La tercera temporada de Silo termina con una masacre y deja la guerra servida para la cuarta
El episodio "Troy" revela cómo funcionan las nubes letales del exterior, muestra el interior del Silo 1 y anticipa un conflicto abierto entre comunidades. Graham Yost confirma que la cuarta entrega ya está filmada.
La pantalla se abre con el corazón helado del Silo 1, ese lugar que durante dos temporadas fue apenas una sombra en los planes de Bernard y de los fundadores. Ahí, acostado en una cápsula, despierta un hombre que dice llamarse Troy aunque en realidad es Daniel, un personaje al que le borraron la memoria y que pasó siete años hibernando para resolver la crisis más grave de la serie: la rebelión del Silo 17. La primera imagen del capítulo final de la tercera temporada de Silo es, justamente, la de alguien que vuelve de un sueño larguísimo para decidir sobre la vida y la muerte de casi diez mil personas. Y la decide, sin pestañear, en una de las escenas más duras que la serie se haya animado a filmar.
El capítulo, titulado Troy, no se queda en el golpe de efecto. También aclara, de una vez por todas, uno de los misterios que más ruido venían haciendo los fans desde la primera temporada: las personas que salen al exterior y caen fulminadas en cámara no mueren por el aire tóxico, como se nos había hecho creer durante años, sino por unas nubes de nanobots que los drones activan a modo de sistema de control. Es la confirmación textual de la teoría que muchos espectadores venían masticando, y la dice la serie sin dejar lugar a dobles lecturas.
Camille, Victor y la decisión de empujar la trama hacia la guerra
En el medio de la masacre hay dos arcos que a mí, particularmente, me parecieron lo mejor del capítulo. El primero es el de Camille, que después de varias temporadas zigzagueando entre el poder y la culpa termina plantándose frente a los conductos de gas letal para impedir que se activen. Es la decisión de alguien que conoce la verdad y, aun así, elige lo correcto, que es justamente la frase que el showrunner Graham Yost eligió para resumir el espíritu de toda la serie: "Si hay una idea que resume toda la serie, sería quizá esta: buscar a personas que hagan lo correcto cuando conocen la verdad".
El otro arco que cierra con peso propio es el de Victor, el Fundador al que Matt Craven le pone el cuerpo y la voz. Victor presencia la masacre del Silo 17, ve los movimientos de Juliette y de Camille, y termina tomando la peor decisión posible: se quita la vida. Yost, consultado por el cierre de ese personaje, respondió con una frase que me resonó largo rato: "Si has conocido a alguien que se ha quitado la vida, nunca hay una respuesta concreta. A menudo hay muchas respuestas." Es, a la vez, una explicación y una negativa a explicarlo, que es probablemente la manera más honesta de hablar de un tema así.
Salto de treinta años y promesa de guerra
Después de la carnicería, la serie se anima a un salto temporal de tres décadas. Los habitantes del Silo 18 ya no piensan en defenderse, sino en pasar a la ofensiva, y Troy recibe un mensaje póstumo de Victor sobre una tal Helen, un personaje que, según Yost, va a tener peso propio en la cuarta temporada. Es la manera que encontró la producción de plantar la bandera de lo que viene sin spoilear demasiado: hay un conflicto entre silos, hay una figura nueva que empujará la trama y hay una Juliette que, otra vez, va a quedar en el centro de la tormenta.
Sobre esa cuarta temporada, el creador y showrunner fue directo como pocas veces se lo escucha en una nota promocional: "Va a haber guerra. Juliette, desde el primer fotograma hasta el final, es nuestra Juliette, pero pasa por un calvario. La cuarta temporada no es fácil y, aunque el silo esté unido, eso no significa que no pueda fracturarse." La frase resume bastante bien el tono con el que la serie encaró sus tres primeras temporadas: no hay victoria limpia, no hay comunidad que no se pueda romper, y no hay personaje al que la historia le haga un favor. La cuarta entrega, además, ya terminó de rodarse y está en posproducción, así que la espera debería ser más corta de lo habitual. Algo es algo, para los que quedamos con el corazón en la garganta después de este cierre.
