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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Ramallo Club recortó a USD 9.000 el costo de entrada a su red de franquicias y se propone alcanzar las cincuenta bocas de expendio antes de 2027

La cadena de sándwiches de miga, que hoy opera veintiséis locales en el área metropolitana de Buenos Aires, reformuló su modelo comercial y bajó la inversión inicial casi a la tercera parte del promedio del sector gastronómico. La estrategia se apoya en una producción centralizada en Munro y en un esquema de venta directa al franquiciado.

Por Mariana GaticaEconomía y campo · · hace 39 d
Ramallo Club recortó a USD 9.000 el costo de entrada a su red de franquicias y se propone alcanzar las cincuenta bocas de expendio antes de 2027

La cadena de sándwiches de miga Ramallo Club, que en la actualidad cuenta con veintiséis puntos de venta en el área metropolitana de Buenos Aires —seis propios y veinte franquiciados—, relanzó su sistema de franquicias con una inversión inicial de USD 9.000 para locales de aproximadamente treinta metros cuadrados, una cifra que se ubica muy por debajo del promedio del segmento gastronómico, donde las entradas suelen rondar los USD 30.000.

La reducción, que representa casi la mitad del costo anterior —ubicado en USD 17.000—, se explica por un cambio en la estructura comercial de la compañía. Según detallaron fuentes de la empresa, la firma dejó de operar con un intermediario que se encargaba de la comercialización de las franquicias y pasó a gestionar ese proceso de manera interna, lo que permitió eliminar un sobrecosto que se trasladaba al franquiciado.

Un modelo sostenido por la producción centralizada

Toda la oferta de la marca se elabora en una planta ubicada en la localidad de Munro, en la provincia de Buenos Aires, desde donde se distribuyen los productos a cada uno de los locales de la red. En ese establecimiento se producen alrededor de 70.000 sándwiches de miga por mes, que se comercializan a $1.700 la unidad, mientras que la facturación promedio anual por punto de venta se ubica en torno a los USD 110.000.

“Apuntamos más a vender el producto que a tener ganancias en la venta de la franquicia. Ahora manejamos el negocio en forma directa, entonces no tenemos ese costo. El precio que nos pasa el proveedor es el que le pasamos al franquiciado”Voceros de Ramallo Club

La compañía proyecta para 2026 un crecimiento del orden del 30% en su facturación respecto al año anterior, una dinámica que se apoya en parte en la incorporación de nuevas categorías —papas fritas, encurtidos, pizzas y cafetería— y en la profundización del formato de franquicias. La meta trazada para 2027 es alcanzar los cincuenta locales operativos, lo que implicaría casi duplicar la red actual.

De Villa Luro a la proyección federal

El negocio tiene raíces familiares que se remontan a unas cuatro décadas, cuando inmigrantes de origen croata se radicaron en el país y se desempeñaron como cocineros. La siguiente generación continuó con la actividad y, ante una situación de desempleo, comenzó a elaborar recetas caseras de sándwiches de miga y tortas. El primer punto de venta se abrió en Villa Luro y luego se trasladó a Núñez, sobre la calle que da nombre a la marca.

  • Inversión inicial actual: USD 9.000 (antes USD 17.000).
  • Promedio del sector gastronómico: USD 30.000.
  • Locales actuales: 26 (6 propios y 20 franquiciados).
  • Meta para 2027: 50 bocas de expendio.
  • Producción mensual de la planta de Munro: 70.000 sándwiches.
  • Precio por unidad: $1.700.
  • Facturación promedio por local: USD 110.000 anuales.
  • Proyección de crecimiento de facturación 2026: 30%.
  • Mercado en análisis para expansión: Neuquén, bajo esquema de máster franquicia.

En la actualidad la red se concentra en la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense, pero la empresa ya evalúa avanzar hacia otras provincias. Entre los destinos estudiados figura la provincia de Neuquén, donde se analiza la posibilidad de instrumentar un esquema de máster franquicia con operadores locales que se encarguen de desarrollar la marca en esa región, una modalidad que permitiría sortear las limitaciones logísticas que implica producir desde Munro para mercados más alejados.

MG
Mariana GaticaEconomía y campo

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