda por separado.
Ahora, si me permitís la opinión en primera persona, creo que acá hay algo profundamente humano que vale la pena mirar de cerca: durante años se construyó una industria enorme alrededor de Roblox, con millones de chicos y jóvenes aprendiendo a programar, a diseñar mundos, a pensar como autores, todo bajo la idea de que ese universo era el techo y, al mismo tiempo, el piso. Que ahora se abran las puertas no significa que la plataforma pierda su identidad, sino más bien lo contrario: le devuelve a los creadores la sensación de que lo que hacen puede viajar, puede cruzar fronteras, puede llegar a esa abuela que sólo conoce Steam o a ese jugador de consola que jamás se bajó el cliente. A mí, como espectadora de esta industria, me emociona imaginar a los mismos pibes que crecieron armando obby en Roblox Studio viendo sus juegos instalados al lado del último título triple A en la biblioteca de una PlayStation. Es, en el fondo, una invitación a confiar en que el trabajo creativo no tiene por qué vivir encerrado para siempre en el corralito que lo vio nacer.
