Tres cabezazos y a semifinales: el día que Valencia se despertó y Boca revivió
El Xeneize estaba 0-2 contra Racing en Arroyito y lo dio vuelta con tres goles de cabeza del ecuatoriano, que entró en el segundo tiempo. Ahora va con Banfield.
Me quedo con la imagen del cabezazo final: Valencia se eleva en el área, gana la posición y la manda a guardar. Tres veces, una tras otra, en 23 minutos. Así, de la nada, Boca pasó del papelón al festejo en Arroyito.
Porque la cosa venía fea. Racing se había acomodado en el partido con un golazo de Lodico, ese tiro de esquina que se le metió directo a Brey, y con el segundo de Adrián Martínez, de rebote, después de una jugada que dejó a Paredes haciendo tiempo en el palo. 0-2 y el Xeneize no encontraba la pelota.
El ingreso que cambió la historia
Arruabarrena metió mano. Primero mandó a la cancha a Valencia por Velasco, después sumó a Villa en lugar de Ascacíbar. Pasó a jugar con dos nueves de área y le tiró toda la responsabilidad del juego aéreo al ecuatoriano, que hasta acá había marcado un solo gol en ocho partidos con la azul y oro.
- 11 del segundo tiempo: entra Valencia por Velasco y se arma el esquema con dos delanteros de área.
- 18 del segundo tiempo: descuento del ecuatoriano, solo, sin marca, en un córner.
- 25 del segundo tiempo: empate de cabeza tras un centro de Villa desde la izquierda.
- 34 del segundo tiempo: tercer cabezazo y clasificación xeneize en Arroyito.
Así de rápido. Así de seco. Valencia ganó las tres de arriba y dejó a Racing sin respuestas. Vojvoda metió a Cannavo para frenar a Villa, pero ya era tarde: el partido se le había ido de las manos.
Lo que viene y lo que queda
Boca sigue vivo en los tres frentes y ya tiene rival en la Copa Argentina: Banfield, en semifinales. Para mí, la pregunta de ahora es otra: ¿le conviene a Arruabarrena arrancar con Valencia de entrada o seguir guardándolo para el segundo tiempo? Porque el tipo entró y resolvió en 23 minutos lo que el equipo no había podido hacer en todo el partido. Una locura. Un partidazo del nueve, de esos que se recuerdan en la cancha.
