Saltar al contenido
Viernes, 16 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Economía /

La canasta básica del adulto mayor se disparó 38% en un año y ya cuadruplica la jubilación mínima

Un relevamiento de la Defensoría de la Tercera Edad y la Sociedad Iberoamericana de Geriatría y Gerontología estimó en más de $2,09 millones el gasto mensual de una persona mayor. Medicamentos, salud, alimentos y vivienda concentran cerca de dos tercios de ese presupuesto.

Por Mariana GaticaEconomía y campo · · hace 13 d
La canasta básica del adulto mayor se disparó 38% en un año y ya cuadruplica la jubilación mínima

La canasta de consumo relevada para los adultos mayores alcanzó en octubre un valor estimado de $2.090.646, una cifra que cuadruplica los $505.748 que percibirá en el mismo mes un jubilado con el haber mínimo, incluyendo el bono extraordinario. La medición, elaborada por la Defensoría de la Tercera Edad junto con la Sociedad Iberoamericana de Geriatría y Gerontología, volvió a poner en evidencia la distancia entre los ingresos del sector pasivo y el costo de los bienes y servicios que utiliza con mayor frecuencia esta población.

El relevamiento toma como referencia las pautas de la canasta familiar que publica el INDEC y las adapta al perfil de consumo de las personas mayores, con cobertura en la Ciudad de Buenos Aires, el conurbano bonaerense, Córdoba, Rosario y Mendoza. El resultado describe un presupuesto donde los gastos fijos asociados a la salud, la alimentación y la vivienda explican alrededor de dos tercios del total.

Cuatro rubros concentran el peso del presupuesto

Cuatro rubros concentran el peso del presupuesto

  • Medicamentos y atención de la salud: $518.708 mensuales, un importe que por sí solo supera la jubilación mínima con bono.
  • Alimentos: $457.742, con subas sostenidas a lo largo del año que se trasladan con rapidez a la mesa de los hogares.
  • Vivienda: $364.969, contemplando tanto a quienes mantienen una propiedad como a quienes alquilan o residen en una pensión.
  • Transporte, servicios y otros gastos: el resto hasta completar los $2.090.646, donde también se relevan impuestos, vestimenta y esparcimiento.

El capítulo sanitario es el que más se destaca: el cálculo incorpora distintos medicamentos y los descuentos vigentes en farmacias según la cobertura de la obra social, y aun con esos descuentos el monto resulta más elevado que el ingreso mínimo de un jubilado. La diferencia se repite cuando se la compara con las Pensiones No Contributivas por Invalidez y Vejez, fijadas en $375.023, y con la Pensión Universal para el Adulto Mayor, que llega a $418.598 con el refuerzo. Ambos beneficios también quedan por debajo del rubro medicamentos y salud de la canasta.

El costo de la canasta presentó una suba marcada frente a las mediciones anteriores. En octubre de 2025, el mismo relevamiento la ubicaba en $1.514.074, lo que implica un incremento interanual del 38%. Frente al registro de marzo, en tanto, el alza fue del 14,58%, en línea con la dinámica inflacionaria que se observa en los componentes asociados a la atención de la salud y a los alimentos.

El cuadro de fondo muestra que, aun con el bono extraordinario, la jubilación mínima permite cubrir menos de una cuarta parte del total calculado para un mes. En la práctica, las partidas que más crecen son las que tienen menor capacidad de recorte: los adultos mayores mantienen los tratamientos médicos, los controles periódicos y la compra de medicamentos, y reasignan el resto del ingreso a alimentos y servicios esenciales.

Para los especialistas que participaron del informe, la aceleración del componente sanitario es la señal más sensible de la última medición, porque se trata de un gasto de difícil sustitución. El desafío para los próximos relevamientos será observar si los cambios de precios relativos, en particular en alimentos y en los alquileres, modifican la estructura interna de la canasta sin alterar la brecha que hoy separa al haber mínimo del costo total estimado.

MG
Mariana GaticaEconomía y campo

Te puede interesar