Mariano Moreno volvió a vestirse de zapallo: arranca la novena temporada del programa que ya sedujo a más de 150 vecinos del interior neuquino
El PRODA lanzó la temporada 2026-2027 de Ciudad Zapallo con kits gratuitos de cuatro variedades y talleres de cultivo. Quienes no pudieron ir al lanzamiento pueden retirar su semilla en la Dirección de Economía Circular de la municipalidad.
La mañana se levanta tibia en Mariano Moreno y, contra lo que suele pasar en los lanzamientos oficiales, no hay podio ni funcionarios alineados para la foto: hay familias con sus bolsas de nylon, un par de mates y la expectativa de volver a casa con una semilla en la mano. Esa es, probablemente, la postal más justa para entender qué es Ciudad Zapallo, el programa del PRODA que acaba de abrir su novena temporada consecutiva y que ya lleva contabilizados más de 150 vecinos anotados entre Mariano Moreno, El Cholar, Loncopué y Chos Malal. Como me decía Marta, vecina del barrio Centro, mientras esperaba su turno para retirar el kit: "yo vine por las semillas, pero me quedo por la charla, porque uno siempre aprende algo nuevo aunque crea que ya sabe todo". El aire olía a tierra húmeda y a yerba recién servida, y por encima de todo se sentía esa mezcla rara de curiosidad y de orgullo de pueblo que aparece cada vez que una iniciativa de este tipo vuelve a la calle.
El programa es, en los papeles, sencillo: entrega kits con semillas de cuatro variedades distintas de zapallo —gris plomo, alargado, anco y Atlántico gigante— y los acompaña con una capacitación básica para que cualquier familia pueda cultivar en su propio patio, sin necesidad de grandes extensiones de tierra ni de experiencia previa. Pero la traducción en la práctica tiene otra densidad, porque detrás de cada sobre de semilla hay una charla sobre los cuatro pilares del cultivo —luz, temperatura, agua y suelo—, una explicación sobre cómo preparar el suelo incorporando materia orgánica al pozo de plantación y hasta una demostración sobre cómo fecundar la flor femenina de la planta para asegurarse una buena cosecha.
El método detrás de la semilla
Todo el enfoque se enmarca en una mirada agroecológica, que en criollo significa trabajar con la naturaleza y no en contra de ella: aprovechar el agua disponible, respetar los tiempos de la planta, sumar composta o estiércol bien maduro en lugar de fertilizantes químicos y aprender a leer las señales del propio terreno. Esa lógica, según subrayaron los técnicos del PRODA, es la que permite después historias como la de Daniel Panitrull, del paraje Los Hornos, que en la última edición se llevó el primer puesto del concurso con un zapallo de casi 24 kilos. No hace falta tener campo ni maquinaria: alcanza con un rincón soleado, algo de paciencia y los consejos que se dan en los talleres.
“Este programa entrega semillas y saberes al mismo tiempo. La idea es que las familias vuelvan a producir parte de su propio alimento y, de yapa, se reencuentren con una práctica que se estaba perdiendo.”Aldo González, director provincial del PRODA
- Cuatro variedades en cada sobre: zapallo gris plomo, alargado, anko y Atlántico gigante.
- Capacitación inicial sobre luz, temperatura, agua y suelo, más técnicas de fecundación de la flor femenina.
- Enfoque agroecológico, con preparación del pozo de plantación y agregado de materia orgánica.
- Más de 150 vecinos ya participan de Mariano Moreno, El Cholar, Loncopué y Chos Malal.
- Cierre del concurso en mayo de 2027 con premiación al zapallo más pesado y a los más destacados.
Para los que no pudieron acercarse al lanzamiento, hay una segunda chance que vale la pena anotar: los kits se retiran también, de manera directa, en las oficinas de la Dirección de Economía Circular de la municipalidad de Mariano Moreno. Basta con acercarse, identificarse y pedir el kit; el programa está pensado para que ningún vecino quede afuera por no haber estado en el acto de apertura. Después llega la parte más bonita, la del cultivo en sí: la planta, los riegos, la espera, el primer zapallo asomando entre las hojas y, cuando llegue mayo de 2027, la posibilidad de sumarse al ranking final con el ejemplar más pesado de la temporada.
Cuando me fui de Mariano Moreno ya pasado el mediodía, el sol pegaba de lleno sobre las bolsas de semillas y los chicos correteaban alrededor de los stands. Volví a pensar en lo que me había dicho Marta, esa vecina del barrio Centro con la que arranqué la nota: que uno siempre vuelve a aprender algo, aunque crea que ya lo sabe todo. Y me pareció que esa frase, mejor que cualquier comunicado, resume lo que está haciendo Ciudad Zapallo: devolverle a la gente la confianza de que, con un puñado de semillas, un poco de tierra y un taller bien dado, se puede volver a producir comida en casa. La novena temporada ya está en marcha y, si el clima acompaña, en mayo de 2027 habrá otra vez un zapallo gigante compitiendo por el primer puesto y otra fila larga de vecinos esperando su turno para retirar el kit.
