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Viernes, 16 de octubre de 2026
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La herida propia de Michaela Coel que se volvió serie: así es "Podría destruirte", la miniserie que la actriz casi le entrega a Netflix

Doce capítulos, una autoría múltiple y una negociación clave con la plataforma de streaming marcaron el camino de Arabella, la protagonista que Coel construyó a partir de su propia experiencia. La crítica la aplaudió, el público la encontró de a poco y el Emmy se le escapó por muy poco.

Por Florencia CabralCultura y espectáculos · · hace 17 d
La herida propia de Michaela Coel que se volvió serie: así es "Podría destruirte", la miniserie que la actriz casi le entrega a Netflix

Cuando uno se sienta a ver "Podría destruirte" lo primero que aparece en pantalla es la imagen de una oficina luminosa, con un escritorio desbordado de papeles y una ventana que da a una calle cualquiera de Londres. En esa habitación está Arabella, una escritora que acaba de sacar su segundo libro y que todavía está digiriendo el éxito del primero. Es Michaela Coel la que la encarna, y esa decisión no es un detalle menor: la actriz británica no solo protagoniza la historia, también la creó, escribió el guion y la codirigió junto a Sam Miller. Pocas veces un mismo nombre aparece tantas veces en los créditos de una ficción, y esa reiteración se siente como una declaración de principios desde el primer minuto.

Antes de esta serie, Coel ya había cruzado el océano mediático con "Chewing Gum", su primera ficción, una comedia alocada y desparpajada que la mostró como una voz fresca de la televisión británica. Con "Podría destruirte" el registro cambia de manera radical: pasamos de la risa al silencio, de la locura de una chica en un departamento a la reconstrucción íntima de una noche borrada por el alcohol y la memoria. La protagonista sale con amigos, pierde el rastro de lo que pasó y, episodio a episodio, va armando el rompecabezas hasta confirmar que fue víctima de una violación.

El origen autobiográfico y la pelea con Netflix

Lo que se cuenta en la pantalla no es un ejercicio de imaginación. La propia Coel atravesó una situación de agresión sexual en la vida real y tomó decisiones muy concretas para que esa historia pudiera existir como serie. La plataforma más grande del mundo puso los ojos en el proyecto, pero pretendía quedarse con todos los derechos de la obra. Coel dijo que no. El motivo fue de una transparencia incómoda: si la serie nacía de algo que le habían hecho a ella, no estaba dispuesta a ceder la propiedad. Las charlas con Netflix no prosperaron y la serie encontró otro camino.

  • Doce episodios que se estrenaron en junio de 2020.
  • Creación, guion, codirección y protagónico a cargo de una misma autora.
  • Negociación fallida con Netflix por la propiedad total de la obra.
  • Recepción crítica muy favorable desde su lanzamiento.
  • Audiencia televisiva inicial acotada, con crecimiento posterior en streaming.
  • Premio Emmy a mejor miniserie ese año por "Gambito de dama".

Esa pulseada por los derechos terminó dándole a "Podría destruirte" un atributo que pocas ficciones pueden reclamar: la entera libertad creativa de su autora. Coel pudo decidir cómo se contaba cada flashback, qué tono tenía la reconstrucción de la memoria y hasta dónde llegaba la incomodidad para el espectador. Y esa libertad se nota en la pantalla: hay escenas que duelen, otras que descolocan, y un ritmo que elige detenerse justo cuando uno quiere pasar rápido.

Reconocimiento crítico y un Emmy que se escapó

La crítica especializada la recibió con los brazos abiertos: las reseñas coincidieron en destacar la honestidad con la que se trataba el consentimiento y la manera en que la serie mezclaba humor, amistad y trauma sin caer en lugares comunes. El recorrido del público, en cambio, fue más lento: los números de audiencia en el estreno fueron discretos, y fue el streaming el que le fue sumando espectadores con el paso de los meses. La serie se convirtió así en una de esas obras que primero conquistan a los críticos y después encuentran su lugar en el catálogo de recomendaciones.

El reconocimiento más grande, sin embargo, se le escapó por muy poco. En la temporada de premios en la que compitió, el Emmy a la mejor serie limitada fue a parar a las manos de "Gambito de dama", la producción de Netflix con Anya Taylor-Joy como protagonista. "Podría destruirte" se quedó con nominaciones importantes, incluyendo mejor guion y mejor actriz, pero el premio mayor quedó en otra mesa. Para una serie que había nacido de una pelea por mantener su independencia creativa, esa derrota duele de una manera particular, casi como una confirmación de que el camino propio tiene costos.

Si me permiten una opinión después de recorrer este proceso, lo que más me gusta de "Podría destruirte" es la combinación de coraje y terquedad que hay detrás. Coel pudo haber aceptado el contrato, pudo haber elegido un personaje menos expuesto, pudo haber delegado la escritura. No hizo nada de eso. Apostó por contar algo que le habían hecho y por contarlo ella misma, en sus propios términos. Esa decisión le dio a la serie una autenticidad que se siente en cada plano y que la convierte, para mí, en una de las ficciones más valientes que dio la pantalla chica en los últimos años. Cuando uno termina los doce episodios, no sale igual de la sala: queda pensando en la cantidad de historias que se quedan sin contar porque alguien decidió que no era negocio suficiente. Esta, gracias a su creadora, llegó a la pantalla.

FC
Florencia CabralCultura y espectáculos

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