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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Cuando De Niro y Streep se animaron a un romance sin balas ni guerras: la película que el tiempo puso en su lugar

Estrenada en 1984 con resultados tibios en taquilla y críticas divididas, la historia de dos casados que se conocen en Manhattan vuelve a estar disponible y merece una segunda mirada.

Por Florencia CabralCultura y espectáculos · · hace 3 d
Cuando De Niro y Streep se animaron a un romance sin balas ni guerras: la película que el tiempo puso en su lugar

Hay una imagen que me persigue desde que vi esta película por primera vez, hace ya varios años: la de una librería de Manhattan en diciembre, con las vidrieras empañadas por el frío de afuera y dos personas que se cruzan sin saber todavía que ese encuentro les va a cambiar la vida. Esa postal abre 'Enamorarse' ('Falling in Love'), el film que en 1984 juntó por segunda vez a Robert De Niro y Meryl Streep, seis años después de compartir elenco en 'El francotirador', la épica bélica de Michael Cimino. Acá no hay selva ni prisioneros de guerra: hay libros, nieve, trenes y la incomodísima sensación de mirar al costado del propio matrimonio y descubrir que todavía hay algo vivo del otro lado.

La premisa es de las más simples que se puedan contar: Frank Raftis (De Niro) y Molly Gilmore (Streep) se conocen cuando, por error, intercambian los paquetes que llevan a sus familias en esa librería cercana a la estación. Lo que empieza como un malentendido de fin de año se transforma, meses después, en una serie de coincidencias en el tren que ambos toman para ir y volver del trabajo. La familiaridad crece, las conversaciones se alargan, la atracción también. Y ahí aparece el nudo del relato, que no es el romance en sí sino el problema de fondo: los dos están casados, y cualquier paso que den va a tener consecuencias para otras personas.

Una historia de rutina rota

Lo que más me gusta de esta película, y lo que la distingue de tantos dramas románticos ochentosos, es que nunca pierde de vista lo ordinaria que es la geografía donde ocurre todo. La ciudad de Nueva York funciona como un personaje más: la librería, los vagones del tren, los bares de paso, las esquinas donde se cruzan. No hay hoteles lujosos ni viajes exóticos. Es un amor que nace dentro de la rutina, casi a disgusto de los propios protagonistas, y que va encontrando pequeños huecos en la vida cotidiana para meterse. El director Ulu Grosbard, que venía de una sólida carrera en teatro, se nota que sabe filmar esa intimidad silenciosa: las pausas, las miradas que se cruzan en un vagón lleno, las cenas donde se dice todo y a la vez no se dice nada.

El guion del dramaturgo Michael Cristofer tampoco le hace favores fáciles al espectador. Frank y Molly no son ni víctimas ni villanos: son dos adultos que se quieren dar permiso para sentir algo nuevo y se dan cuenta, al mismo tiempo, de lo que eso implica para los hijos, los cónyuges y la propia imagen que cada uno construyó de su vida. El conflicto no está en si se van a besar o no, sino en qué hacen con el hecho de que ya se besaron, de que ya se dijeron cosas, de que ese romance obliga a revisar compromisos asumidos hace muchos años. En ese sentido, la película es más cercana al cine de Bergman o a 'Breve encuentro' (1945), el clásico de David Lean al que la crítica de la época no tardó en compararla, que al Hollywood sentimental de la década del ochenta.

  • Dirección: Ulu Grosbard, con sólida experiencia previa en teatro.
  • Guion: Michael Cristofer, sobre una idea original centrada en el cruce cotidiano de dos adultos casados.
  • Protagonistas: Robert De Niro como Frank Raftis y Meryl Streep como Molly Gilmore.
  • Elenco de apoyo: Harvey Keitel, Dianne Wiest, Jane Kaczmarek y David Clennon, que rodean a la pareja con matrimonios y obligaciones.
  • Producción: Paramount Pictures, que apostó a juntar a las dos figuras en un registro muy distinto al de 'El francotirador'.
  • Estreno original: 1984 en cines de Estados Unidos.
  • Recepción: crítica dividida y recaudación modesta, con alrededor de 11,1 millones de dólares en Norteamérica.
  • Disponibilidad actual: la película volvió a estar accesible para quienes no la vieron en su momento.

Dos monstruos fuera de su zona de confort

Hay algo que me sigue llamando la atención cada vez que la reviso: lo lejos que están acá De Niro y Streep de los papeles por los que los conocimos. A esa altura, De Niro ya había ganado el Oscar por 'Toro salvaje' y era sinónimo de intensidad física y psicológica al servicio de personajes extremos. Streep, mientras tanto, llevaba un par de premios y se había consolidado como la actriz más versátil de su generación. En 'Enamorarse', los dos se sacan de encima cualquier tipo de grandilocuencia: Frank y Molly son gente común, con trabajos comunes, que hablan como habla la gente común cuando está empezando a enamorarse sin querer. Por eso me parece valioso que el film haya vuelto a estar disponible: permite verlos en un registro íntimo, casi contenido, que en su momento quedó un poco tapado por el ruido de los tanques de 'El francotirador' o por el duelo actoral que ambos venían de protagonizar en otros rodajes.

La crítica de la época no le hizo un favor demasiado grande. Roger Ebert, por ejemplo, le puso dos estrellas sobre cuatro y cuestionó puntos del guion, aunque rescató momentos puntuales de la química entre los protagonistas. La recaudación, según los registros de Box Office Mojo, fue modesta: unos 11,1 millones de dólares en Estados Unidos y Canadá, con un debut cercano a los 2,3 millones. Para una producción de Paramount con dos de las caras más reconocibles de Hollywood, esos números explican por qué la película pasó bastante inadvertida en su momento y por qué, también, quedó flotando como una rareza entrañable dentro de las filmografías de ambos.

A cuatro décadas de su estreno, lo que más rescato de 'Enamorarse' es su honestidad para no resolver el conflicto con un final a la altura de las circunstancia sino con algo más parecido a la vida: decisiones tomadas a medias, conversaciones que se cortan, idas y vueltas que dejan a los personajes un poco más cansados y un poco más sabios. Me parece, en definitiva, una de esas películas que el tiempo termina justificando: no es redonda ni pretende serlo, pero tiene la sensibilidad suficiente como para recordarnos que el lugar más incómodo para enamorarse es aquel donde uno ya dijo 'sí, para toda la vida'. Y que a veces, mirar al costado de ese 'sí' es la única manera de saber si todavía lo querés repetir.

FC
Florencia CabralCultura y espectáculos

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