Saltar al contenido
Viernes, 16 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Portada › Vida ›
Vida /

La ropa como archivo: el ModMA lee cinco décadas de diseño argentino en clave de crisis, oficios y futuro

La muestra "Vestir mundos", organizada con Fundación IDA, recorre desde los tapados quemados de los noventa hasta los textiles biotecnológicos de hoy, con curaduría de Franco Chimento y Raúl Flores.

Por Graciela BerardiSociedad y vida · · hace 34 d
La ropa como archivo: el ModMA lee cinco décadas de diseño argentino en clave de crisis, oficios y futuro

Son las cuatro de la tarde de un jueves cualquiera y, sin embargo, el hall del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires tiene ese murmullo de los días importantes. Es que abrió "Vestir mundos", una exposición que propone algo tan sencillo como provocador: mirar una remera, un tapado o un guardapolvo blanco como si fueran documentos de época, como si cada costura llevara escrita la historia reciente del país. La muestra, organizada junto a Fundación IDA (Investigación en Diseño Argentino), abrió sus puertas el 10 de septiembre y se quedará hasta el 1 de julio de 2027, lo que la convierte en una de las apuestas curatoriales más largas del museo en los últimos años.

La curaduría está a cargo de Franco Chimento y Raúl Flores, que ordenaron el recorrido en seis núcleos temáticos con un hilo conductor que no se anda con vueltas: los diseñadores argentinos convirtieron la restricción y la crisis en materia de trabajo. "Son diseños que dialogan con las inquietudes de su tiempo y transforman la carencia o la dificultad en potencia", define Chimento, y esa frase, pronunciada mientras un grupo de visitantes rodea una percha con un tapado intervenido, parece condensar el espíritu de toda la sala.

De los noventa a la pospandemia, lo que la indumentaria cuenta

El primer tramo de la exhibición repasa las respuestas creativas a las crisis socioeconómicas de fines de los noventa y comienzos de los dos mil. Ahí aparece Trosmanchurba, el sello de Martín Churba y Jessica Trosman, que experimental con fusiones textiles, quemado de plásticos y materiales descartados para redefinir qué se entiende por sofisticado cuando el contexto aprieta. También está la recordada colección "Pongamos el trabajo de moda para siempre", de 2004, realizada junto a la Cooperativa La Juanita: un guardapolvo blanco resignificado como símbolo de trabajo autogestionado, una pieza que cualquier vecino de Parque Patricios, por ejemplo, podría reconocer como propia.

Sostenibilidad, oficios textiles y biotecnología

  • El colectivo 12NA, de Mariano Breccia y Mercedes Martínez, desarma y recompone prendas de segunda mano como quien reescribe un poema ajeno.
  • Juliana García Bello trabaja con ropa heredada y manteles donados, y le devuelve a la memoria familiar un lugar en el cuerpo.
  • La firma Therapy Recycle and Exorcise, con base en Córdoba y Berlín, lleva el suprarreciclaje a las subculturas nocturnas sin distinción de género ni temporadas.
  • MANTO, de Clara de la Torre y Diana Dai Chee Chaug, trabaja desde 1996 con hilanderas del norte argentino y produce prendas en lana de oveja y pelo de llama combinadas con sastrería contemporánea.
  • La salteña Roxana Liendro traslada técnicas de orfebrería -el repujado, el cincelado- sobre textiles andinos como el barracán y el aguayo.

El cierre de la muestra se interna en las búsquedas más recientes, las que miran hacia la biotecnología y la producción circular. Ahí entra Romina Cardillo, una de las referentes locales del diseño biodigital, que experimenta con fibras capaces de cambiar de color con la luz o de autorregenerarse: piezas que parecen sacadas de una ficción científica y que, sin embargo, ya están en los cuerpos de algunos artistas y performers.

Recorro la sala acompañado por Marisa, vecina de Villa Crespo, que vino especialmente para ver las piezas de MANTO porque su abuela era hilandera en Tilcara. "Esto es como volver a verla a ella", me dice mientras pasa los dedos a centímetros de un tapado de lana de llama, sin tocarlo. Le pregunto qué se lleva de la visita y se queda pensando: "Que la ropa no es solo ropa, que en cada prenda hay un oficio, una crisis y una decisión política de alguien que decidió hacer algo con lo que tenía a mano". Afuera, el cielo de Buenos Aires se va poniendo gris, y la conversación se estira hacia la vereda como si la muestra no terminara nunca.

GB
Graciela BerardiSociedad y vida

Te puede interesar