Saltar al contenido
Viernes, 16 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Entretenimiento /

Las hermanas Owen cierran un capítulo y dejan la puerta entreabierta: "Prácticamente magia 2" se despide sin decir adiós del todo

Nicole Kidman y Sandra Bullock vuelven a ponerse en la piel de Gillian y Sally casi treinta años después. El filme resuelve la maldición familiar y desarticula al villano, pero deja varios arcos en el aire que alimentan el rumor de una tercera entrega.

Por Florencia CabralCultura y espectáculos · · hace 30 d
Las hermanas Owen cierran un capítulo y dejan la puerta entreabierta: "Prácticamente magia 2" se despide sin decir adiós del todo

Volví a sentarme frente a la pantalla con la misma sensación de hace casi treinta años, cuando descubrí por primera vez a las hermanas Owen en esa casona que parecía tener vida propia. La sala estaba tibia, casi vacía, y durante un rato largo me dejé llevar por la promesa de reencontrarme con dos personajes que se me habían quedado pegados en la memoria: la hermana seria, responsable hasta el hartazgo, y la hermana rebelde, incapaz de sostener un vínculo amoroso sin que la maldición familiar la pasara por encima. Y "Prácticamente magia 2" cumple, al menos en parte, con esa promesa: vuelve a poner a Nicole Kidman y Sandra Bullock en sus papeles icónicos, en un contexto que ya no es el mismo, porque la primera entrega se transformó, con los años, en objeto de culto para una generación que la descubrió tarde, vía plataformas de streaming, muy lejos de su estreno original en mil novecientos noventa y ocho.

Un villano inesperado y una decisión personal

La secuela no se anda con vueltas y desde el arranque planta un conflicto que amenaza con desarmar a la familia Owen: la aparición de Tom Bailey, un pariente lejano que no tiene ningún poder mágico y que, justamente por eso, carga un rencor antiguo. Tom quiere el libro de hechizos y lo quiere para arreglar cuentas personales que llevan décadas pendientes. El plan no prospera. Las Owen lo enfrentan con un conjuro colectivo que funciona como una declaración de principios: la magia, en esta familia, se hereda, pero también se elige ejercerla juntas.

Mientras tanto, en Massachusetts, en paralelo a esa confrontación, se cocina el desenlace más cargado de consecuencias. Frances descubre que romper la maldición que condena a morir a los hombres que las mujeres Owen aman exige un sacrificio personal. Frances lo hace. El precio lo paga ella, no los hombres a los que les tiene cariño, y a partir de ahí la película entra en una zona de reconstrucción casi silenciosa: Kylie puede casarse con Gideon, que finalmente despierta del coma, Sally retoma su vida amorosa de la mano de Ian, un personaje nuevo que aparece en esta entrega, y las dos jóvenes de la familia empiezan a tantear sus propios poderes. No hay escena poscréditos, pero tampoco hace falta: lo que queda dicho a medias es más elocuente que cualquier guiño final.

Lo que la película no termina de cerrar

  • El arco de Gillian queda en un punto de no cierre definitivo: su conflicto con la herencia familiar y con su propia forma de amar no se resuelve con la misma contundencia que la maldición.
  • Las integrantes más jóvenes de la familia apenas comienzan a explorar su magia, y la película las deja en ese umbral sin mostrar demasiado qué harán con ese poder en concreto.
  • El futuro del negocio familiar, que en la primera entrega era casi un personaje más, queda en suspenso: no se dice si alguien se hace cargo ni cómo se proyecta hacia adelante.
  • Sally arranca una nueva relación con Ian, pero el vínculo se presenta sin el tiempo de pantalla que necesitaría para sentirse sólido, lo que deja abierta la pregunta de si el romance prosperará.

Esos cuatro hilos, más que un cliffhanger explícito, son los que mantienen la conversación encendida sobre una tercera parte. No es un final abrupto ni una promesa forzada de continuidad: es, más bien, la sensación de que los créditos caen cuando todavía queda tela para cortar.

La pregunta que sobrevuela la sala

¿Debería haber una tercera entrega para cerrar esos arcos abiertos, o el final actual ya alcanza? Si me dejan opinar, y me dejan porque firmo esta nota, creo que la película se banca perfectamente como está, pero también creo que el material que quedó en el tintero es demasiado jugoso como para dejarlo pudrir en un cajón. Hay algo casi humano en la decisión de cerrar un ciclo y, al mismo tiempo, dejar una puerta entreabierta para cuando la historia vuelva a pedir paso. Las Owen resolvieron su maldición más pesada, y eso no es poco, pero todavía tienen cuentas pendientes con su propia identidad y con las generaciones que vienen empujando desde abajo. Si hay una tercera parte, que sea para acompañarlas mientras descubren qué hacen, ahora que pueden, con todo eso que recién aprendieron a nombrar.

FC
Florencia CabralCultura y espectáculos

Te puede interesar