Carrie vuelve a la pantalla en formato de miniserie y se instala en Prime Video con la firma de Mike Flanagan
Summer H. Howell se pone en la piel de la protagonista en una adaptación de ocho capítulos que actualiza el clásico de Stephen King con el peso de las redes sociales y un reparto encabezado por Amber Midthunder y Matthew Lillard. El estreno está previsto para el 7 de octubre.
Me gusta imaginar la sala de cualquier producción de Mike Flanagan: siempre parece un poco en penumbras, con el ruido justo, como si el director necesitara ese silencio para que los personajes respiren antes de saltar al vacío. Esa misma sensación, la de un cuidado minucioso por los matices, es la que sobrevuela esta nueva vuelta de tuerca sobre la historia de Carrie White, el personaje de Stephen King que ya se convirtió en mito del terror moderno y que ahora se estira en una miniserie de ocho episodios pensada para Prime Video, con fecha de estreno confirmada para el 7 de octubre.
La protagonista es Summer H. Howell, una actriz joven que carga con la mochila enorme de tomar un rol que antes habitaron Sissy Spacek, en la película de 1976, y Chloë Grace Moretz, en el remake de 2013. La elección de Flanagan, que ya conoce muy bien el universo del autor, es estirar la historia hasta darle aire para que los personajes respiren y el terror se cocine a fuego lento, capítulo a capítulo.
Un elenco que pone a los adultos en el centro de la escena
La propuesta se sostiene sobre un reparto en el que los adultos tienen tanto peso como las jóvenes estudiantes. Amber Midthunder interpreta a una profesora del instituto Thomas Ewen, mientras que Matthew Lillard se mete en la piel del director de la escuela. Los dos acompañan a un grupo de adolescentes entre las que sobresalen Alison Thornton y Josie Totah, cuyos personajes son parte del acoso que sufre Carrie.
Para Lillard, los docentes y los directivos ocupan un lugar incómodo: intentan guiar a los jóvenes mientras cada sector de la comunidad actúa empujado por sus propios intereses. Esa tensión entre querer contener y no poder termina siendo uno de los motores de la miniserie.
El acoso ya no termina cuando suena el timbre
Una de las claves de esta versión es la incorporación del universo digital. Alison Thornton explicó que el hostigamiento actual no se limita al aula: se mete en los teléfonos, en los grupos de chat, en los estados de WhatsApp y, sobre todo, se expande a familias y vecinos. La exposición de la víctima se vuelve permanente y, en muchos casos, pública.
Amber Midthunder coincidió en que ese entorno cambia los vínculos entre los chicos y condiciona sus decisiones. Para la actriz, las redes no son solo una herramienta: son un campo de batalla que modifica las jerarquías dentro del aula y los lazos con los adultos.
Flanagan y Stephen King: una sociedad conocida
Mike Flanagan no es un recién llegado a la obra de King: ya había adaptado El juego de Gerald, Doctor Sleep y La vida de Chuck, tres historias muy distintas entre sí que comparten un aire de melancolía sobrenatural. En televisión se lució con La maldición de Hill House y Misa de medianoche, dos títulos donde el terror funciona como espejo de duelos familiares. La idea, otra vez, es tomar un libro popular y respetar su ADN, pero actualizar el contexto.
- Summer H. Howell como Carrie White.
- Amber Midthunder como profesora del instituto Thomas Ewen.
- Matthew Lillard como director de la escuela.
- Alison Thornton y Josie Totah como estudiantes vinculadas al acoso.
- Ocho episodios con estreno previsto para el 7 de octubre en Prime Video.
Lo que más me engancha de esta movida es que Flanagan le da espacio a los personajes secundarios. Josie Totah contó que pudo indagar en zonas de su personaje que otras versiones dejaron sin explorar, y Alison Thornton dijo que el formato largo le permitió meterse en las motivaciones de Chris, la chica que carga con la crueldad más filosa del grupo. Esa búsqueda de razones es la que vuelve a la historia menos un catálogo de golpes y más una radiografía de cómo se construye una víctima y, también, de cómo se construye un verdugo.
Personalmente, creo que la mejor manera de entrar a esta Carrie es entenderla como una historia de época, aunque esté plantada en el presente. El instituto sigue siendo una caja de resonancia para los mandatos familiares, las presiones de los pares y la crueldad que se aprende en casa. Lo que cambió es la tecnología: hoy el bullying se graba, se comparte y vuelve. Esa aggiornata es, a mi criterio, lo que le da sentido a una nueva adaptación y lo que hace que el desenlace inevitable duela un poco más.
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