Neuquén arranca un viernes con abrigo en el cuerpo y la mirada puesta en el cielo
La capital neuquina transita una jornada fría y ventosa que deja el termómetro por debajo de los 16 grados, mientras la cordillera insiste con nevadas y ráfagas que el sábado podrían superar los 80 kilómetros por hora en el centro de la provincia.
Me asomé a la puerta esta mañana en Neuquén y el aire ya tenía ese filo seco que corta la cara antes de que uno termine de acomodarse el cuello de la campera. El cielo estaba cubierto por una capa gris que no amenaza lluvia pero tampoco deja pasar el sol, y el viento del oeste movía las ramas de los jacarandíes con esa insistencia que ya me resulta familiar en esta época del año. La jornada del viernes se presenta con una máxima que apenas rozará los 16 grados y una mínima que, cuando caiga la noche, se desplomará hasta los 4 grados, con ráfagas que pueden llegar a los 35 kilómetros por hora y que, créanme, se sienten como si fueran el doble.
Hablé con Marta, que vive en el barrio Alto Comedero y todas las mañanas cruza la ciudad para ir a trabajar al centro, y me lo resumió con una frase que me pareció exacta: hoy es de esos días en los que uno sale con el piloto puesto y a las dos horas ya está arrepentido de no haberse puesto otra más. Me dijo que cargó el mate en el auto porque sabe que en la parada del colectivo se va a querer refugiar, y que ni se le ocurrió pensar en almorzar afuera, algo raro en ella porque suele sentarse en una plaza.
El viento no es el mismo en toda la provincia, y eso es lo que hay que entender antes de armar cualquier plan para el fin de semana largo. En Zapala, Cutral Co y Plaza Huincul, por ejemplo, el viernes también será ventoso pero todavía llevadero, con una máxima cercana a los 10 grados y ráfagas que rondarán los 41 kilómetros por hora; lo más complicado se espera para el sábado, cuando el viento podría superar los 80 kilómetros por hora en la zona centro y obligar a tener mucho cuidado con los vehículos altos y los techos livianos.
Cordillera y valle, dos mundos en una misma provincia
En la región de los lagos el panorama es directamente invernal. La máxima del viernes apenas llegará a 0 grado, el cielo permanecerá cubierto y por la noche se esperan nevadas débiles que harán bajar el termómetro hasta los 2 grados bajo cero, con ráfagas de hasta 43 kilómetros por hora. La situación se extenderá durante el sábado y el domingo, y la mínima del domingo podría tocar los 6 grados bajo cero, un registro que no deja margen para improvisar.
Para los que vivimos en el valle, en cambio, el fin de semana trae un alivio que se va a notar. La Autoridad Interjurisdiccional de las Cuencas anticipa que el sábado y el domingo el tiempo será más estable, con un ascenso térmico gradual que permitirá volver a almorzar en alguna vereda o sentarse a tomar un café al aire libre. Eso sí, la calma se termina el lunes, cuando el cielo volverá a cubrirse y la inestabilidad regresará para recordarnos que agosto todavía no se fue del todo.
- Llevar abrigo de más: en la cordillera la sensación térmica puede ubicarse muy por debajo de la temperatura real, sobre todo de noche.
- Revisar el estado de rutas antes de salir hacia la montaña: las nevadas débiles acumuladas pueden complicar calzadas y pasos.
- Asegurar objetos sueltros en techos y patios en Zapala, Cutral Co y Plaza Huincul: las ráfagas del sábado pueden superar los 80 kilómetros por hora.
- Aprovechar el valle el sábado y el domingo: la capital neuquina tendrá tiempo más amable, con ascenso de temperatura y sin lluvias a la vista.
- Postergar viajes largos a la zona de los lagos para comienzos de la próxima semana, cuando se espera la normalización del clima.
Antes de cerrar la nota vuelvo a la escena con la que arranqué, esa puerta que abrí esta mañana y que me devolvió el gesto típico de un viernes neuquino de fines de agosto: frío, viento y un cielo que no se decide. La diferencia es que ahora sé que en pocas horas la ciudad va a empezar a sentirse un poco mejor, mientras que en la cordillera habrá que armarse de paciencia hasta que la nieve y el viento den tregua. Para los que todavía dudan qué hacer este fin de semana, mi sugerencia es la de siempre: escuchar al termómetro, mirar el cielo y, sobre todo, no confiarse con la primera mitad del día porque, como me dijo Marta mientras se ajustaba la bufanda en la parada del colectivo, en Neuquén el tiempo cambia más rápido de lo que uno alcanza a sacarse una campera.
