Neuquén despliega una red gratuita de buses y minibuses para recorrer la ciudad de extremo a extremo
Unidades descapotables, minibuses y colectivos eléctricos conectan miradores, parques y el paseo costero sin costo para residentes ni visitantes, en una apuesta que ya movilizó a más de 21.000 personas en los últimos meses.
En mayo, cuando todavía el frío del Alto Valle mordía las veredas neuquinas, la ciudad puso en marcha un dispositivo turístico que rompe con la lógica del viaje pago: dos buses descapotables de 55 asientos, dos minibuses de 18 plazas y una flota de colectivos eléctricos amarillos que salen cada jornada desde el centro hacia los puntos más altos, más verdes y más desconocidos del ejido urbano. El servicio es absolutamente gratuito, alcanza tanto a turistas como a vecinos y, en apenas cuatro meses, logró mover a 9.923 pasajeros en los buses y minibuses y a más de 12.000 personas en los colectivos eléctricos, según datos de la administración municipal.
Tres patas para un mismo recorrido
Los buses descapotables son la cara más visible del esquema. Parten a las 10, a las 11 y a las 16:30 desde la Oficina de Informes del centro, todos los días, y ofrecen dos trazados complementarios. El primero se interna en el noreste de la ciudad y enlaza el Parque Jaime de Nevares, el Parque del Este, la calle Leloir, la Plaza del Centenario y la Plaza de las Banderas, para regresar por la Avenida Argentina. El segundo empuja hacia el oeste y arriba, hacia el Polo Tecnológico y el Parque Lineal Las Bardas, con su vista panorámica sobre buena parte de Neuquén; ese recorrido funciona miércoles, viernes y sábados, en doble turno.
- Península Hiroki, sobre el río Limay.
- Balneario Valentina Brun de Duclot, con suplay propio del balneario municipal.
- Torre Talero, mirador histórico de la ciudad.
- Miradores del Paseo de la Costa sobre la ribera.
- Isla 132, uno de los sectores menos explorados del paseo costero.
Los minibuses, por su parte, ocupan el nicho de los trayectos más cortos y de los puntos que los buses grandes no tocan. Salen mañana y tarde, de lunes a domingo, y acercan a los pasajeros a la Península Hiroki, al Balneario Valentina Brun de Duclot, a la Torre Talero, a varios miradores del Paseo de la Costa y a la Isla 132. La frecuencia diaria y la gratuidad los convierten, de hecho, en una herramienta social: hay familias del oeste de la ciudad que los usan como transporte regular, y la administración ya recibe pedidos para que las salidas se extiendan hasta los barrios más alejados del río y del norte.
Eléctricos, escolares y lo que viene
El tercer componente del sistema es, quizá, el más llamativo: los colectivos eléctricos Amarillo que Neuquén incorporó como parte de su transporte público general y que también cubren circuitos de interés turístico y cultural. Desde que entraron en servicio, transportaron a más de 12.000 personas, lo que da una dimensión del caudal que maneja la red cuando se la mira en conjunto con los buses y los minibuses.
La oferta se completa con visitas guiadas gratuitas para escuelas, coordinadas por la comuna, y con una agenda que se viene. De cara a los meses cálidos, la planificación contempla caminatas guiadas por el Parque Agreste, un sector ribereño todavía poco conocido, y nuevos circuitos por el Parque Norte asociados a la floración de octubre, cuando los jacarandíes y las tipas tiñen la ciudad de violeta y amarillo. Esos paseos vendrán a sumar, también, un plus educativo en clave ambiental: el Parque Agreste funciona como un corredor biológico entre la ciudad y el río, y su puesta en valor permitirá discutir in situ la relación de Neuquén con el recurso hídrico, una discusión que en la Patagonia no puede desvincularse de los fallos judiciales por la cuenca del río Atuel ni de la pulseada histórica entre provincias por el agua compartida.
Lo que falta
La red funciona, los números lo respaldan y la temporada alta que se avecina puede multiplicar esos registros. Falta, sin embargo, terminar de conectar los circuitos con los barrios más alejados del centro y del río, sumar frecuencias nocturnas para aprovechar los atardeceres sobre el Limay y publicar información en tiempo real sobre la ubicación de las unidades. Falta, también, un mapa unificado que combine buses, minibuses y colectivos eléctricos en una sola aplicación, y un protocolo claro para que las escuelas de todo el departamento puedan reservar cupos sin llamar de oficina en oficina. Mientras tanto, los colectivos siguen saliendo puntuales desde el centro y la ciudad, de a poco, se deja recorrer.
