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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Lebocar en falta: lo que viven los pacientes con Parkinson mientras Pfizer promete regularizar entregas recién en marzo de 2027

Vecinos y familiares peregrinan por farmacias de Buenos Aires y el conurbano para conseguir levodopa y carbidopa. La empresa confirmó atrasos de manufactura y el neurólogo José Luis Etcheverry pidió no interrumpir el tratamiento sin supervisión médica.

Por Graciela BerardiSociedad y vida · · hace 24 d
Lebocar en falta: lo que viven los pacientes con Parkinson mientras Pfizer promete regularizar entregas recién en marzo de 2027

Son las diez de la mañana de un miércoles cualquiera y la farmacia de la esquina ya tiene la cortina a medio subir. Adentro, Margarita, vecina de Villa del Parque, pregunta por la caja de Lebocar como quien pide un favor: su marido, diagnosticado hace ocho años, no consigue esa marca desde hace varias semanas. El farmacéutico niega con la cabeza, anota el teléfono en un papelito y le dice que vaya probando en otros locales. Margarita guarda el papel con resignación, da las gracias y sale a la calle, donde el sol cae sin piedad sobre la vereda. La escena se repite, casi calcada, en decenas de barrios porteños y del conurbano bonaerense, y describe con bastante fidelidad lo que atraviesan pacientes y familiares ante los faltantes de algunas presentaciones de levodopa y carbidopa, la combinación de medicamentos más usada para tratar el Parkinson.

El problema de fondo lo confirmó la propia Pfizer, que produce Lebocar, su versión de la dupla levodopa y carbidopa. Fuentes de la compañía admitieron a este portal que la interrupción temporal responde a demoras en el proceso de manufactura y que la estimación interna es regularizar las entregas recién en marzo de 2027, un horizonte que suena lejano para quienes necesitan la medicación día por día. La empresa no aportó detalles técnicos sobre el inconveniente de producción ni aclaró si el faltante alcanza a otros países de la región, aunque en las últimas semanas pacientes y familiares vienen reportando dificultades en distintas farmacias del área metropolitana de Buenos Aires.

No suspender el tratamiento y consultar siempre al médico

Ante este escenario, el neurólogo José Luis Etcheverry, especialista en enfermedad de Parkinson, salió a marcar la cancha con una advertencia que consideró clave: la levodopa no se suspende de un día para el otro. Según explicó en diálogo con este medio, cualquier reemplazo de marca, de concentración o de dosis debe quedar en manos del médico tratante, porque la medicación cumple un papel central no solo en el control de la lentitud de movimientos, la rigidez y los temblores, sino también en el funcionamiento anímico y conductual de los pacientes. Interrumpirla o cambiarla por cuenta propia, insistió, puede terminar en un desbalance motriz y emocional que después cuesta mucho más revertir.

“La levodopa es el eje del tratamiento. Cambiar de marca o de dosis sin supervisión médica puede alterar el control de los síntomas y también el estado de ánimo y la conducta del paciente.”José Luis Etcheverry, neurólogo especialista en Parkinson

Otras opciones en el mercado y cómo manejarse con las dosis

El faltante de Lebocar no significa que se haya terminado la oferta terapéutica. Etcheverry recordó que en el mercado argentino siguen disponibles Parkinel, otra combinación de levodopa y carbidopa, y Madopar, que asocia levodopa con benserazida. Las tres cubren un rol terapéutico equivalente, aunque la tolerancia puede variar de un paciente a otro, lo que vuelve indispensable el acompañamiento profesional. Cuando falta una concentración puntual, una estrategia habitual que manejan los neurólogos es indicar comprimidos de otra dosis que, sumados, mantengan la cantidad diaria de levodopa que cada persona necesita, algo que siempre debe calcular el especialista. Para los casos más complejos existen además otros grupos farmacológicos, como los agonistas dopaminérgicos o los inhibidores de la MAO-B, que pueden dar buenos resultados pero también suelen traer más efectos adversos, por lo que su elección tampoco se improvisa.

Mientras tanto, en el día a día, Margarita y otros familiares como ella siguen recorriendo farmacias de la ciudad de Buenos Aires y del conurbano. Algunos cuentan que dieron con cajas sueltas en mostradores amigos o que las obras sociales, que en muchos casos entregaban la medicación en forma directa, les ofrecieron cambiar de marca. Otros, en cambio, todavía no logran completar el tratamiento y viven con la incertidumbre de no saber si el mes que viene van a poder sostener la misma rutina de pastillas. Desde Pfizer habilitaron un teléfono para responder consultas sobre disponibilidad y eventuales reemplazos, un canal al que varios pacientes consultados por este portal dijeron haber llamado sin obtener todavía respuestas concretas. La Red Argentina de Parkinson, por su parte, pidió a la comunidad médica y a las farmacias información precisa sobre las existencias disponibles para poder orientar a quienes llaman desesperados en busca de una caja. La escena vuelve a repetirse, ahora en Caballito, ahora en Lanús: la misma pregunta de siempre, la misma respuesta incómoda, y la certeza de que, hasta que la producción se normalice, cada comprimido conseguido se vive como un pequeño alivio dentro de una enfermedad que no espera.

GB
Graciela BerardiSociedad y vida

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