Una noche de cuerpos grandes y baile en el Español: la entrada se paga con un alimento
El sábado 10 de octubre, a las 21, el Cine Teatro Español de Neuquén abre sus puertas para El Baile Infinito, una obra construida por mayores de 60 años a partir de sus recuerdos; para entrar hay que llevar un alimento no perecedero.
Lo que más me gusta de esta ciudad, y lo digo cada vez que tengo la suerte de recorrerla, un domingo cualquiera, al tipo de ciudad que tiene una cita así en agenda, es la capacidad que tiene para reinventar lo que uno creyó que ya estaba visto. Esta vez la invitación es bien concreta: el sábado 10 de octubre, a las 21, el Cine Teatro Español, en avenida Argentina 235, levanta el telón para El Baile Infinito, una obra que tiene como protagonistas a personas mayores de 60 años y que se sostiene, también, con el aporte más simple y más humano que uno pueda imaginar, porque la entrada se paga con un alimento no perecedero. Mientras escribo, acá en la redacción, cae una llovizna finita sobre Neuquén que parece más bien una cortina de niebla baja, de esas tres del mediodía gris que se quedan hasta la tardecita, y el parte del tiempo dice que la temperatura no va a pasar de los catorce grados, así que ya me imagino a la gente llegando al teatro con bufanda, con el aliento hecho nubecitas blancas y con la bolsa del alimento en la mano, como quien llega a una fiesta con el presente bajo el brazo.
Como me contaba esta mañana, mientras tomábamos un café con tortas en un bar del centro, Margarita, que vive en el barrio Villa María y todos conocen por su militancia en el centro de jubilados, lo que más le gusta de esta clase de propuestas es que el teatro deje de ser ese lugar al que uno va como espectador callado y se convierta en una mesa donde se pone en juego la vida entera. 'Yo fui a ver el ensayo abierto que vino a hacer la fundación acá en Neuquén, y lo que vi me llenó el alma, porque son gente grande que se sube al escenario a contar quién es, no a imitar a nadie', me contó, mientras le pasaba la azucarera al mozo, antes de pedir la cuenta y volver a su rutina. Para Margarita, que tiene 67 años y va a cumplir los 68 en noviembre, El Baile Infinito es la clase de espectáculo al que uno va a buscar compañía, no solamente a mirar.
Cómo conseguir la entrada y qué llevar
- La función es el sábado 10 de octubre, a las 21, en el Cine Teatro Español, avenida Argentina 235, Neuquén.
- Las entradas se retiran el mismo día de la función, en la boletería del teatro, en dos franjas: de 10 a 13 y de 18 a 21.
- Por cada persona que asista hay que llevar un alimento no perecedero, que es lo que se solicita como modalidad solidaria de acceso.
- La presentación está organizada por la Fundación BPN, con apoyo del Gobierno provincial y del Banco Provincia del Neuquén.
Antes de la función, el equipo del espectáculo abrió una convocatoria dirigida a personas de los sesenta para arriba y resolvió, a lo largo de varias semanas de trabajo, un proceso de creación colectiva en el que los protagonistas hicieron ejercicios corporales, improvisaciones y exploración del propio cuerpo, hasta dar forma a una obra contemporánea donde cada participante pudo poner sobre la mesa sus recuerdos, sus experiencias y su manera personal de habitar el movimiento. De ahí viene el nombre, El Baile Infinito, porque lo que se pone en juego en el escenario no es una coreografía cerrada, sino una danza hecha con la memoria de cada uno, que se vuelve, también, memoria compartida.
La puesta trabaja sobre tres ejes que se van trenzando a lo largo de la obra: el reconocimiento del propio cuerpo, el disfrute de bailar a la edad y que cada uno tiene, y la construcción de algo colectivo a partir de lo individual, y lo hace sin solemnidad, con la calidez de lo que se hace entre conocidos, como me dijo Margarita cuando le pregunté qué esperaba encontrar el sábado a la noche, mientras nos despedíamos en la puerta del bar con la promesa de volver a vernos antes de la función. Para los que estamos armando la salida del fin de semana, la cuenta es bien sencilla: sábado 10, a las 21, en el Español, con un alimento no perecedero en la mano y, si el tiempo nos acompaña, con ganas de quedarnos un rato largo conversando en la vereda del teatro, bajo esa llovizna fina que ya parece parte del paisaje de Neuquén.
“Son gente grande que se sube al escenario a contar quién es, no a imitar a nadie.”Margarilla, jubilada del barrio Villa María
