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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Señales que el corazón manda antes del dolor de pecho: lo que conviene tener en el radar

Una cardióloga británica repasó los síntomas cardíacos que suelen pasar inadvertidos en mujeres, desde molestias en brazos o mandíbula hasta indigestiones o agotamiento, y explicó cuándo conviene ir directo a una guardia.

Por Graciela BerardiSociedad y vida · · hace 24 d
Señales que el corazón manda antes del dolor de pecho: lo que conviene tener en el radar

La mañana en Recoleta arranca con una humedad que se pega al cuello de la campera, y mientras bajo la escalera del consultorio pienso en algo que repite una cardióloga que conocí hace poco: cuántas veces un síntoma raro termina siendo una señal del corazón disfrazada de otra cosa. La especialista en cuestión, Shrilla Banerjee, consultora del Hospital London Bridge, suele insistir en un punto que a mí, como paciente y como cronista, me parece clave: en las mujeres, el dolor de pecho no siempre aparece primero, y a veces ni aparece.

Banerjee puso el foco en un patrón que justifica una consulta: que el dolor, el agotamiento o la falta de aire aparezcan de manera reiterada durante el esfuerzo físico, sin una explicación evidente. Esa fatiga al subir escaleras o ese cansancio intenso al tender la cama, por ejemplo, pueden estar hablando de un corazón que no está recibiendo el oxígeno que necesita.

Cuando el aviso llega al brazo, la mandíbula o la espalda

La cardióloga describió que el malestar puede ubicarse en la mandíbula, el cuello, los hombros, la espalda o uno o ambos brazos, incluso sin dolor en el pecho. Lo explicó con una imagen que vale la pena repetir: cuando el corazón sufre por falta de oxígeno, transmite señales dolorosas hacia la médula espinal, y como esas vías comparten conexiones con otras zonas del cuerpo, el cerebro termina registrando la molestia en un hombro o un brazo en lugar del pecho.

Algo parecido ocurre con las sensaciones digestivas. Para Banerjee, una acidez o indigestión que aparece sin relación con lo que se comió, o que se presenta de madrugada, merece una consulta. Contó el caso de una paciente con episodios de eructos y malestar digestivo que terminó en la colocación de stents por una enfermedad coronaria grave, detectada a través de un angiograma.

Cuándo conviene ir directo a una guardia

  • Si aparecen sudores fríos, náuseas, mareos o una sensación de pánico junto con dolor o molestia en el pecho.
  • Si el dolor en el pecho se presenta como punzadas o pellizcos, y no solo como la típica presión.
  • Si los síntomas se repiten durante el esfuerzo físico, como subir escaleras, cargar bolsas o caminar rápido.
  • Si hay molestias en mandíbula, cuello, hombros, espalda o brazos sin causa muscular evidente.
  • Si la acidez o indigestión se presenta fuera de las comidas o en horarios inhabituales.

La superposición con síntomas menopáusicos puede demorar la consulta, algo que la propia Banerjee señaló como un problema frecuente. Y aquí entra un dato que a mí, vecina de Palermo como soy, me hace levantar las cejas: después de la menopausia, el riesgo cardiovascular aumenta porque bajan los estrógenos, y eso se asocia con cambios en la presión arterial, el colesterol y la acumulación de grasa abdominal. Por eso la cardióloga insistió con los controles periódicos de presión y colesterol.

Antes de cerrar la nota, vuelvo a la escalera de esta mañana húmeda en Recoleta. Pienso en cuántas mujeres de mi edad, de cuarenta para arriba, le achacan al estrés, a la menopausia o a una mala noche esos avisos que el cuerpo manda en lugares tan variados como la mandíbula, el brazo izquierdo o la panza. La especialista fue clara: el punto de partida es prestar atención a las molestias, ver si se repiten y registrar qué actividad las desencadena. A veces, un síntoma que parece trivial termina siendo la pista que evita un susto mucho mayor.

GB
Graciela BerardiSociedad y vida

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