Adriana cruzó medio España para un casamiento que no pidió y hoy es el alma de la ficción del momento
La serie española de época ya lleva cuatro temporadas en Netflix y supera los 450 capítulos; la historia de una joven madrileña obligada a casarse en Asturias sigue sumando intrigas, romances y un crimen sin resolver.
Imaginen una sala enorme, con candelabros temblorosos y el eco de pasos sobre baldosas frías, y en el centro a una chica de apenas veinte años que acaba de quedarse sin padre y, encima, se entera de que la mandaron a vivir con un marido al que ni siquiera conoce. Esa es exactamente la puerta de entrada que propone Valle Salvaje, la ficción española de época que acaba de estrenar su cuarta temporada en Netflix y que ya lleva más de 450 capítulos en pantalla, un número que asusta y que sin embargo se justifica capítulo a capítulo.
La serie nos lleva nada menos que a 1763 para contar la historia de Adriana Salcedo de la Cruz, una joven madrileña que, tras la muerte de su padre, tiene que dejar su casa y cumplir un matrimonio arreglado del que ni ella ni casi nadie en la familia tenían noticia. La chica cruza media España hasta Asturias, donde la esperan su prometido, que obviamente es un completo desconocido, y la familia de él, con la tía doña Victoria Salcedo a la cabeza, una mujer con carácter de sobra para hacerse cargo de la casa y de las tensiones que se vienen.
Un elenco que sostiene cuatro temporadas
- Rocío Suárez de Puga como Adriana Salcedo de la Cruz, la protagonista absoluta de la historia.
- Manuela Velasco como Pilara Gálvez de Aguirre, uno de los personajes más comentados por el público.
- José Manuel Seda como José Luis Gálvez de Aguirre, parte clave del clan familiar en Asturias.
- Marco Pernas como Rafael Gálvez de Aguirre, otra de las piezas centrales del entramado romántico.
- Sabela Arán como Victoria Salcedo, la tía que marca el pulso de la casa.
El que sostiene la batuta detrás de cámara es Miguel Conde, que viene trabajando en la serie desde el arranque y que se las arregla para mantener el ritmo de una entrega diaria sin que la historia se caiga a pedazos, algo que no es menor cuando uno piensa que estamos hablando de ficción que se emite primero por televisión abierta en España y después aterriza en Netflix para todo el mundo de habla hispana.
Amor impuesto, amor verdadero y un secreto que puede matar
Lo interesante de Valle Salvaje es cómo mezcla tres hilos que enganchan a un público enorme: por un lado está el casamiento arreglado y el vínculo obligado con un marido que Adriana no eligió; por el otro aparece el amor verdadero, ese que la protagonista empieza a descubrir entre los Gálvez de Aguirre y que le revuelve todo lo que tenía armado; y en el medio late un secreto pesado vinculado a la muerte de su padre, un misterio que Adriana quiere esclarecer aunque esa búsqueda la ponga en peligro de verdad. Esa combinación de romance, traiciones familiares y thriller de época es la que explica que la serie lleve cuatro temporadas renovando público.
Mientras tanto, los guionistas ya avisaron que todavía queda historia por desarrollar dentro de este universo, aunque eso no significa que una quinta temporada esté confirmada ni mucho menos, así que por ahora lo que hay es incertidumbre sobre el futuro y, en paralelo, la promesa de que la entrega diaria no se va a cortar de un día para el otro.
Yo, Florencia Cabral, les confieso que llevo varias tardes enganchada con Adriana y con esa casa enorme en Asturias donde nunca pasa lo que uno espera, y me pasa algo curioso: me engancha tanto el romance cruzado como el misterio del padre muerto, y creo que ese es justamente el mérito de la serie, obligarnos a mirar al mismo tiempo para el corazón y para el pasillo oscuro donde alguien escondió un secreto que todavía no quiere que salga a la luz.
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