Platense lo ganó en Vicente López, pero la serie se quedó en Río: afuera de la Libertadores
El Calamar se impuso 2-1 con goles de Mainero y Sepúlveda, pero el descuento de Canobbio a los 11 del segundo tiempo selló el 3-2 global y mandó a Fluminense a las semifinales.
Se terminó el sueño. Platense ganó, peleó, lo dio vuelta en el primer tiempo y se quedó a un gol de la hazaña. Fluminense aguantó, Thiago Silva se plantó atrás, Fábio tapó lo que tenía que tapar y el equipo de Martín Palermo quedó eliminado de la Copa Libertadores por un global de 3-2.
El primer tiempo del Calamar
El arranque en el Ciudad de Vicente López fue una declaración de intenciones. Platense salió a comerse la cancha, a meter la pelota en el área rival y a meterle presión al Flu. A los 29 minutos, Guido Mainero empujó una jugada colectiva y desató el primer grito de la noche. La ventaja no alcanzó para dormirse: el equipo de Palermo siguió yendo.
En el tiempo agregado, a los 47, Bruno Sepúlveda ganó de cabeza en el área y clavó el 2-0 que igualaba la serie 2-2 antes del descanso. Para quienes seguimos al Calamar desde la vieja cancha de Saavedra, verlos así en una Copa Libertadores es de esas cosas que no se olvidan.
El gol que mató el sueño
Fluminense cambió la cara en el complemento. Adelantó líneas, ajustó las marcas y a los 11 minutos encontró el descuento: Agustín Canobbio metió el 1-2 y dejó a Platense obligado a marcar otra vez para llevar la historia a los penales.
El Calamar se fue con todo. Palermo metió a Franco Zapiola entre los cambios para sumar gente arriba, pero la noche se empacó. Thiago Silva cortó todo lo que pasó por el aire y Fábio se vistió de figura cuando lo llamaron.
- Mainero abrió el marcador a los 29 minutos del primer tiempo.
- Sepúlveda amplió a los 47 con un cabezazo en el área.
- Canobbio descontó a los 11 del segundo tiempo y silenció Vicente López.
- Fluminense se metió entre los cuatro mejores del torneo.
Ganar y quedar eliminado duele el doble. Pero este Platense se va de la Libertadores con la frente alta y un partido que se va a contar en las mesas por mucho tiempo. Ahora, el próximo desafío del Calamar pasa por la tabla del torneo local: hay que sumar puntos para seguir soñando en grande.
