Resident Evil arrancó con todo en las salas norteamericanas y va por el récord histórico de la saga
La película dirigida por Zach Cregger debutó con 24 millones de dólares en un solo día y ya se ilusiona con superar la marca de Ultratumba en su primer fin de semana. Sony invirtió 75 millones y la crítica la acompaña con un 96 % de reseñas positivas.
La sala estaba llena el jueves a la noche y el murmullo previo a la función tenía esa mezcla de expectativa y nostalgia que solo se escucha cuando vuelve una franquicia con décadas de historia. La nueva adaptación cinematográfica de Resident Evil aterrizó en las salas norteamericanas con una recaudación inicial de 24 millones de dólares en su primer día, un número que la ubica muy cerca de romper el récord de apertura de toda la saga en Estados Unidos. La cifra, difundida por la industria en las últimas horas, corresponde únicamente a boletería y todavía no se contabilizó el arrastre del viernes ni del fin de semana completo, que es donde se juega el verdadero partido.
Una marca que lleva más de una década
El récord que esta nueva entrega tiene en la mira pertenece a Resident Evil 4: Ultratumba, la película de 2010 dirigida por Paul W.S. Anderson que reunió 26,65 millones de dólares durante su primer fin de semana en el mercado estadounidense. Los 24 millones que consiguió el debut del jueves dejan a la versión de Cregger a tiro de esa cifra y alimentan la proyección de los especialistas, que ubican el cierre del fin de semana por encima de los 50 millones. Si la estimación se cumple, estaríamos frente a la mayor apertura de la franquicia en Norteamérica. Vale la pena aclararlo, porque a veces se mezclan los datos: lo que ya se confirmó es lo recaudado en una jornada; lo que todavía es cálculo es el total de tres días.
Conviene detenerse acá en un punto que suele generar confusión entre los lectores. Sony destinó un presupuesto de 75 millones de dólares a la producción de esta película. Los 24 millones del debut son ingresos de boletería en Estados Unidos, una parte del negocio, pero no el negocio entero. A esa cifra hay que sumarle, más adelante, lo que se sume en el resto del mundo, el eventual desembarco en plataformas y los ingresos por ventas físicas y digitales. Con esos números solos, todavía no se puede afirmar que el filme haya recuperado la inversión; sí puede decirse que arrancó con el pie derecho y que la conversación gira en torno a un posible récord.
Crítica favorable y otro récord en la mira
Hay otro dato que pinta de buen humor el estreno y que me parece importante destacar: la película reúne un 96 % de valoraciones positivas en los principales agregadores de crítica, y es la primera entrega de la saga rodada con actores reales que consigue una evaluación ampliamente favorable. No es un detalle menor. A lo largo de los años, las distintas versiones convivieron con reseñas tibias o directamente adversas, y que esta nueva entrega reciba ese respaldo agrega una capa de legitimidad a un género que a veces es mirado de reojo por el público adulto. También está en juego otra marca de Ultratumba, la de los 60,12 millones de dólares acumulados en Estados Unidos a lo largo de todo su recorrido. La nueva entrega podría acercarse a ese total si cumple las expectativas de apertura, pero superarlo dependerá de cómo se sostenga la convocatoria después del debut, algo que por ahora sigue siendo una promesa y no un resultado.
Sobre el futuro creativo, hay una declaración del propio Zach Cregger que me llamó la atención y que creo que vale la pena leer entre líneas. El director, que ya había mostrado oficio en la notable Barbarian, expresó que no tiene interés en volver a trabajar con una propiedad ajena. La frase deja abierta la pregunta que cualquier fan se hace mientras mira los números: si esta película termina siendo el récord que todos esperan, ¿quién se sentará en la silla del director para una posible secuela? Es una incertidumbre razonable, porque Cregger construyó su carrera eligiendo sus propios proyectos y este parece haber sido un trabajo por encargo más que un capricho personal.
Siempre me pasa algo particular cuando vuelve Resident Evil a la pantalla grande, y es que uno termina mezclando generaciones. Los que vimos las primeras películas de la saga en el videoclub y después en el cine somos los mismos que ahora acompañamos a nuestros hijos a la sala, o que vamos solos y nos cruzamos con otros adultos que también crecieron viendo a esos personajes. Me da la sensación de que el éxito de esta nueva entrega, más allá de los millones, tiene que ver con eso: con la capacidad de una franquicia para hablarle a distintas camadas al mismo tiempo. Veremos si el lunes, cuando se conozcan los números definitivos del fin de semana, la película efectivamente se queda con el récord. Mientras tanto, lo que ya quedó claro es que el desembarco fue mucho más fuerte de lo que muchos imaginaban, y eso, en un mercado tan cambiante como el cinematográfico, ya es una muy buena noticia.
