Medicamentos vencidos en la calle: en Neuquén los retiran y piden llevarlos a las farmacias adheridas
Tras un operativo en pleno centro, el municipio recordó el circuito gratuito para descartar remedios que ya no se usan, evitar accidentes domésticos y cuidar el ambiente.
A esta altura de la mañana el sol todavía pega flojo sobre San Martín, en el corazón de Neuquén, y un móvil de la Subsecretaría de Ambiente se detiene en la esquina con Chubut. Personal de Residuos Especiales se baja con guantes y bolsas amarillas, abre un contenedor verde y empieza a separar, con cuidado de relojero, blisters de jarabes y cajas de comprimidos que alguien tiró mezclados con cáscaras de fruta y pañales usados. La escena, que se repite también sobre San Martín y Río Negro, se volvió en las últimas horas una postal incómoda para los vecinos que pasan rumbo al trabajo, porque no es raro cruzarse con un blister entero de pastillas desparramadas entre residuos comunes. "Yo vengo todos los días a esta parada del colectivo y siempre veo cosas raras en los tachos, pero medicamentos así, a la vista de todos, es la primera vez", cuenta María Ester, vecina del barrio Belgrano, mientras espera el micro con la bolsa del súper apoyada en la vereda.
Un circuito pensado para no llevar los remedios a la basura
Lo que apareció en los tachos de Neuquén no terminó en un relleno sanitario ni en un camión de residuos domiciliarios. La Municipalidad, a través de la Subsecretaría de Ambiente, Naturaleza y Protección y junto con la empresa Baasa, retiró los medicamentos encontrados y los trasladó para gestionarlos como residuos patógenos, con incineración en un horno pirolítico como instancia final. Esa manera de proceder forma parte de un esquema que la ciudad tiene en marcha desde hace años y que muchas familias todavía no terminaron de incorporar a su rutina.
En concreto, el programa de Recolección Segura de Medicamentos Vencidos permite acercar gratis cualquier remedio ya usado o vencido a las farmacias adheridas, donde lo reciben en contenedores rojos claramente diferenciados de los residuos comunes. La entrega no tiene costo, no exige presentar receta ni documentación y, según remarcaron desde el área municipal, evita que esos productos terminen en la bolsa de cocina, en un cesto de oficina o, como en este caso, en la calle.
Por qué importa no dejarlos al alcance de cualquiera
La advertencia que más repiten los especialistas municipales es bien concreta y se entiende sin tecnicismos: un blister tirado en un tacho con la tapa rota puede terminar en la mano equivocada. "Acá en el barrio hemos escuchado de chicos que revuelven la basura buscando algo de valor, y también de perros que rompen bolsas", relata Hugo, del barrio Confluencia, mientras acomoda el mostrador de su verdulería a media cuadra de una de las esquinas donde se hizo el operativo. "Si encuentran pastillas, las pueden morder o se las pueden llevar a la casa sin que nadie se dé cuenta". El municipio fue en la misma dirección: dejó medicamentos en lugares accesibles puede exponer a quienes pasan por allí, especialmente a niños y animales, ya sea por contacto o por ingesta accidental.
Cuando el móvil terminó de cargar las bolsas y se alejó por San Martín, el sol ya pegaba de lleno sobre la vereda caliente. María Ester volvió a mirar el tacho, esta vez vacío, y se prometió a sí misma algo simple: "Voy a preguntar en la farmacia de la esquina si ellos los reciben, porque en casa tengo un cajón entero de cosas que no uso". Es, justamente, el tipo de gesto cotidiano que el programa vino a ordenar, para que la próxima vez que alguien limpie un botiquín no tenga que volver a decidir entre la bolsa y la calle.
