Otamendi la rompe y le regala una sonrisa a Messi en su noche Monumental
El defensor conectó un centro del diez, Argentina le gana 1 a 0 a Benín y el capitán se despide entre bengalas, aplausos y hasta un caño con fuegos artificiales. La fiesta sigue en el entretiempo y el segundo tiempo recién empieza.
Otamendi la clava. Centro de Messi desde la izquierda, Nicolás la bajó con el alma y la empujó con la derecha. Uno a 0 parcial en el Monumental, en la noche que todos vinimos a ver: la última función del diez con la camiseta albiceleste.
El primer tiempo nos había dejado con las manos en la cabeza. Argentina llegaba, Benín también. El arquero Dandjinou se había hecho gigante: le sacó un tiro libre al propio Messi y le tapó una definición bárbara a Julián Álvarez, que se había cocinado una gambeta espectacular después de una diagonal. Dibu Martínez, del otro lado, contestó con dos respuestas clave ante Olaïtan y Ouorou, y se quedó mirando cómo Tosin fallaba una chance clara tras un avance de Aloko. Partido de ida y vuelta, de los que te dejan con la apretando el banquito.
La jugada que cambió todo
Iban 50 del complemento. Messi tomó la pelota por izquierda, la puso en el área y Otamendi, con esa pierna derecha que casi nunca usa para definir, la acomodó al gol. Rara vez vas a ver al zaguero gritar así, con el puño cerrado, mirando a la tribuna. El diez lo fue a buscar, lo abrazó. La imagen de la noche.
Lo que dejó la previa y el homenaje
- A los diez minutos el árbitro paró la pelota y la gente explotó. Messi levantó los brazos, se le caían lágrimas, y atrás se prendieron fuegos artificiales. La cancha tembló.
- El diez entró al campo con sus hijos, bajo una pasarela de luces y bengalas, con una camiseta gigante con el diez en el medio. Los pibes de la tribuna no paraban de cantar.
- En el entretiempo suena Gaspar Benegas, de los Cadillacs. La fiesta sigue en la cancha.
- Estuvieron los campeones del mundo de varias camadas, presentados por la voz del estadio. Abadía, Ruggeri, Batistuta, Aimar, los juveniles de Qatar, todos mezclados en una misma foto.
Scaloni paró el segundo tiempo con los mismos once que terminaron el primero. Argentina sigue 1 a 0, con la pelota y con el alma. Benín ya sabe que esta noche se compite con un plus: enfrente está Leo, y enfrente está una tribuna que no va a dejar de cantar hasta que el referee diga basta. Yo, la verdad, mientras escribo esto, todavía tengo un nudo en la garganta y una sonrisa de oreja a oreja. Chau, diez. Gracias por todo.
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