Saltar al contenido
Viernes, 16 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Portada › Vida ›
Vida /

Neuquén suma monopatines públicos al centro: una opción ágil para moverse que despierta expectativas entre los vecinos

Por Graciela BerardiSociedad y vida · · hace 4 d
Neuquén suma monopatines públicos al centro: una opción ágil para moverse que despierta expectativas entre los vecinos

Son las diez de la mañana en la calle Neuquino, el sol pega de lleno sobre la vereda y una brisa fresca que viene del río Limay recuerda que estamos en pleno corazón de la Patagonia argentina. En la esquina de la avenida Argentina, un vecino se detiene un instante, se acomienda el camperón y mira con curiosidad cómo un grupo de jóvenes cruzan la calle en bicicleta eléctrica, esos rodados verdes con el logo de la muni que ya se ven por todos lados desde hace rato. Es el mismo sistema que, según me cuentan esta mañana en el municipio, pronto va a sumar una novedad que promete cambiar otra vez la manera de moverse por el centro: cien monopatines eléctricos de uso compartido, que se desbloquean con el celular, se pagan por hora y se pueden dejar apoyados en cualquier vereda dentro de un cuadrante habilitado, sin estaciones fijas ni anclajes. Yo lo escucho y no puedo evitar pensar que, hace apenas unos años, esta ciudad parecía otra en materia de penetración de la movilidad eléctrica y que hoy, mientras camino por la calle, los vecinos ya naturalizaron pedalear hasta la oficina para todos.

Cómo funciona el sistema que viene

La coordinadora Administrativa e Institucional de la Municipalidad, Noelia Rueda Cáceres, me lo explica con la paciencia de quien ya contestó esta pregunta varias veces: el usuario descarga la aplicación que va a desarrollar la empresa adjudicada, se registra con sus datos, localiza el monopatín más cercano en un mapa, escanea el código QR que va a estar impreso en el vehículo y abona una tarifa para desbloquearlo. Cuando se vence el tiempo contratado o el conductor sale del área céntrica autorizada, el rodado se bloquea en el acto y deja de moverse. Es, en la práctica, el mismo esquema que ya usan las bicicletas públicas, pero con la diferencia clave de que no hay que devolverlo a una estación: alcanza con dejarlo bien apoyado en la vereda dentro del perímetro permitido.

El otro punto a destacar es el del cuidado del patrimonio: cada monopatín va a tener rastreo satelital permanente, de modo que si alguien lo levanta y lo saca del cuadrante, eso se reporta de inmediato a la policía y empieza un trabajo de recuperación. La funcionaria me cuenta que con las bicis eléctricas pasó algo parecido: al principio hubo episodios de vandalismo, pero después de los primeros tres meses de operación la vigilancia por GPS terminó derramando esa tendencia a la baja y el sistema se estabilizó. Es un antecedente que, en una ciudad donde todavía hay vecinos que miran con desconfianza cualquier novedad tecnológica sobre la calle, invita a pensar que la experiencia puede volver a repetirse a cuenta de la confianza que se gana con el uso cotidiano para todos.

Requisitos para subirse

Jorge, vecino del barrio Alto Comahue, me cruza cuando salgo del municipio y se queda charlando un rato sobre la novedad. Me dice que a él le gustaría probar uno para ir hasta la farmacia, que le queda a unas diez cuadras, y que le parece bien que los dejen en la vereda, aunque le genera alguna duda el tema del ordenamiento: ¿no se va a acumular gente apoyándolos en cualquier sitio, preguntas? Le respondo a que justamente el bloqueo por fuera del área prevista es la manera de ordenar eso, y se va pensando. Es la clase de charla que se repite por estas horas en la ciudad: una mezcla de expectativa y de prudencia, de ganas de probar y de querer entender antes de subirse a la cadena de adopción para todos.

“Si alguien lo levanta y lo saca de ese cuadrante, eso se va a reportar a la policía y ahí comienza un trabajo de recuperación.”Noelia Rueda Cáceres, coordinadora Administrativa e Institucional de la Municipalidad de Neuquén

En cuanto a los plazos, la empresa que gane la licitación tendrá sesenta días desde la firma del contrato para desarrollar la aplicación y desplegar los primeros treinta monopatines. La idea, me confirman en el área, es que estén en la calle antes de la temporada de verano, cuando el centro neuquino recibe a turistas y la demanda de movilidad crece. Respecto del precio, la funcionaria anticipó que la tarifa va a quedar apenas por encima de la de las bicicletas eléctricas públicas, un valor que en la práctica rondaría los 1.100 pesos por hora y que, según me dicen los propios vecinos en la calle, se inscribe dentro de lo razonable para un uso recreativo o para viajes cortos entre el trabajo y la oficina para todos.

Vuelvo a la esquina de la avenida Argentina, ya cerca del mediodía, y me cruzo de nuevo con el mismo vecino de antes, que ahora viene con un café en la mano y me pregunta, medio en broma, si los monopatines van a tener posavasos. Le digo que no, nos reímos y nos despedimos. Me queda la sensación de que esta ciudad sigue sumando herramientas de movilidad eléctrica con una lógica que conozco de memoria: primero las bicis, ahora los monopatines, siempre con el Estado como regulador y con el usuario como protagonista de una transformación que, de a poco, se vuelve parte de la vida cotidiana para todos.

GB
Graciela BerardiSociedad y vida

Te puede interesar