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Viernes, 16 de octubre de 2026
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268 escalones, cuatro continentes y una frase que los sostuvo: "el mundo no es accesible, nosotros lo somos"

Fletcher Crowley y Lachie Bennett recorrieron Europa, Asia, Africa y America del Sur durante tres meses. Subieron al Gran Buda de Hong Kong a upa, hicieron buceo con tiburones en Sudafrica y duermieron en una capilla del siglo X cerca de Niza. Una historia de amistad que empezo en un hospital y termino dando la vuelta al mundo.

Por Graciela BerardiSociedad y vida · · hace 42 d
268 escalones, cuatro continentes y una frase que los sostuvo: "el mundo no es accesible, nosotros lo somos"

El sol cae a plomo sobre el asfalto de Hong Kong y, abajo, la bahia brilla con ese reflejo que parece chapa caliente. Arriba, muy arriba, la imagen dorada del Gran Buda espera desde hace siglos a los que se animan a subir los 268 escalones que llevan hasta su base. Fletcher Crowley miro hacia arriba desde la silla de ruedas, midio la distancia con los ojos y despues miro hacia atras, donde estaba Lachie Bennett, su amigo de toda la vida. La solucion no paso por buscar un ascensor ni un camino alternativo: Lachie se agacho, se coloco a Fletcher sobre la espalda y empezo a subir, escalon por escalon, con el sol pegandole en la nuca y la transpiracion chorreandole por la cara. Cuando llegaron arriba, el silencio duro unos segundos antes de que los dos se miraran y se rieran, todavia agitados, todavia incr edulos de haberlo logrado. Es una de las imagenes que ellos mismos repiten cuando cuentan la historia del viaje que hicieron juntos durante tres meses, una vuelta al mundo que toco cuatro continentes y que hoy, ya en Buenos Aires, en pleno otono, todavia cuesta creer que haya sido posible.

Una amistad que nacio en un hospital

Fletcher tenia 17 anos cuando un accidente en bicicleta de montana le fracturo dos vertebras y lo dejo paraplejico. Hoy puede ponerse de pie y dar algunos pasos, pero el esfuerzo lo agota enseguida. Por eso necesita la silla de ruedas para moverse en serio. Lo que nunca perdio, asegura, fueron las ganas de hacer cosas nuevas. Lachie, en cambio, puede caminar sin problemas: trabaja como terapeuta en un centro de rehabilitacion para personas con lesiones medulares. Y es justamente ahi, en ese mismo centro, donde los dos se reencontraron despues de haber ido juntos al colegio cuando eran adolescentes.

La amistad crecio en una cena del turno nocturno. Hablaron de musica, de moda, de gente, de viajes. Tambien hablaron de algo mas intimo, algo que los dos conocen bien: la ansiedad, los ataques de panico, las noches largas en las que uno no puede dormir. Esos intercambios, dicen, les dieron una base que va mucho mas alla de los gustos comunes. Fue en ese contexto donde, casi de un dia para el otro, se les ocurrio la idea que les cambio el ano.

La vuelta al mundo que empezo por una oferta de Internet

La idea inicial era modeste: una escapada de dos semanas, sin demasiadas pretensiones. Pero un dia, mientras navegaban por una pagina de ofertas,aparecio un ticket con multiples escalas a un precio que no pudieron dejar pasar. Lo compraron casi sin pensarlo y despues armaron el recorrido sobre la marcha. El itinerario final incluyo paradas en Hong Kong, Italia, Austria, Suiza, Paises Bajos, Francia, Espana, Brasil y Sudafrica. Todo en tres meses. Todo juntos.

  • En Hong Kong, Lachie llevo a Fletcher en la espalda para subir los 268 escalones del Gran Buda.
  • En Austria y en Paises Bajos recorrieron ciudades a su propio ritmo, adaptandose a lo que iba apareciendo.
  • En Suiza los invito a quedarse en su casa una familia que los seguia por redes sociales y que queria conocerlos personalmente.
  • En Francia durmieron en la granja de ovejas de un conocido y tambien en una capilla del siglo X cerca de Niza.
  • En Brasil se metieron en la selva en cuatriciclo, en medio del calor humedo y los insectos.
  • En Sudafrica hicieron safari, bucearon con tiburones y volaron en parapente.
“Puede requerir un poco mas de planificacion y a veces las cosas tardan mas, pero encontramos la manera de que casi todo funcione.”Fletcher Crowley y Lachie Bennett

Como se financia un sueno asi

Los primeros tramos los pagaron con ahorros propios. Despus empezaron a subir videos a las redes mostrando el dia a dia del viaje: los preparativos, las adaptaciones que tenian que hacer en cada lugar, las pequenas victorias, las subidas a upa, los paisajes, la gente que los alojaba. La respuesta fue tan grande que lanzaron una campana de micromecenazgo y, con lo recaudado, pudieron improvisar mas y dejar de ajustarse tanto al presupuesto. Gran parte del alojamiento, ademas, se resolvio gracias a contactos que fueron apareciendo en el camino y a personas que los conocian por Internet y quisieron recibirlos. La logistica nunca fue facil: hubo hoteles y atractivos que directamente no eran accesibles y tuvieron que buscar rutas alternativas o directamente cambiar el plan. Pero el balance, despues de tres meses y cuatro continentes, lo resumen con una frase que ya se volvio su lema: el mundo no es accesible, nosotros lo somos.

GB
Graciela BerardiSociedad y vida

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