Martín Bossi se quita el disfraz y se pone serio: el salto a la ficción de un actor que siempre "fue" sus personajes
Estrena en Disney+ "Amores inesperados", la serie de seis episodios independientes que lo saca del escenario del humor y lo obliga a construir seis personajes dramáticos, uno por capítulo, con el amor como hilo conductor.
Lo conozco a Martín Bossi desde hace años, de cruzarnos en pasillos de teatro, de verlo reventar una sala imitando a un cantante, de escucharlo decir que él no actuaba, que "era" el personaje. Por eso, cuando me senté a ver los seis episodios de "Amores inesperados", la nueva serie de Disney+ escrita y dirigida por Marcos Carnevale, fui con una mezcla de curiosidad y de esa zozobra que se siente cuando a un amigo lo invitan a dar un paso enorme y uno quiere que le salga bien. Me pasó las dos cosas: me divirtió, me conmovió y, en más de un tramo, me dejó pensando en lo tramposo que es el mundo del espectáculo con quienes hacen reír.
La propuesta es tan arriesgada como sencilla de explicar. Seis capítulos independientes, seis historias de amor distintas y un mismo actor en el centro de cada una. Bossi interpreta a un ladrón, a un enfermero, a un mozo, a un empleado de peaje, a un profesor de tenis y a un hombre encerrado en un departamento en las fiestas. Cada encuentro amoroso tiene su propia textura: está el amor obsesivo, el imposible, el no correspondido, el sorprendente y el temido. Es una comedia dramática de formato anthology, algo así como un álbum de figuritas donde el artista cambia de cara en cada página pero el tema central se repite como un estribillo.
Un elenco femenino de peso para sostener el cambio de registro
- Betiana Blum
- Osvaldo Santoro
- Patricia Palmer
- Eleonora Wexler
- Jorgelina Aruzzi
- Julieta Cardinali
- Lula Rosenthal
- Karina Hernández
La filmación se hizo hace cuatro años, según lo que se conoció en la promoción, y el estreno llega ahora a la plataforma. Es decir: la serie estuvo guardada esperando su momento, y ese momento coincide con un Bossi distinto al que el público masivo recuerda. Carnevale ya había dirigido a Bossi en cine y vuelve a ponerlo frente a la cámara, esta vez con la exigencia de que se calle el chiste interno y se entregue a la psicología del personaje.
"Soy un pésimo actor": la frase que esconde un método
“Soy un pésimo actor. Soy muy mal actor porque no sé actuar. Yo 'soy' esos personajes.”Martín Bossi
Esa declaración, que parece un golpe de efecto o una boutade marketinera, es en realidad la clave de toda la serie. Bossi repitió en varias entrevistas que su método pasa por internalizarse tanto en el rol que deja de "actuar" para simplemente "ser". Sus propios profesores de teatro, contó, le dijeron que eso era un problema, que un actor no puede quedarse pegado a un personaje de esa manera. Y sin embargo, esa incomodidad permanente fue, paradójicamente, lo que le permitió animarse a papeles con carga dramática más pesada, registros que tenía vedados mientras estuviera encerrado en la etiqueta del humorista que imita figuras del espectáculo.
El rodaje se hizo episodio por episodio, lo que le permitió dosificar el esfuerzo emocional. Los tres capítulos de tono más cómico, el del ladrón, el del peaje y el del profesor de tenis, se rodaron casi de un tirón porque el cuerpo ya estaba aceitado para la comedia. Los otros tres, los más densos, los de personajes con heridas a cuestas, le exigieron semanas de preparación emocional sostenida. Bossi lo comparó con el consejo que le dio en su momento Graciela Borges, otra actriz a la que le sobra el oficio y la autoridad como para marcarle el rumbo a nadie: "Enano, no tenés que estar cómodo, un actor que está cómodo más de dos veces seguidas me preocupa". Esa frase, dijo, la llevó escrita en la frente durante todo el proceso.
El amor como respiro en la era del streaming oscuro
Hay algo deliberado en haber elegido el amor como eje y no el suspenso o la violencia, que es lo que abunda en el catálogo de cualquier plataforma. Bossi lo dijo sin vueltas: "Es como un respiro". Y en una época donde la grilla se llena de thrillers, de series de crimen y de distopías, sentarse a ver seis historias de gente que se enamora, que se lastima amando, que se pierde por amor, suena casi a acto de resistencia. El actor adelantó además que su próximo espectáculo teatral, del que todavía no se conoce fecha ni título, también girará en torno al mismo tema. Parece que este Bossi nuevo vino para quedarse y que el humor va a tener que esperar su turno detrás de la dramaticidad.
Voy a ser honesta con quien esté leyendo: me hubiera gustado ver la serie entera antes de escribir esta nota, porque seis personajes en seis historias dan para mucho análisis y uno siempre se queda con ganas de quedarse en una escena, en un plano, en una mirada. Pero incluso sin ese recorrido completo, lo que se ve en los adelantos y en lo que Bossi cuenta sobre el proceso alcanza para confirmar algo que yo venía sospechando desde hace tiempo: que los actores más asociados al humor en la Argentina cargan con una mochila extra cuando quieren mostrar registros distintos. El público los quiere en su molde, y cada vez que se salen de ahí hay una parte del público que los traiciona y otra que los redescubre. Bossi, con esta serie, le está hablando a esa segunda parte, que suele ser la más fiel. Y lo hace, además, en un formato de capítulos cortos e independientes, ideal para maratonear una noche de esas en las que uno necesita compañía, no suspenso. Para mí, que lo vi crecer entre imitaciones y desfiles de personaje, verlo acá, conteniéndose, dejando que la cámara lo encuentre en silencio, fue como ver a un viejo amigo por fin animarse a mostrar la parte que siempre le había dado vergüenza enseñar. Y eso, aunque suene a frase de revista, en la pantalla se nota.
