Rubén Rada se fue dejando una lección: la música se renueva o se apaga
El músico uruguayo había defendido a los artistas jóvenes que están rompiendo, cuestionado la nostalgia y advertido que quedarse en un solo lugar es el principio del fin de cualquier carrera.
Recuerdo la primera vez que vi a Ruben Rada en vivo, en una sala chica de Buenos Aires, hace ya varios años. Era un tipo enorme, con esa sonrisa que parecia decir que el escenario le quedaba chico aunque tuviera encima a una banda completa. Esa misma sonrisa es la que me viene a la cabeza ahora que me toca despedirlo desde esta pagina, despues de haber leido y escuchado tantas cosas suyas sobre los musicos que vienen empujando.
Porque Rada no solo fue un cantante y un compositor indispensable del rock y del candombe uruguayo. Tambien fue, sobre todo en sus ultimos anos, una especie de abuelo celebratorio de la escena nueva. En varias entrevistas que dieron vuelta por ahi, y que ahora vuelven a circular con fuerza, se lo escucho nombrar con nombre y apellido a una lista larga de artistas jovenes: Tini, Trueno, Wos, Conociendo Rusia, Nafta, Catriel. Y tambien a otros que ya tienen mas rodaje, como Ricardo Mollo o el Plan de la Mariposa, con quienes se cruzaba cada vez que iba a Montevideo.
Una postura firme contra la nostalgia
Lo que mas me gusto de esas declaraciones, y lo que creo que vale la pena rescatar hoy, es que Rada se planto con todas las letras contra el lugar comun de que todo tiempo pasado fue mejor. Para el, eso era una pavada. "El mejor tiempo es el que viven los jovenes ahora porque es el tiempo de ellos", dijo, y uno lo imagina diciendolo con esa mezcla de autoridad y de humor que el tenia. No era un cumplido vacio: era un reconocimiento de que los recursos tecnicos, los sonidos, las formas de produccion y hasta la manera de comunicarse con el publico cambiaron, y que comparar su epoca con la de ahora no tiene mucho sentido.
El lo vivio en carne propia. Contaba que un dia grabo una cancion con un pibe del rap que despues acumuló quince millones de reproducciones en las plataformas. Cuando les mostro el numero a sus nietos, la respuesta fue directa: recien ahi se habia ido para arriba. Lejos de enojarse, Rada lo conto como quien descubre una puerta nueva. Esa anecdotas es, para mi, la mejor sintesis de como encaraba el oficio: con curiosidad, sin prejuicios y con ganas de aprender incluso a los ochenta y pico.
“Todo tiempo pasado no fue mejor. El mejor tiempo es el que viven los jovenes ahora porque es el tiempo de ellos.”Ruben Rada
La advertencia que dejo para los que recien empiezan
- Que se diviertan, pero que se acuerden que no pueden quedarse en ese lugar.
- Despues de un primer gran golpe tiene que venir otra cosa, si no la gente no les cree.
- La unica forma de sostener una carrera es evolucionar, porque el publico se da cuenta rapido cuando alguien repite la misma formula.
- Respeto por el escenario y por el publico, sin importar la edad ni el genero que se haga.
A esa lista yo le agregaria, tomandome la libertad de interpretarlo, una idea que Rada repitio hasta el cansancio: el lugar del artista se construye todos los dias. El mismo reconocio, con una honestidad que a veces duele, que nunca termino de ser masivo como otros colegas de la region. "Me conocen todos los musicos del mundo, pero no el publico", decia, sin amargura pero tambien sin disfrazar la realidad. Esa franqueza es la que hace que su palabra sobre los pibes que recien arrancan tenga peso: no es un maestro lejano que vive en una burbuja, es alguien que conoce de cerca los techos y los pisos del oficio.
Si me preguntan que artista joven representa mejor ese espiritu de evolucion constante que Rada defendia, te confieso que me cuesta elegir uno solo. Trueno me parece un caso interesante porque paso del freestyle a hacer canciones pop sin perder credenciales, Wos porque cada disco lo obliga a empezar de cero, y Tini porque sigue buscando nuevos sonidos sin atarse a una moda. Pero en definitiva, lo que queda de Rada es una forma de mirar la musica: sin fronteras generacionales, con exigencia hacia uno mismo y con la atencion siempre puesta en lo que viene.
Y ahora, con la noticia de su muerte, esas palabras que el fue dejando en las ultimas entrevistas se leen de otra manera. Ya no son reflexiones de un musico en actividad, son un testamento. Y uno, como oyente y como periodista, lo recibe con esa mezcla de tristeza y de alegria que dejan los grandes cuando se van: tristeza por el silencio del escenario, alegria infinita por todo lo que todavia se puede escuchar de ellos.
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