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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Mario Pergolini convirtió el triunfo de Boca en una fiesta compartida al aire en Otro Día Perdido

El conductor llevó su euforia por la remontada ante Racing al estudio, explicó cómo funciona la Copa Argentina y bromeó con los hinchas del rival en un segmento que mezcló fútbol, risas y referencias a Guillermo Francella.

Por Florencia CabralCultura y espectáculos · · hace 16 d
Mario Pergolini convirtió el triunfo de Boca en una fiesta compartida al aire en Otro Día Perdido

Lo que debía ser un programa más de Otro Día Perdido terminó convertiéndose en una pequeña fiesta futbolera que se contagió desde el primer momento en que Mario Pergolini pisó el estudio. El conductor llegó con una sonrisa de oreja a oreja y, antes de que nadie le preguntara nada, ya se notaba que algo importante había pasado en su vida de hincha. La pantalla del salón, con las luces típicas de la noche porteña, fue el marco perfecto para que el conductor se soltara y compartiera su alegría con Evelyn Botto, con Agustín Rada Aristarán y, sobre todo, con el público que lo miraba desde las gradas del estudio.

Porque a Pergolini le costó arrancar con el fútbol. Primero tiró un tema que tenía dando vueltas: el show reciente de Lali en el estadio de River. Lo contó con entusiasmo, como quien todavía está digiriendo lo que vio. Recién cuando Evelyn Botto le preguntó de manera directa si estaba feliz por el resultado de Boca, el conductor terminó de abrirse y reconoció, entre risas, que sí, que la victoria ante Racing le había cambiado el día. Esa confesión fue el disparador de un segmento que se extendió durante varios minutos y que mezcló explicación deportiva con humor bien criollo.

Una clase express sobre la Copa Argentina

Antes de meterse de lleno con el partido, Pergolini se tomó un tiempo para explicarle a Rada Aristarán cómo está armada la Copa Argentina. Le contó que es un torneo que cruza a equipos de distintas categorías, desde los más grandes del fútbol hasta clubes chicos del interior, y que se juega por eliminación directa, partido a partido. A partir de ahí, lanzó una de sus bromas preferidas: la idea de que en este tipo de competencias siempre puede aparecer la sorpresa, el club modesto que termina dando el golpe y dejando afuera a un gigante.

  • La competencia reúne a clubes de diferentes divisiones y se resuelve por eliminación directa.
  • Pergolini aclaró el formato antes de pasar a la narración del partido.
  • El conductor bromeó con las sorpresas que suelen dar los equipos más chicos ante rivales de mayor jerarquía.
“Perdíamos dos a cero, todo mal, todos nos sentíamos mal.”Mario Pergolini

Con esa frase, el conductor reconstruyó los peores minutos del encuentro. Después vino el relato del vuelco: los goles que, según su mirada, fueron dándole vuelta la historia hasta terminar en un 3 a 2 que desató el desahogo. Evelyn Botto acompañó el relato y completó algún dato del resultado mientras él gesticulaba, levantaba los brazos y dejaba escapar exclamaciones que hacían reír al estudio entero. Se notaba que lo había vivido con una intensidad enorme, como si todavía estuviera parado en la tribuna.

Las bromas hacia Racing tampoco faltaron. En un tramo del segmento, Pergolini miró fijo a cámara y lanzó un consejo que arrancó aplausos y carcajadas: Si hay alguien de Racing, váyase ya, hágame caso. La frase, pronunciada con ese tono de falsa preocupación que domina cuando quiere picantar a alguien, fue tomada por el público como una chicana afectuosa, de esas que forman parte del folklore del fútbol argentino y que, lejos de ofender, suman a la conversación.

Para el cierre, el conductor eligió un guiño que los hinchas de Boca reconocerán de inmediato: la expresión «hermosa mañana», aquella frase que popularizó Guillermo Francella en su papel de un personaje muy querido por el público xeneize. La usó como una forma de sellar el festejo, casi como un abrazo cómplice a todos los que estaban mirando desde la tribuna del estudio y desde sus casas.

El humor como ritual compartido

Lo que dejó este segmento, más allá del resultado deportivo, es una postal muy humana: la de un conductor que se permite ser, ante las cámaras, lo que es fuera de ellas. Pergolini no necesitó disimular su pasión por Boca ni disfrazarla de neutralidad. La mostró sin vueltas, la usó como motor del diálogo y, sobre todo, la transformó en un momento de comunidad con su equipo y con el público. En una época donde muchas veces se pide a los famosos que escondan sus simpatías para no perder audiencia, verlo celebrarlo a viva voz resulta casi un acto de. O, mejor dicho, de honestidad. Y eso, en la pantalla, se nota.

A mí, que sigo este tipo de programas desde hace años, me sigue sorprendiendo cuánto puede cambiar el clima de un estudio cuando alguien se anima a decir lo que siente sin calcular tanto. Pergolini lo hizo, y terminó regalándole a la audiencia algo que no se fabrica: una alegría genuina compartida. Después, si quieren, hablamos del VAR. Pero eso queda para otro día.

FC
Florencia CabralCultura y espectáculos

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