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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Leuco y Martínez, cara a cara después del amor: lo que se dijeron al aire y lo que quedó flotando

La expareja se sometió a un cuestionario cruzado en un programa de entretenimientos y dejó frases que recorrieron las redes: silencios en Instagram, mensajes borrados antes de enviar y la confesión de que la extraña más veces sí que no.

Por Florencia CabralCultura y espectáculos · · hace 30 d
Leuco y Martínez, cara a cara después del amor: lo que se dijeron al aire y lo que quedó flotando

Todavía resuena en mi cabeza la imagen de los dos sentados uno al lado del otro, con ese medio sonrisa nerviosa que se les escapaba cada vez que el conductor soltaba una pregunta punzante. La escena tuvo lugar en un estudio que conozco bien, de esos con luces tibias y un living armado para que los invitados se sienten a compartir un café imaginario, y lo que arrancó como un segmento simpático fue trepando en temperatura hasta terminar poniendo en palabras algo que, en general, las exparejas prefieren dejar debajo de la alfombra. Hablo de Diego Leuco y Sofi Martínez, dos periodistas que durante casi ocho años fueron algo más que compañeros de trabajo y que este año se animaron a responder, delante de las cámaras, las preguntas que cualquiera se haría tomando un trago después de medianoche.

La mecánica del cruce y por qué no fue un simple juego

Los dos habían compartido no solo la vida cotidiana sino también la conducción de un programa de televisión, así que la referencia común era enorme: se conocían los gestos profesionales, los chistes internos, las manías de cada uno frente al aire. El segmento consistió en un cuestionario cruzado, con un mediador oficiando de anfitrión, y las preguntas iban de lo concreto a lo sentimental sin pedir permiso. Leuco señaló que la relación tuvo dos etapas claramente diferenciadas; Martínez, en cambio, prefirió ponerles un número y hablar de ocho años completos, desde el primer hasta el último día.

Lo más comentado, y lo que enseguida empezó a circular por redes, fue el intercambio sobre el comportamiento digital después de la ruptura. Martínez lo dijo con una sinceridad que descolocó: El día que nos separamos te silencié y hasta el día de hoy no aparecés en mis redes. Era mejor silenciarte que eliminarte. La frase funciona como una pequeña radiografía de los tiempos que corren, donde los vínculos no se cortan del todo ni siquiera cuando se firman los papeles del final: quedan ahí, archivados en un teléfono, muteados pero presentes. Leuco, por su parte, reconoció que el bloqueo le resultaba incómodo y que, de tanto en tanto, todavía miraba algún perfil para ver si había cambios.

“Muchas veces, sí. Más veces sí que no.”Diego Leuco, sobre si extraña a Sofi Martínez

Cuando le preguntaron qué era lo que más extrañaba del día a día compartido, Leuco habló de la energía que Martínez tiene durante los fines de semana, esa manera de habitar los sábados y domingos que, según contó, ahora nota con más claridad justamente porque ya no está. Después llegó la confesión que recorre las redes desde que se emitió el programa: la cantidad de mensajes que escribió y nunca envió. Millones de veces le escribí y después los borré. Yo soy de escribir largo, dijo, y Martínez le respondió entre risas que, efectivamente, esa tendencia a la redacción larga había sido una marca registrada de la relación. El cruce fue tan franco que la pregunta más esperada, la de si todavía la extrañaba en el plano sentimental, casi no hizo falta formularla: él intentó esquivarla, se enredó un poco, y terminó por ser claro y directo.

  • Leuco reconoció que la extraña y que la frecuencia es mayoritaria, no excepcional.
  • Martínez contó que optó por silenciarlo en redes el mismo día de la separación y que esa configuración se mantiene hasta hoy.
  • Ella reveló que no eliminó las fotos compartidas, pero ajustó el teléfono para que no le aparezca la cara de él en los recuerdos automáticos.
  • Leuco confesó haber escrito mensajes largos que después borraba sin enviar.
  • Al cierre del segmento, Leuco eligió borrar el día de la separación y aseguró que no hubo otros días tristes durante la relación.

La pregunta que sobrevuela al segmento

Cuando terminaron las preguntas y se apagaron las luces de ese living armado para la nota, me quedé pensando en algo que me parece más interesante que cada una de las frases puntuales que se dijeron: qué clase de ritual público es éste al que estamos empezando a acostumbrarnos. Hasta hace un tiempo, las exparejas famosas se cruzaban en alguna alfombra roja, se saludaban con la prensa cerca y los noteros reconstruían el momento con testimonios de tercera mano. Ahora, en cambio, los formatos convocan a los propios protagonistas a sentarse a responder, en vivo, con la cámara encima. Leuco y Martínez, que ya habían atravesado juntos un programa de televisión y que se conocen las mañas laborales mutuamente, aceptaron ese juego con una mezcla de incomodidad y buena predisposición que se notaba en cada silencio entre pregunta y respuesta.

Y acá me animo a decir, ya en mi propia voz, lo que pienso como espectadora de esta clase de segmentos. Creo que no existe una respuesta única sobre si son una forma sana de cerrar etapas o si, por el contrario, abren más preguntas de las que responden. Me parece que depende del estado en que cada uno llegue a esa silla. Hay situaciones en las que sentarse frente a la expareja sirve para cerrar una puerta de manera simbólica, para mirarse a los ojos, escucharse en público y comprobar que ambos están del otro lado, enteros y un poco más livianos. Pero también hay casos en los que la exposición termina arrastrando a personas que todavía no habían terminado de procesar lo propio y las obliga a definirse sobre lo que todavía no está definido, con el agregado de que todo queda filmado y a la vista de millones. Lo que vi en este cruce puntual me dejó una sensación ambigua: por un lado, admiré la honestidad con la que Leuco habló de los mensajes borrados y de lo que todavía siente; por el otro, me pregunté si Martínez realmente necesitaba exponer la decisión de silenciarlo en redes frente a una audiencia masiva, o si ese dato íntimo se podría haber quedado entre los dos. La televisión, ya lo sabemos, tiene esa costumbre insidiosa de convertir los gestos privados en material de archivo. Quizá lo más sano de todo sería que cada expareja pudiera elegir, según su propio reloj, cuándo y dónde quiere tener esta conversación, y que la tele aparezca solo cuando las dos partes sienten que ya están listas para mirarse y, sobre todo, para reírse un poco de lo que fueron.

FC
Florencia CabralCultura y espectáculos

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