La canción que reescribió el final de 'Carrie': cómo un tema de Haute & Freddy terminó redefiniendo la serie de Flanagan
Mike Flanagan escuchó 'Shy Girl' antes de su publicación y eso lo llevó a cambiar el cierre de su adaptación para Prime Video. El dúo se volvió la columna vertebral sonora de los ocho episodios.
Hay una imagen que me quedó dando vueltas mientras leía todo esto: la de un director sentado frente a un monitor, con las imágenes casi terminadas, que de repente frena todo porque una canción le modifica el plan. No es lo habitual. En el trabajo audiovisual, la música suele llegar cuando la película o la serie ya está montada, como un vestido que se elige después de cortar la tela. Pero Mike Flanagan hizo exactamente lo contrario con su nueva 'Carrie' para Prime Video: escuchó un tema antes de que se publicara y eso lo obligó a reescribir el último capítulo.
El tema en cuestión es 'Shy Girl', del dúo Haute & Freddy. Flanagan lo oyó mientras la serie estaba en pleno desarrollo y la reacción fue instantánea. Cuenta que lo escuchó y sintió que tenía que meterlo como fuera, así que agarró el guion del episodio final y lo reescribió para abrirle un lugar a la canción. El capítulo, que se llama 'Física de la P.A.', termina con el clásico baile de graduación, ese momento que en cualquier versión de 'Carrie' se vuelve un caos. Ahí, en medio de la noche del instituto, Summer H. Howell, la actriz que interpreta a Carrie White, aparece con 'Shy Girl' sonando de fondo. La escena queda plantada sobre la canción como si la canción hubiera estado ahí desde el principio.
Un flechazo que se volvió identidad
“Escuchamos 'Shy Girl' y me hizo reescribir el episodio 8 para incluirla en la serie.”Mike Flanagan
Pero la cosa no quedó en ese tema. Flanagan dice que escuchó el álbum completo de Haute & Freddy antes de que saliera al mercado y tuvo una especie de epifanía creativa. La frase textual que recuerda haber tenido es: 'Esta es nuestra serie'. A partir de ahí, el dúo dejó de ser una referencia puntual y pasó a ser una brújula. El director lo dijo sin vueltas: Haute & Freddy se volvió la identidad musical del proyecto, y fue todavía más lejos al definirlos como 'la identidad genética del sonido de nuestra serie'. Son palabras fuertes. Y lo interesante es que no quedaron solo en lo sonoro.
- El tema 'Shy Girl' se usa en el episodio final, durante el baile de graduación.
- El dúo aparece físicamente en el vestuario: Carrie encuentra una remera de Haute & Freddy en el sector de objetos perdidos del instituto y se la reapropia con su propio estilo.
- La letra de 'A Tunnel Under Ocean Blvd', de Lana Del Rey, también se integra al guión.
- El resto de las decisiones musicales fueron surgiendo durante el rodaje y la posproducción, de manera más orgánica.
Lo de la remera es un detalle que a mí, personalmente, me parece de los más lindos de toda la historia. En uno de los episodios, Carrie se topa con una camiseta del dúo en el departamento de objetos perdidos del colegio. La remera pertenece a Tina, el personaje que interpreta Josie Totah. Carrie se la lleva, la modifica y la convierte en una versión propia. Es un momento pequeño, casi doméstico, pero cuenta mucho: habla de cómo una adolescente que fue criada aislada por una madre religiosa empieza a construirse una identidad propia, y lo hace con cosas que encuentra, no con cosas que le compran. Flanagan dice que le encanta esa camiseta y que fue genial incluirla. Se nota. Son de esos detalles que parecen menores y terminan siendo centrales.
Hay algo que me gusta mucho de esta manera de trabajar y es la confianza. Flanagan no tuvo miedo de mover el guion cerrado por una canción que todavía no había salido. Confió en su reacción, confió en el dúo, y los incluyó como parte del proceso desde el arranque. No los usó como adorno ni como banda de cierre: los metió en el vestuario, en la trama, en el episodio final. Es una forma de hacer las cosas que requiere seguridad en lo que uno está contando.
Y sí, soy de los que cree que cuando una elección artística se nota en los detalles más chicos -una remera, una canción repetida, una decisión de cambiar el final por un tema que te voló la cabeza- es porque hay algo genuino detrás. La serie adapta la novela de Stephen King y la muda al presente: Carrie White sigue siendo esa chica criada bajo el ala de una madre fanáticamente religiosa, Margaret, interpretada por Samantha Sloyan. La historia sigue pasando por el bullying del colegio, por los poderes que la protagonista no entiende, por el cuerpo como territorio de conflicto. La música de Haute & Freddy, con su estética melancólica y sensible, le termina de dar una capa extra a todo eso: la de una juventud que busca dónde apoyarse mientras el mundo le pide que se defina.
Me quedo pensando en cómo a veces una decisión tomada por instinto termina siendo la que más le dice a la gente. Flanagan podría haber dejado el final como lo tenía y nadie se habría quejado. Pero eligió mover todo porque una canción le cambió la cabeza. Y el resultado es que la serie termina respirando un poco de ese duo en cada rincón. Eso, para mí, es de las cosas más lindas que pueden pasar cuando se hace ficción: que el arte se cruce con el arte y se potencien.
