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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Reina Roja vuelve a la carga: la dupla más vertiginosa de Prime Video se juega entero en su segunda temporada

Victoria Luengo y Hovik Keuchkerian regresan como Antonia Scott y Jon el viernes 2 de octubre, con tres incorporaciones que prometen sacudir la investigación y exponer las costuras de un vínculo que ya no puede esconderse detrás de la acción.

Por Florencia CabralCultura y espectáculos · · hace 14 d
Reina Roja vuelve a la carga: la dupla más vertiginosa de Prime Video se juega entero en su segunda temporada

Lo primero que vuelve a la memoria cuando uno se sienta frente al televisor para esta segunda temporada de Reina Roja es esa sensación de estar en una sala cinematográfica europea de esas donde el proyector zumba y el aire parece cargado antes de que arranque la película. Y no es casual: Prime Video tiene claro que esta serie, basada en las novelas de Juan Gómez Jurado, ya no es una promesa sino una franquicia, y el viernes 2 de octubre la pone a disposición en 240 países y territorios con la expectativa de consolidar al público que se enganchó con la primera entrega. Lo que se vio en pantalla hasta ahora fueron dos personajes definidos por sus luces y por sus sombras; lo que se viene es la puesta a prueba de esa dupla cuando la acción los obliga a mirarse de frente, sin la red del debut.

Porque aquí está lo central: Victoria Luengo vuelve a ponerse en la piel de Antonia Scott y Hovik Keuchkerian retoma a Jon, y a esa sociedad ya consolidada se le suman tres incorporaciones que reconfiguran el mapa de la historia. Javiera Sky se mete en la serie como Loba negra, la antagonista capaz de discutirle a Antonia esa ventaja intelectual que la protagonista suele tener sobre el resto. Silvia Abascal interpreta a la comisaria Romero, una mujer que trabaja sobre el mismo caso que nuestros protagonistas y que, según cuenta la propia actriz, está acostumbrada a controlar las situaciones hasta que ese dominio empieza a quebrarse. Y Adriana Torrebejano llega como la esposa de un mafioso ruso; una noche, unos sicarios reciben la orden de asesinarlos, y ella tiene que escapar. Tres personajes, tres maneras distintas de empujar a Antonia y Jon hacia el borde.

El oficio de pasarse la noche filmando bajo cero

  • La apuesta por la acción forzó jornadas nocturnas de rodaje, con escenas pensadas para exprimir el vértigo que la serie ya mostró en su primera temporada.
  • Una secuencia de asedio quedó entre los desafíos que menciona el director Koldo Serra al repasar la producción.
  • Victoria Luengo remarca las complicaciones de trabajar con animales y con nieve, dos elementos que exigen planificación y paciencia.
  • Javiera Sky destacó la contención que buscó para construir a su personaje sin mostrar de inmediato su peligrosidad, dejando que esa cara se devele con el correr de los episodios.

Esa decisión de no apurar lo que Loba negra puede dar es, en parte, lo que vuelve a poner a la serie en una zona interesante. Antonia, como cuenta Luengo, después de una primera entrega dedicada a presentar a los personajes y a su vínculo, empieza a mostrar otros aspectos, incluida su adicción. Es un giro que ya estaba en la novela y que acá se traduce en una fragilidad nueva para alguien que venía resuelta, dueña de su inteligencia y de sus tiempos. Cuando aparece Loba negra, esa fragilidad se vuelve estratégica: por primera vez, Antonia siente miedo, y ese miedo no es decorativo, es motor narrativo.

El director Koldo Serra lo dice sin rodeos: el afecto entre Antonia y Jon seguirá presente, aunque habrá conflictos y una decepción de una de las partes. En criollo: la relación no se rompe, pero se tensa, y eso va a permitir que la dupla deje de funcionar como unidireccional para empezar a mirarse de igual a igual, con sus respectivas sombras. La acción, que en la primera temporada funcionaba como un envoltorio brillante, ahora es el marco donde se dirime algo más íntimo: qué pasa cuando dos personas que se quieren se lastiman.

A mí, lo que más me interesa de esta segunda temporada es justamente eso: que la serie se juegue por el personaje tanto como por la persecución, el tiroteo o la nevada. Que Victoria Luengo tenga con qué mostrar una Antonia que ya no puede esconderse detrás del expediente. Que Hovik Keuchkerian tenga espacio para un Jon que también quede expuesto, no solo como protector. Y que las nuevas incorporaciones no queden como adornos del caso, sino como espejos que le devuelven a los protagonistas una imagen menos cómoda. Si la primera entrega nos presentó a dos personajes en movimiento, esta parece dispuesta a dejarlos quietos el tiempo suficiente como para que se miren a los ojos. Y eso, tratándose de Reina Roja, es una promesa que da gusto esperar.

FC
Florencia CabralCultura y espectáculos

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