Una jornada para escribir, mirar y escucharse en la Feria del Libro de Neuquén
El miércoles 16 de septiembre la programación reúne un laboratorio de escritura, cruces entre literatura y cine, presentaciones de libros y un fuerte perfil regional en los auditorios del predio, con 115.000 visitantes acumulados según la Municipalidad.
Desde temprano, con ese cielo patagónico que durante estos días alterna entre un sol tibio y unas ráfagas de viento que mueven las carpas, el predio de la Feria Internacional del Libro de Neuquén empieza a poblarse de vecinos que llegan con mate y mochila, en busca de la actividad que les toque ese día. A pocas cuadras del Museo Nacional de Bellas Artes, los pasillos ya muestran ese ritmo especial de las ferias que, en apenas dos jornadas, se convirtieron en una de las movidas culturales más convocantes del año en la región.
Para este miércoles 16 de septiembre la organización preparó una grilla en la que la escritura y el cine vuelven a encontrarse, con propuestas abiertas al público y pensadas tanto para quienes se acercan a participar como para los que prefieren mirar, escuchar y dejarse llevar por las historias.
Un laboratorio y un cruce con el cine patagónico
Una de las propuestas destacadas es el laboratorio «Vuela el pez», coordinado por Mariana Rizzuto, pensado para quienes quieren animarse a escribir de la mano de una guía con experiencia en el trabajo con escritores nóveles. La invitación es a sentarse con papel y lapicera, dejarse llevar por consignas y descubrir, o redescubrir, el placer de armar un relato propio.
El segundo plato fuerte de la jornada llega de la mano de «Más allá del desierto, del libro al cine (Western patagónico)», una actividad que cruza literatura y pantalla. La propuesta recorre el género del western en clave regional a través de la poesía de Juan Pablo Caramellino y suma proyecciones de cortometrajes dirigidos por Ezequiel López. La combinación, poco habitual en las ferias del libro, apunta a mostrar cómo un mismo paisaje puede narrarse en verso o filmarse con, esa idea que siempre meimaginé en estas latitudes.
- «Vuela el pez», laboratorio de escritura a cargo de Mariana Rizzuto.
- «Más allá del desierto, del libro al cine (Western patagónico)», con poesía de Juan Pablo Caramellino y cortometrajes de Ezequiel López.
- «Un lugar de Sol», de Sol Buschiazzo, relatos y prosa poética.
- «Desatando sueños», antología del grupo Plumas azules.
- Producciones escritas del proyecto «Borges y su literatura», de SADE Filial Neuquén.
Biografías, testimonios y literatura regional
La jornada del miércoles también le deja lugar a las presentaciones de libros ya editados. Entre ellas se destaca la de «Berbel: el latido de la Patagonia», la biografía de Cecilia Rayén Guerrero Dewey, una investigación que recupera la figura de Berbel y la vuelve a poner en circulación para las nuevas generaciones.
En otro de los auditorios se presenta «La gira de los Barrios», de Santiago Emanuel Ocampos, mientras que Julia Marisa Esther Stagnaro comparte «Rompiendo las cadenas de la fibromialgia», una narración testimonial en la que la autora pone el cuerpo y la palabra al servicio de una experiencia personal que, seguramente, resonará en más de un lector que pase por la feria.
Carlos, un vecino del barrio Villa Florencia que suele recorrer todas las ferias del libro de la región, me decía mientras esperaba la apertura de uno de los auditorios que para él lo más valioso de estos encuentros «es cruzarse con autores que uno nunca vio en una librería y se da el gusto de preguntarles cómo escribieron eso que a uno le cambió el día». Esa sensación, esa cercanía, es parte del ADN de la feria neuquina.
Tres auditorios, un estand independiente y números que marean
Según explicó la secretaria de Jefatura de Gabinete, María Pasqualini, la feria cuenta con tres auditorios y uno de ellos está destinado específicamente a las presentaciones de autores locales y regionales. A esa estructura se suma un estand para escritores independientes, lo que amplía el abanico y permite que autores sin sello editorial también tengan su lugar para mostrar sus libros y conversar con los lectores.
Las cifras que manejaba la Municipalidad hasta la tarde del martes 15 de septiembre eran elocuentes: alrededor de 115.000 personas habían pasado por el predio desde la inauguración y, en las primeras jornadas, se vendieron unos 6.000 ejemplares por día, un promedio que muestra que la gente no va solo a mirar, sino también a comprar y a volver a su casa con un libro bajo el brazo.
Para el resto de la semana se espera la presentación del libro de la ciudad, prevista para el sábado, y todavía quedan en la grilla nombres esperados como Mauricio Kartun, Darío Z, Soledad Rivero y Liliana Barrero, con lo que la feria promete seguir palpitando con la misma intensidad con la que arrancó, bajo ese cielo cambiante que ya es parte del paisaje neuquino y que, cuando cae la tarde, deja a los lectores volver a sus casas con la sensación de que todavía queda mucho por leer y, sobre todo, mucho por escuchar.
