Pandanés cerró sus 25 panaderías, despidió a 150 empleados y la Justicia abrió un salvataje para evitar la quiebra
La cadena atribuyó la crisis a una caída del consumo superior al 50%, al alza de la harina y a una planta industrial sobredimensionada. El Juzgado Comercial N.º 15 rechazó la quiebra y llamó a acreedores y cooperativas a presentar propuestas de rescate mientras los trabajadores, notificados por WhatsApp, aún no recibieron telegramas.
La cadena de panaderías Pandanés bajó la persiana de las 25 sucursales que operaba en el área metropolitana y desvinculó a 150 trabajadores, en un proceso que la propia empresa describió como resultado de una caída del consumo superior al 50% respecto de su volumen histórico y de un encarecimiento sostenido de los principales insumos. En comparación con la campaña 2023-2024, cuando la firma llegó a funcionar a pleno con su planta de 1.778 metros cuadrados inaugurada en noviembre de 2022, la compañía pasó en menos de un año a una cesación de pagos declarada desde octubre de 2025, con un pasivo que, según el expediente, rondaba los 1.200 millones de pesos.
Un sobredimensionamiento industrial que no se pudo revertir
En su presentación ante el Juzgado Comercial N.º 15, la compañía explicó que la fábrica había sido pensada para abastecer hasta 50 locales propios y que, al cerrarse las sucursales, la capacidad instalada quedó muy por encima de la demanda efectiva, mientras los costos fijos —alquileres, energía y personal— se mantuvieron sin cambios. La gerente de Pandanés, Lise Lundme Funch, sostuvo que la suba de la harina, golpeada por el alza internacional de los granos, la actualización de salarios por paritarias y el incremento de servicios terminaron por licuar los márgenes.
“Esos factores provocaron un progresivo e irreversible deterioro de los márgenes y del flujo de fondos”Lise Lundme Funch, gerente de Pandanés
La firma reconoció haber intentado renegociar alquileres, cambiar proveedores y alcanzar acuerdos con el fisco, aunque afirmó que ninguna de esas medidas alcanzó para revertir el cuadro. En el caso del insumo central, el precio del kilo de harina panificable acompañó la tendencia alcista del trigo en el mercado internacional y se trasladó a los costos de producción con un impacto que la propia compañía describió como determinante.
La Justicia optó por el salvataje antes que por la quiebra
El juez Pablo Frick rechazó el pedido de quiebra y ordenó la apertura de un registro por cinco días para que acreedores, cooperativas de trabajadores u otros interesados puedan inscribirse y presentar propuestas de acuerdo preventivo o de adquisición de cuotas sociales. El magistrado fundó la decisión en el artículo 48 de la Ley de Concursos y Quiebras, que prevé agotar la instancia de salvataje antes de declarar la quiebra cuando se cumplen los requisitos legales. En paralelo, la sindicatura detectó que la empresa no habría acreditado el pago de aportes a la obra social, la ART y otros conceptos laborales, un punto que se sumará al análisis de las propuestas que se presenten.
Mientras se sustancia ese proceso, los 150 empleados despedidos permanecen en una situación irregular: fueron notificados de la desvinculación a través de mensajes de WhatsApp, no han recibido aún los telegramas de despido correspondientes y, según relataron, no pueden retirar sus pertenencias de los locales cerrados. El desenlace del salvataje, que según el pronóstico del juzgado podría resolverse en las próximas semanas, definirá si la marca Pandanés reaparece bajo otro operador, si los trabajadores logran conformar una cooperativa que sostenga los puestos, o si finalmente se decreta la quiebra con el consecuente remate de activos.
