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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Tapiolaku: cómo funciona el ahorro grupal que permite acceder a un departamento de 50.000 dólares con cuotas mensuales de 500

Una desarrolladora local adaptó el "pasanaku" boliviano al mercado inmobiliario argentino. Diez personas aportan en forma simultánea durante diez meses para comprar una unidad y el ciclo se repite hasta que todos reciben su vivienda. El esquema suma instrumentos legales para reducir el riesgo de incumplimiento.

Por Mariana GaticaEconomía y campo · · hace 37 d
Tapiolaku: cómo funciona el ahorro grupal que permite acceder a un departamento de 50.000 dólares con cuotas mensuales de 500

Una propuesta de ahorro colectivo para acceder a la vivienda propia comienza a difundirse en el mercado argentino con cuotas de 500 dólares mensuales por participante. El sistema, bautizado como Tapiolaku por su creador, replica en el circuito formal una práctica tradicional de Bolivia conocida como pasanaku y la adapta a la compra de inmuebles en pesos convertibles. En su esquema base, diez personas aportan 500 dólares cada mes y, al cabo de diez meses, reúnen 50.000 dólares para la adquisición de un departamento. Luego, un sorteo define quién recibe esa primera unidad y el ciclo se reinicia, de modo que al cierre de diez rondas todos los integrantes cuentan con una propiedad equivalente.

El mecanismo es simple en su descripción y complejo en su instrumentación legal. Cada uno de los diez miembros abona 500 dólares por mes; el fondo común suma 5.000 dólares mensuales y, al décimo mes, alcanza los 50.000 dólares necesarios para la compra. En ese momento se realiza un sorteo entre los integrantes y el beneficiario recibe la primera escritura, aunque debe continuar con sus aportes hasta completar las diez rondas. "Al final de los 10 ciclos de 10 meses, o sea, en 100 meses, todos tienen su propiedad de 50.000 dólares", explicó Juan Manuel Tapiola, CEO de la desarrolladora Spazios y responsable de haber tomado el modelo del pasanaku para adaptarlo al circuito local.

Tres niveles de protección frente al riesgo de incumplimiento

El punto más sensible del esquema es el comportamiento de los participantes una vez recibida la vivienda. Si alguno de los adjudicatarios dejara de pagar después de obtener su departamento habiendo aportado apenas una fracción del valor, el resto del grupo quedaría expuesto. Para reducir esa posibilidad, el sistema contempla tres niveles de resguardo, de menor a mayor complejidad jurídica.

  • Escritura con deuda explícita: en la propia escritura del inmueble queda asentado que el adjudicatario mantiene una deuda con los demás integrantes equivalente a las cuotas que aún le restan pagar. Es la opción más simple y la que menor costo administrativo demanda.
  • Condominio con usufructo: los diez integrantes figuran como condóminos de cada propiedad adquirida y le otorgan al beneficiario un derecho de usufructo, es decir, la posibilidad de habitar la vivienda sin pagar alquiler. La transferencia definitiva se concreta recién cuando el proceso completo llega a su fin.
  • Fideicomiso: la opción más robusta. Un fideicomiso figura como titular de los inmuebles durante todo el desarrollo del proceso, con un fiduciario que controla el cumplimiento de las condiciones y que recién extiende la escritura a nombre de cada participante cuando se cierra la última ronda.

La elección entre una u otra alternativa depende del grado de confianza previo entre los miembros del grupo y de la decisión de cuánto se está dispuesto a invertir en seguridad jurídica. En cualquier caso, el diseño apunta a que nadie pueda adueñarse del bien sin haber completado el aporte correspondiente, un punto crítico en un esquema en el que la palabra y el cumplimiento de los pagos resultan tan determinantes como el propio contrato.

El proceso completo demanda cien meses, es decir, ocho años y cuatro meses, hasta que los diez participantes cuentan con su departamento de 50.000 dólares. Una de las variables adicionales que la propuesta incorpora es la posible variación del precio de los inmuebles a lo largo de esos ciclos, de modo que quienes reciban su unidad en las últimas rondas no queden en desventaja frente a los primeros adjudicatarios. Para eso se prevén ajustes periódicos en las cuotas, tomando como referencia indicadores del mercado inmobiliario local, con el objetivo de sostener la equidad del esquema y conservar la razonabilidad económica para todos los participantes.

MG
Mariana GaticaEconomía y campo

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