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Miércoles, 21 de octubre de 2026
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Vivir a bordo entre Tahití y Bora Bora: la Polinesia Francesa que reciben los navegantes argentinos

Constanza Coll y Juan Manuel Dordal cruzaron el Pacífico a vela desde Panamá y hace dos años se instalaron en las islas de la Sociedad. Recorren Tahití, Moorea, Huahine, Raiatea y Bora Bora con sus dos hijos y una perra, y reciben huéspedes a bordo en un archipiélago de apenas 250.000 habitantes.

Por Paula IturriozAmbiente y agua · · hace 2 h
Vivir a bordo entre Tahití y Bora Bora: la Polinesia Francesa que reciben los navegantes argentinos

Un velero con dos adultos, dos chicos y una perra, cuatro mil quinientas millas navegadas sin escalas durante veintiocho días desde Panamá hasta la Polinesia Francesa, y un archipiélago entero desplegiendo arrecifes, atolones y montañas volcánicas como escenario cotidiano: así resume Constanza Coll la decisión que tomó junto a Juan Manuel Dordal cuando dejaron atrás el continente americano para radicarse en las islas de la Sociedad, el corazón turístico de este territorio de ultramar francés que el Pacífico sur en cinco archipiélagos y apenas doscientos cincuenta mil habitantes.

La Polinesia Francesa no figura entre los primeros destinos que devuelve una búsqueda de viajes desde Argentina, y precisamente por eso conserva un aire auténtico, poco masificado, que los propios visitantes destacan al describir el lugar. Las islas de la Sociedad concentran la mayor parte del movimiento e incluyen a Tahití, donde se alza la capital Papeete, junto a Moorea, Huahine, Raiatea y la célebre Bora Bora, uno de los escenarios de luna de miel más reconocidos del Pacífico. El idioma oficial es el francés y la lengua local es el tahitiano, una combinación que tiñe la vida cotidiana, la enseñanza escolar, los menúes y hasta la cartelería pública.

Cómo se llega y qué presupuesto hay que prever

  • Desde Argentina no hay vuelo directo a Papeete: las conexiones más habituales hacen escala en Los Ángeles o en Auckland, Nueva Zelanda.
  • Air Tahiti opera vuelos internos entre las distintas islas y existen ferrys rápidos, como el que une Tahití con Moorea en menos de media hora, para trayectos cortos.
  • El costo de vida es elevado y comparable al de Europa Occidental: el rango de alojamiento va desde pensiones familiares locales llamadas pensions hasta los resorts de lujo sobre el agua de Bora Bora.

Coll y Dordal eligieron una modalidad intermedia: navegan con su velero entre Tahití, Moorea, Huahine, Raiatea y Bora Bora, y reciben huéspedes a bordo, una alternativa que llaman vivencial y que permite recorrer el archipiélago de un modo más inmersivo que el crucero clásico. En las travesías internas el avistaje de delfines es frecuente, y la cocina se reconstruye a diario con pescado fresco y productos locales.

Cuándo conviene viajar y qué clima esperar

La ventana más recomendable para visitar la Polinesia Francesa se extiende entre mayo y octubre, cuando predomina el clima seco y las temperaturas resultan moderadas. La temporada húmeda va de noviembre a abril, con lluvias tropicales más intensas y mayor presencia de ciclones en el Pacífico sur. Para una familia argentina que piensa en vacaciones escolares de mitad de año, ese calendario coincide con la mejor época para navegar y hacer buceo.

“Es uno de los lugares más bellos que conocimos, y es perfecto para la vida a bordo.”Constanza Coll, navegante argentina radicada en la Polinesia Francesa
PI
Paula IturriozAmbiente y agua

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