El Peque Schwartzman va por la paternidad y la cuenta con la sonrisa del que sabe que la historia es única
El extenista y Eugenia De Martino esperan su primera hija. El relato que hizo al aire mezcla un test de ovulación, la semifinal con Inglaterra en el Mundial 2026 y una hermana que se quedó en el living sin entender nada.
A veces la vida te da una noticia y te la cuenta con la misma picardía con la que se juega un punto importante. Diego Schwartzman, el Peque que hizo emocionar a medio país con su tenis, va a ser papá por primera vez junto a Eugenia De Martino, su novia desde hace siete años. La beba está en camino y la forma en que llegó al mundo de las anécdotas familiares ya es de esas que se cuentan en cada asado y gana con el paso del tiempo.
El propio Schwartzman fue el encargado de desgranar la historia en el programa de radio donde trabaja como columnista. Lo hizo con la tranquilidad del que ya pasó por miles de partidos decisivos, pero también con la cuota de humor que lo caracteriza dentro y fuera de la cancha. Lo que empezó como un anuncio personal se transformó en una postal doméstica que incluye un test de ovulación, una semifinal de la Copa del Mundo y un grupo de familiares que llegaron al departamento en el peor momento posible.
El día que el timing lo fue todo
Según el relato del extenista, De Martino se había hecho un test de ovulación aquella mañana y el resultado dio positivo. El mensaje que le mandó fue claro: había que aprovechar ese día, el siguiente o el que viniera después, sin darle lugar a la postergación. El detalle que subió la vara de la anécdota fue el partido que esperaba esa tarde: Argentina contra Inglaterra por las semifinales del Mundial 2026, un cruce que en cualquier familia argentina transforma el living en una tribuna.
Al departamento de la pareja estaban por llegar cerca de diez personas, entre ellos el padre de Schwartzman, su hermana y sus sobrinos. La logística era un desafío y el reloj, un enemigo. Antes de que entrara la mayoría de los invitados, el Peque bajó a recibir a su hermana. Cuando volvió, cruzó una mirada con De Martino y le escribió un mensaje proponiéndole que se refugiaran en la habitación mientras el living todavía estaba vacío.
La hermana quedó sentada, probablemente con el control remoto en la mano y la pregunta lógica de por qué se habían encerrado. Del otro lado de la puerta, la pareja resolvió lo que tenía que resolver. Minutos después, el departamento se llenó de gente, de gritos por el partido y de pochoclo. Schwartzman no dudó cuando lo contó al aire: estoy convencido de que fue ese día, dijo, con la convicción del que tiene el dato confirmado y lo defiende sin complejos.
Una llamada que pinchó el globo
“No puedo creer lo que estoy escuchando. Él se olvida de que tengo un papá, una mamá. Te voy a matar.”Eugenia De Martino
El momento más desopilante llegó cuando De Martino llamó al programa por teléfono. En lugar de sumarse en modo dulce o discreto, entró al chat entre dientes, con los dientes y con la dosis justa de vergüenza que produce enterarse de los pormenores de la intimidad propia por la radio abierta. Le recordó a Schwartzman que del otro lado estaban escuchando familiares de los dos y que había límites que un futuro papá no debería cruzar tan campante.
La escena, que se construyó entre risas del propio Schwartzman y del conductor, dejó en claro que la pareja tiene una dinámica donde las cartas se juegan de frente. El Peque siguió adelante con el relato mientras De Martino buscaba bajarle el tono desde su lugar. El saldo fue el esperado: el que llamó para frenar terminó sumando más leña al fuego de la mejor historia de la jornada.
Mientras esperan los próximos meses, el Peque Schwartzman ya tiene un gol que festejar fuera de la cancha. Una hija en camino, una pareja de siete años y un Mundial 2026 que pasó por el living de su casa sin que los invitados sospecharan lo que había pasado en la habitación de al lado. Próximo rival: la paternidad, en sets de cinco.
