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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Mario Boskis: vínculos, propósito y cuidados para una vejez con vida propia

El cardiólogo repasó las claves para mantenerse activo en los años dorados, desde los lazos con amigos y familia hasta la prevención de infecciones respiratorias que suelen aparecer con el frío

Por Graciela BerardiSociedad y vida · · hace 30 d
Mario Boskis: vínculos, propósito y cuidados para una vejez con vida propia

Esta mañana de jueves, en la puerta de un café de Palermo, doña Estela —que vive en el barrio desde hace cuarenta años— me lo dijo con esa franqueza criolla que no se anda con vueltas: «Yo no me imagino la vida sin juntarme con mis amigas del taller de tejido, sin ir a la plaza con mis nietos, sin esa ronda de mates del domingo». Esa escena, tan cotidiana en las calles de Buenos Aires, resume con precisión lo que el cardiólogo Mario Boskis volvió a poner sobre la mesa: sostener vínculos y actividades durante la vejez no es un capricho ni un pasatiempo, sino una de las llaves más concretas para envejecer con calidad de vida y, según señaló el especialista, también con más años por delante. En diálogo con este medio, Boskis explicó que tener un propósito —algo así como un motor cotidiano— y mantener el contacto con amigos y familiares puede favorecer la longevidad de los adultos mayores, siempre que cada quien respete los límites que le marca el propio cuerpo.

El concepto detrás del «para qué»

El especialista vinculó esa idea de propósito de vida con el concepto de ikigai, esa noción japonesa que suele traducirse como «la razón por la cual uno se levanta a la mañana». Para Boskis, conservar ocupaciones, amistades y la comunicación con la familia ayuda a evitar uno de los males más silenciosos de la vejez: el aislamiento. «La edad por sí sola no debería llevarnos a abandonar aquello que nos genera bienestar —remarcó—. La posibilidad de seguir con una actividad depende de lo que permita el cuerpo, y eso hay que conversarlo con el médico de cabecera, que es quien conoce los antecedentes y los factores de riesgo de cada paciente».

El invierno y los cuidados frente a las infecciones respiratorias

Ahora bien, una vida activa no puede desligarse de los cuidados que impone la época del año. Boskis describió que durante el invierno se combinan dos factores que suelen jugar en contra: una mayor circulación de virus respiratorios y mucho más tiempo compartido en ambientes cerrados. Estar en esos espacios con personas que atraviesan una infección aumenta las probabilidades de contagio, y por eso el especialista insistió en una serie de medidas simples, pero decisivas, que él recomienda incorporar como hábito.

  • Usar barbijo cuando se presentan síntomas respiratorios, para reducir la posibilidad de transmitir una enfermedad a quienes nos rodean.
  • Lavarse las manos al llegar a casa o al trabajo y antes de comer, ya que el contacto con superficies puede vehicular microorganismos.
  • Consultar al médico de cabecera sobre las vacunas indicadas en cada caso, como las que protegen frente a la gripe, la neumonía y el virus sincicial respiratorio.
  • Prestar atención a las condiciones de cada encuentro: si alguien está engripado o con tos, conviene repensar el ámbito o postergar la reunión para proteger, sobre todo, a los más grandes.

El frío como factor, no como causa

Ante la pregunta recurrente de si el frío enferma, Boskis fue claro: una infección requiere la presencia de un virus o una bacteria, y el frío por sí solo no las genera. Lo que sí puede hacer, según explicó, es disminuir el movimiento de las cilias —esos pequeños filamentos que tapizan las vías respiratorias y ayudan a retirar secreciones—, y de esa manera dificultar uno de los mecanismos naturales de defensa del organismo. Por eso, insistió, las medidas de prevención y la vacunación oportuna terminan siendo tan importantes como abrigarse bien.

Cuando me volví a cruzar con doña Estela en la vereda del café, ya con el termo servido y la bufanda bien puesta, me dijo algo que me quedó dando vueltas: «Mientras uno tenga a quién llamar y un lugar al que ir, la vejez se lleva de otra manera». Tiene razón, y la palabra del cardiólogo Mario Boskis parece acompañar esa intuición: los vínculos, el propósito y los cuidados —en ese orden, o en cualquier otro, pero nunca por separado— siguen siendo, a cualquier edad, la mejor receta para seguir viviendo en plenitud.

GB
Graciela BerardiSociedad y vida

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