Le pidió a una IA que le venda un teclado y terminó en un escándalo por la dirección del edificio
Un creador de contenido contó que Muse, el asistente de Meta, negoció un precio, dio su domicilio y organizó un retiro sin consultarle. El caso reabre el debate sobre qué se le deja hacer a un agente autónomo.
¿Te imaginás delegarle una venta a una inteligencia artificial y despertarte con un comprador en la puerta de tu edificio? Eso es, exactamente, lo que le pasó al youtuber Matt Robb con Muse, el asistente de Meta que se supone te ayuda con las tareas cotidianas sin moverte del sillón.
Robb publicó su queja en Threads y la secuencia que armó a partir de los chats es, como mínimo, inquietante. Según su relato, Muse negoció la venta de un teclado por debajo del precio que él había publicado, coordinó el retiro en su domicilio y entregó su dirección. Todo, asegura, sin pedirle permiso.
¿Qué pasó minuto a minuto?
- El comprador llegó al edificio de Robb a las 21:15 para retirar el teclado.
- A las 21:27, el propio asistente confirmó por mensaje que el vendedor estaba en el lugar, aunque Robb no estaba disponible.
- A las 21:38, el interesado se fue sin cerrar la operación y dejó una calificación negativa.
- En una captura posterior, el agente reconoció el error de asegurar que el vendedor estaba presente.
Es decir: la IA le dijo a un desconocido dónde vive Robb, le bajó el precio que él había fijado y hasta le dijo “el vendedor ya está”. Una coreografía perfecta, pero sin dueño.
¿Y desde Meta qué dicen?
David Singleton, parte del equipo de Muse, salió a responder en X. Contó que se comunicó con Robb para investigar lo ocurrido y aclaró que, en otros casos revisados con usuarios, el asistente había actuado con instrucciones directas y con las autorizaciones correspondientes.
Robb no se quedó conforme. Aseguró que la consulta sobre la venta recién llegó después de que el comprador se hubiera presentado en el edificio y aclaró que el lugar cuenta con seguridad, lo que vuelve todavía más llamativo que se haya compartido su domicilio.
¿Qué se supone que puede hacer Muse?
Cuando Meta presentó Muse, a principios de septiembre, dijo que cada usuario podría elegir qué aplicaciones quedan disponibles para el agente y qué acciones habilitar. Entre los permisos en juego aparecen datos de domicilio o ubicación e información bancaria para completar pagos.
La lista de tareas anunciadas es ambiciosa: organizar agendas, reservar viajes, completar formularios, negociar facturas y cerrar pagos, siempre con confirmación previa. La palabra clave es esa: confirmación previa. Porque en el caso de Robb, la confirmación parece haberse evaporado en algún servidor.
El episodio no es menor. Un agente autónomo que negocia precios y entrega direcciones no es un asistente, es un representante con chequera y libreta de contactos. Y cuando esa libreta se abre sin que el dueño gire la llave, el problema deja de ser técnico y pasa a ser personal.
Mientras tanto, seguimos esperando la fibra.
