Después de medio siglo de tijeretazos, "Los demonios" de Ken Russell vuelve a las salas tal como su director siempre la soñó
La restauración en 4K que recupera los 89 segundos prohibidos por la censura británica llega al estreno a Estados Unidos y, después, a España, con la versión definitiva de 114 minutos que Russell nunca pudo exhibir completa en vida.
Imaginate la sala a pleno, las luces bajando y esa sensación de estar viendo algo que durante más de cinco décadas estuvo escondido a fuerza de tijeretazos. Eso es exactamente lo que va a ocurrir desde el 16 de octubre en cines de España, y un poco antes en Estados Unidos, cuando por fin se proyecte íntegra "The Devils", la película que Ken Russell filmó en 1971 y que las autoridades de clasificación cinematográfica británicas y norteamericanas se empeñaron en dejar incompleta durante generaciones. Estamos hablando de la versión restaurada en 4K de 114 minutos que el propio Russell consideró definitiva en 2004 y que nunca antes había podido verse completa en una sala comercial.
Una historia real detrás de la hoguera
Para meterse de lleno en el universo de Russell hay que retroceder al siglo XVII, al convento de las ursulinas de Loudun, en Francia, donde varias monjas denunciaron estar padeciendo una posesión demoníaca. El señalado como responsable fue el sacerdote Urbain Grandier, un tipo encantador y poco disciplinado, al que terminaron acusando de haber invocado espíritus malignos. Lo condenaron por brujería y murió en la hoguera. De ese episodio real se prendió Aldous Huxley para escribir "Los demonios de Loudun", la novela que terminó sirviendo de base al guion de Russell. Quién lo hubiera dicho: el autor de "Un mundo feliz" encontrando en un convento francés del Seiscientos material para una de las películas más incendiarias del siglo XX.
Los 89 segundos que le faltaban a la película
La movida para recuperar el metraje perdido fue una verdadera quest. El crítico cinematográfico Mark Kermode, que conoció personalmente a Russell, se obsesionó con el asunto y se lanzó a buscarlo con ayuda de la filial británica de Warner Bros. y de un puñado de archivistas que trabajan por amor al arte. Después de años de pesquisa, dio con un rollo catalogado como "C Cut 89": exactamente los 89 segundos que la Agencia Británica de Clasificación de Películas había retirado oficialmente del filme. Con ese material, Russell pudo armar por fin su versión completa de 114 minutos, que se exhibió una sola vez en el BFI Southbank de Londres, ya como un evento casi ceremonial.
- La copia británica que circulaba durante décadas llegaba a 111 minutos.
- La copia norteamericana se quedaba en 108 minutos.
- La versión completa restaurada, que recién ahora llega al circuito comercial, tiene 114 minutos.
- La diferencia la componen escenas que Russell y su editor Michael Bradsell consideraban centrales al sentido de la obra.
Las restricciones no se limitaron a tijeretazos en la sala de edición. En Gran Bretaña, 17 municipios llegaron a prohibir la exhibición del filme en los años setenta, y donde se mostró lo hizo con calificación X, es decir vedada para menores de 18. Finlandia la mantuvo prohibida hasta noviembre de 2001, tres décadas después de su realización. Y como si fuera poco, el Vaticano la condenó públicamente y reclamó que se cancelaran sus proyecciones en el Festival de Cine de Venecia. La Iglesia católica, claro, no le perdonó a Russell su retrato del fanatismo religioso ni la sexualidad desatada de sus personajes.
“Estas alteraciones le rompieron el corazón a Ken Russell porque el material eliminado no solo contenía parte de su mejor trabajo, sino que también encapsulaba el corazón temático de la película.”Mark Kermode, crítico cinematográfico
Quien conozca aunque sea de oído la filmografía de Russell sabe que no estamos ante un director tibio. "The Devils" tiene como pareja protagónica a Vanessa Redgrave, en uno de sus trabajos más arriesgados como la hermana Jeanne de los Ángeles, y a Oliver Reed, descomunal como el padrecito Grandier. El elenco se completa con figuras como Dudley Sutton, Max Adrian y Gemma Jones, en una producción de la Warner Bros. que en su momento fue un éxito relativo en taquilla pero un escándalo mayúsculo en términos morales.
Russell, que falleció en 2011 sin llegar a ver la versión íntegra en circulación masiva, describió la película como su único trabajo explícitamente político. "Para mí, trataba sobre el lavado de cerebro, sobre la toma del poder por parte del Estado", dijo alguna vez. Y lo decía en serio: bajo el ropaje del drama de posesiones y exorcismos, lo que el director británico estaba radiografiando era el mecanismo por el cual una autoridad, sea religiosa o política, consigue que sus súbditos renuncien a su propia libertad y hasta denuncien a sus vecinos.
Ahora bien, dejando el análisis cinematográfico de lado y bajando a la butaca de la sala, les confieso algo: a mí esta película me revuelve la panza cada vez que la veo, y eso que la vi en copia incompleta. Poder por fin verla en pantalla grande con sus 114 minutos de pesadilla barroca intactos me genera una expectativa enorme, casi infantil. Después de más de medio siglo de prohibiciones, cortes y advertencias, "Los demonios" vuelve a las salas como Russell siempre la quiso contar: entera, brutal y, por qué no, profundamente humana en su denuncia del delirio colectivo. Si tenés la oportunidad de ir a verla cuando llegue a tu ciudad, hacelo: oportunidades como esta no se dan dos veces en la vida.
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