Siete aulas sobre ruedas que llevan un oficio a quien no puede moverse del pueblo
Una red de unidades móviles del Ministerio de Educación neuquino y del INET recorre parajes rurales y cordilleranos de la provincia para enseñar oficios con salida laboral: desde soldadura y tornería hasta paneles solares y confección de ropa.
El aula es un trailer largo, pintado con los colores del Instituto Nacional de Educación Tecnológica, y adentro suena el ruido de una amoladora. Estoy parada en la entrada de uno de estos talleres rodantes mientras un grupo de jóvenes termina una práctica de soldadura en Aluminé, al oeste neuquino. La mañana está fresca, el cielo tiene ese celeste limpio que solo se ve cuando uno se aleja de la capital, y el instructor del Centro de Formación Profesional N°43 me explica, con esa paciencia que da el oficio, cómo se acomodan las mesas de trabajo cada mañana antes de que lleguen los alumnos.
Lo que estoy viendo es apenas una parte de un programa que hoy funciona con siete aulas móviles distribuidas por la provincia de Neuquén, fruto de un acuerdo entre el Ministerio de Trabajo y Desarrollo Humano provincial y la Dirección de Educación Técnica, con financiamiento del INET. Cada unidad es una caja de herramientas con ruedas: llega cargada con maquinaria, bancos de trabajo y materiales específicos para un oficio, y se instala en pueblos donde, de otro modo, no habría manera de acceder a una capacitación formal.
No es un curso cualquiera: se elige según lo que el pueblo necesita
Lo interesante del esquema, y lo que lo diferencia de tantos planes que aterrizan con un temario fijo, es que la oferta se arma a medida de cada lugar. Antes de armar la grilla, el Centro de Formación Profesional N°43 conversa con intendencias, comisiones de fomento y delegados rurales para relevar qué saberes hacen falta. Así, un paraje turístico puede terminar con un taller de mecánica de motores fuera de borda, y una localidad petrolera, con tornería y soldadura.
- Huinganco: mecánica de motores fuera de borda y nafteros.
- Aluminé: instalación de sistemas solares fotovoltaicos y térmicos.
- San Patricio del Chañar: gasista domiciliario y soldadura.
- Plaza Huincul: tornería.
- Mariano Moreno: moldería y patronaje de indumentaria.
- San Martín de los Andes: soldadura y formación de docentes técnicos.
- En el resto de la red se suman oficios como metalmecánica, mecánica automotriz y de motos, trabajo textil e instalación de sistemas de gas.
“Yo tenía que decidir entre irme a Neuquén capital a aprender algo o quedarme acá sin demasiado para ofrecer. Cuando vi el trailer de soldadura instalarse en el pueblo, no lo dudé. Hoy estoy armando mi primer trabajo por mi cuenta.”Juan, vecino de Huinganco
El programa lleva poco tiempo en marcha, pero los números empiezan a contar una historia propia: desde 2025 a la fecha, 463 personas completaron alguna de estas capacitaciones en once localidades, entre ellas Lonco Mula, Villa La Angostura, Villa Pehuenia, San Martín de los Andes, Aluminé, Plaza Huincul, Chos Malal, Huinganco, Mariano Moreno, Centenario y San Patricio del Chañar. Para una provincia con la extensión y la dispersión geográfica de Neuquén, hablar de 463 vecinos formados en oficios concretos no es un dato menor: es, literalmente, gente que encontró una salida laboral sin tener que emigrar.
Antes de irme, mientras el instructor empieza a guardar las herramientas porque el sol empieza a pegar fuerte sobre el playón, le pregunto qué le dice la gente cuando llega el aula. Me mira, se ríe y responde, casi como al pasar: que por fin sienten que el Estado se acerca, en lugar de pedirles que sean ellos los que se acerquen. Afuera, en el trailer, queda el olor tibio del metal recién trabajado, y la sensación de que, en pueblos donde las opciones suelen ser escasas, una caja de herramientas con ruedas puede cambiar una biografía.
