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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Tarantino, Costner y una road movie ochentosa que casi nadie vio en su estreno

Quentin Tarantino confesó que fue cinco veces al cine a ver Fandango, la ópera prima de Kevin Reynolds, durante la única semana que estuvo en cartelera. Una historia de amistad, ruta y despedida que el tiempo convirtió en objeto de culto.

Por Florencia CabralCultura y espectáculos · · hace 37 d
Tarantino, Costner y una road movie ochentosa que casi nadie vio en su estreno

Imaginate la sala del cine a mediados de los ochenta: filas de butacas tapizadas en rojo, el murmullo de los que todavía buscan sus asientos y la certeza de que, en algún lugar del mundo, un muchacho con pelo largo se está enamorando perdidamente de una película que casi nadie más va a mirar. Esa es, exactamente, la postal que Quentin Tarantino describe cada vez que recuerda Fandango, la road movie que Kevin Reynolds filmó en 1985 con un Kevin Costner todavía sin la corona de Hollywood.

Una semana en cartelera, cinco visitas a la sala

La película se llamó Fandango y llegó a los cines sin hacer ruido. La historia sigue a cinco amigos que, en el día de su graduación de 1972, deciden lanzarse a un viaje por el desierto como última aventura antes de que la vida adulta les pase por encima. En la Argentina de hoy, donde las plataformas nos rescatan cualquier estreno desapercibido, cuesta dimensionar lo que significaba aquel fracaso: apenas 91.000 dólares de recaudación en Estados Unidos, una cifra que en cualquier balance de un estudio hubiese parecido directamente un error administrativo.

Décadas después, Tarantino se sentó a charlar con Vanity Fair y soltó una confesión que parece sacada de un recuerdo de adolescente. Es una de las mejores óperas primas de la historia del cine, afirmó. La vi cinco veces en el cine, ¡y solo estuvo en cartelera una semana! Lo dijo con esa mezcla de entusiasmo y queja que lo caracteriza, como si todavía le doliera que el público masivo no se haya subido al auto con Costner y compañía.

“La señal de un actor realmente genial es que, después de ver su actuación, quieres actuar como él. Quería vestirme como Kevin Costner. Empecé a hablar como Kevin Costner. Quería ponerme un esmoquin mugriento y dormir y orinar y vomitar y beber y sudar en un coche cruzando el desierto. Hizo que un esmoquin mugriento parezca lo más guay del mundo.”Quentin Tarantino

Del entusiasmo de Tarantino al desencuentro posterior

  • Reynolds y Tarantino trabajaron juntos después de aquel comentario, y el director incluso llegó a llamarlo en los noventa el Stanley Kubrick de su década, un elogio que pesaba muchísimo viniendo de él.
  • Robin Hood, príncipe de los ladrones (1991) confirmó la sociedad creativa entre Reynolds y Costner y les abrió las puertas de los grandes presupuestos, aunque la experiencia los dejó exhaustos.
  • Waterworld (1995) llevó la tensión al límite: el rodaje fue famoso por las fricciones entre ambos, que con el tiempo se aplacaron y hasta les permitió volver a encontrarse en otro proyecto.
  • Hatfields & McCoys, la miniserie que los reconcilió profesionalmente, tuvo una consecuencia curiosa para los fans de Tarantino: Costner rechazó un papel que después quedó en manos de otro actor en Django desencadenado.

Lo que más me gusta de esta historia, te soy honesta, es la imagen del Tarantino veinteañero volviendo solo al cine a ver la misma película una y otra vez, mientras el mundo pasaba al lado sin detenerse. Tiene algo de esos personajes de Fandango que se niegan a soltar la juventud, que prefieren manejar de noche antes que enfrentar la oficina, la hipoteca o el formulario de la AFIP. Tarantino, que después convertiría la carretera y la sangre en marca registrada, encontró su propia meca en una película que el mercado castigó con el olvido y que el tiempo fue convirtiendo, poco a poco, en objeto de culto para los que la descubren de pura casualidad. Si todavía no la viste, esta nota es una excusa perfecta para buscarla esta noche y, de paso, preguntarte cuántas óperas primas del ochenta y cinco se nos estarán escapando todavía.

FC
Florencia CabralCultura y espectáculos

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