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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Colapinto se plantó en el Top 10 en Monza y ahora va por el golpe en la qualy

El piloto argentino cerró la tercera práctica del Gran Premio de Italia con el décimo tiempo, a menos de un segundo del Mercedes de Russell y a cinco milésimas de su compañero Gasly. Alpine ajusta el A526 con el paquete actualizado y apuesta a una buena clasificación en el Templo de la Velocidad.

Por Diego SartoriDeportes · · hace 40 d
Colapinto se plantó en el Top 10 en Monza y ahora va por el golpe en la qualy

Diezmado en la tabla pero entero en la pelea. Franco Colapinto cerró la tercera práctica del Gran Premio de Italia con un tiempo de 1m23s101 y se metió en el décimo puesto en Monza. Lo hizo con el Alpine A526 ya vestido con el paquete de actualizaciones que el equipo francés probó en Zandvoort y que ahora empieza a carburar como la gente.

Una mañana de trabajo fino

La jornada arrancó temprano para Colapinto y Pierre Gasly, los primeros en salir a pista con neumáticos medios para tantear el comportamiento del auto. El argentino completó 16 vueltas en esa primera tanda y su mejor registro con el compuesto amarillo fue 1m23s766. Después cargó más combustible y se mandó una simulación de carrera en tiempos de 1m25, ideal para ver cómo gasta cubiertas y cómo responde el motor a lo largo de los stint.

  • Mejor tiempo de Colapinto con neumáticos blandos: 1m23s101, en su primer intento de tres vueltas.
  • Diferencia con su compañero Gasly: apenas 5 milésimas, una igualdad casi de manual.
  • Vueltas totales de la práctica: 22 giros.
  • Distancia al mejor tiempo de Russell: menos de un segundo, referencia clave en Monza.

Pasada la primera media hora, Colapinto volvió a salir con el compuesto blando para simular el ataque de la qualy. Y la muñeca no le tembló: en el primer intento clavó el crono que lo depositó en el Top 10, con esa media décima de desventaja sobre Gasly que habla a las claras de un A526 parejo entre los dos pilotos. La diferencia con Russell, el más rápido del día con la Mercedes, quedó en menos de un segundo, un margen que en el Templo de la Velocidad vale oro, porque acá gana quien mejor equilibre carga aerodinámica y punta de velocidad.

La cita con la clasificación

A esta altura ya lo sabemos: Monza no perdona. Las frenadas en la primera variante y en la chicana del Ascari son trampas mortales para el que se pase un metro, y la eficiencia del alerón trasero decide si entrás o no a la recta principal con el pedal a fondo. Alpine apostó todo a ese equilibrio y Colapinto devolvió décimas. La cita es ahora la clasificación: si el décimo de hoy se traduce en una buena posición de grilla, la carrera del domingo puede pintarse linda para el piloto de Pilar.

Mientras tanto, en mi banco de la memoria Monza sigue siendo esa sensación de motor a tope en la curva Parabólica, con el aire moviendo el pelo y el rugido de los V10 haciendo vibrar el pecho. Acá no hace falta inventar épica: con un Alpine en el Top 10 y a menos de un segundo del mejor, la ilusión ya está servida. Ahora hay que sostenerla cuando la pista apriete y los blandos pidan sangre.

DS

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