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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Mirtha Legrand cerró el ciclo de antibióticos y se prepara para volver a casa, pero el alta todavía no tiene fecha

La conductora de 99 años completó el tratamiento en el sanatorio Mater Dei y evoluciona favorablemente de su cuadro respiratorio, aunque sigue internada y acompañada por su familia. Juana Viale continúa al frente de la mesa hasta que su abuela pueda regresar a la televisión.

Por Florencia CabralCultura y espectáculos · · hace 17 d
Mirtha Legrand cerró el ciclo de antibióticos y se prepara para volver a casa, pero el alta todavía no tiene fecha

El pasillo del Mater Dei ya tiene esa costumbre que se arma cuando Mirtha Legrand está adentro: una mezcla de expectativa, cautela y cariño que se siente apenas uno cruza la puerta. Esta vez la espera viene con una buena noticia, porque la conductora completó el tratamiento con antibióticos y, según el parte médico difundido el lunes 28 de septiembre, evoluciona favorablemente de su cuadro respiratorio, aunque todavía no tiene el alta y seguirá en el sanatorio hasta que los profesionales lo consideren prudente.

El comunicado lleva la firma del director médico de la institución, Enrique Echagüe, y confirma que Legrand ya recibió la última dosis del esquema antibiótico que le habían indicado por la neumopatía. El parte agrega que la diva está acompañada por su familia y que desde el sanatorio agradecieron las muestras de afecto que llegaron en los últimos días. La próxima actualización médica está prevista para el miércoles, siempre y cuando no haya cambios en el cuadro clínico.

Una internación con dos ingresos y una mejoría sostenida

El recorrido médico de septiembre fue intenso y se pareció mucho a una montaña rusa que nadie hubiera querido subir. Todo empezó con un cuadro gripal que derivó en una bronquitis, la primera internación. Después de varios días de atención, Legrand recibió el alta el 13 de septiembre y siguió recuperándose en su casa, con la expectativa de retomar su rutina habitual.

Pero cinco días más tarde, el 18 de septiembre, la conductora tuvo que volver al Mater Dei por dificultades respiratorias y un cuadro compatible con neumopatía. En ese segundo ingreso, la institución informó que era necesario realizarle estudios, completar el tratamiento antibiótico y mantenerla bajo supervisión médica, una decisión que dejó a su familia y a su público pendientes de cada parte.

Las actualizaciones posteriores registraron una mejoría que se fue construyendo de a poco. El parte del 25 de septiembre destacó que Legrand había incrementado la actividad física junto al equipo de kinesiología y que seguiría hospitalizada hasta completar su recuperación y poder retomar sus actividades cotidianas, una señal de que la rehabilitación estaba haciendo efecto, aunque todavía faltaban unos pasos más.

Juana Viale al frente de la mesa, con la abuela mirando de lejos

Mientras su abuela sigue en la clínica, Juana Viale tomó las riendas de los dos ciclos que siempre llevan el nombre de Mirtha. La nieta conductora asumió tanto las emisiones de La Noche de Mirtha como los almuerzos dominicales, y en una de las aperturas contó un detalle que a mí, particularmente, me emocionó: Legrand ve el programa desde la clínica y le hace devoluciones sobre lo que ve. La abuela, desde la cama del sanatorio, sigue siendo la editora invisible de la mesa.

“La abuela está mejorando muy bien”, expresó Viale al enviarle un saludo desde el estudio, en un momento que dejó entrever la complicidad de siempre entre las dos. La última vez que Legrand se sentó al frente de su mesa fue el 29 de agosto, y desde entonces la sucesora natural del ciclo se hizo cargo con la solvencia que ya mostró en otras temporadas, aunque sin la presencia magnética de la dueña de casa.

La familia, cerca y de manera presencial

  • Marcela Tinayre, su hija, una de las presencias más frecuentes durante la internación, como suele ocurrir cada vez que Mirtha tiene que quedarse en un sanatorio.
  • Juana Viale y Nacho Viale, sus nietos, que se turnaron para acompañarla y, en el caso de Juana, además para sostener el programa desde el estudio.
  • Ámbar de Benedictis, su bisnieta, cuya visita fue de las que más conmovieron al entorno más cercano, porque la familia sigue funcionando como una red de contención alrededor de la conductora.

Mirando el conjunto, lo que más me llama la atención es la calma con la que Mirtha y su entorno están transitando esta segunda internación del mes, sin apuro por los flashes ni por las cámaras. La conductora cumplió 99 años con una vitalidad que sigue asombrando a propios y ajenos, y cada parte médico que sale del Mater Dei parece pensado para cuidar el proceso más que para generar titulares. Si todo sigue como hasta ahora, el regreso a la mesa se va a ir cocinando en silencio, en una sala donde la tele está encendida, la kinesiología hace lo suyo y Juana le pasa el parte a la abuela entre corte y corte. Como televidente de toda la vida, prefiero ese escenario mil veces antes que un regreso apurado: a Mirtha la queremos de vuelta, pero entera, y por ahora el cuerpo le pide unos días más de reposo, de familia alrededor y de antibióticos que ya cumplieron su parte.

FC
Florencia CabralCultura y espectáculos

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