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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Iván Ramírez se saca las pelucas y se anima a cantar con voz propia en la pantalla de Guido Kaczka

El humorista dejó las imitaciones en el guardarropa y se metió al escenario de Es mi sueño como concursante. Ensaya con coaches vocales, prepara un unipersonal para Mar del Plata y repasa los más de 150 personajes que lleva a cuestas, entre ellos una Lía Crucet que debutó a los 14 años en el cumpleaños de una amiga.

Por Florencia CabralCultura y espectáculos · · hace 24 d
Iván Ramírez se saca las pelucas y se anima a cantar con voz propia en la pantalla de Guido Kaczka

Me lo imagino entrar al estudio de Guido Kaczka con las manos en los bolsillos, sin las pelucas rubias, sin las prótesis que le deforman la cara, sin el maquillaje que suele transformarlo en otros. Iván Ramírez, el mismo que durante años nos hizo reír imitando a cantantes y deportistas, ahora se planta frente al público con su propia voz, tal cual suena cuando lo escuchamos en una charla de café. La apuesta se llama Es mi sueño y, créanme, no es un capítulo más en la carrera de este muchacho: es una decisión que lo puso a prueba en un terreno donde siempre se escondió detrás de un personaje.

Un casting que lo descolocó

La convocatoria lo agarró desprevenido. Ramírez cuenta que imaginaba que le iban a ofrecer sumarse al programa con alguna intervención humorística, ese lugar cómodo donde uno se mueve como pez en el agua. Lejos de eso, el convite fue directo: ser concursante, cantar con su identidad, mostrar la garganta que tiene debajo de las mil caracterizaciones. Lo primero que pensó, según confiesa él mismo, fue: no sé cantar con mi voz. Y tiene su lógica, porque durante años su herramienta de trabajo fue, justamente, la voz de otros.

“Lo primero que pensé es: no sé cantar con mi voz.”Iván Ramírez

Sin embargo, no es un improvisado en materia de canto. Confiesa que tomó clases durante mucho tiempo, pero aclara que nunca había probado esa forma de exposición en televisión, así, desnudo, sin la máscara de un personaje. Ahora ensaya con el equipo de entrenamiento vocal del concurso, un cuerpo técnico que se volvió imprescindible para él. Y lo explica con una razón muy concreta: los cambios de voz que realiza al interpretar a sus personajes exigen un cuidado especial, porque la herramienta tiene que estar siempre afinada y cuidada para que los registros no se deterioren.

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El detrás de escena de cada personaje

Para entender por qué animarse a cantar con su voz fue tan difícil, conviene saber cómo trabaja Ramírez cada una de sus imitaciones. Calcula que su repertorio supera los 150 personajes, una cifra que a mí, sinceramente, me deja con la boca abierta: hay figuras del espectáculo, deportistas, personajes de dibujos animados. El proceso, según cuenta, empieza lejos del maquillaje. Primero observa cómo piensa cada figura, qué le interesa, cómo se comporta en una entrevista o en un vivo de Instagram. Después viene el trabajo sobre la voz y los gestos. Recién al final aparecen el vestuario y la caracterización, que en su caso es una pequeña producción audiovisual.

Porque cada transformación es una logística en sí misma. Colocar una prótesis puede demandar un mínimo de cuatro horas, y desarmar todo el maquillaje suma otras dos. Invierte en pelucas de cabello natural, no de fibras sintéticas, y tiene un equipo que le confeccióna la ropa de cada personaje a medida. Es un artesano, en el sentido más literal de la palabra.

Aquella primera Lía Crucet

Su historia frente al público empezó mucho antes de la televisión. A los 14 años lo invitaron al cumpleaños de una amiga y se animó a interpretar a Lía Crucet, con un vestuario que, atención, fue cosido por su bisabuela. Imagínense la escena: un pibe adolescente, una abuela aguja en mano, una fiesta de cumpleaños y una imitación que desató el aplauso general. De aquella noche improvisada salieron tres contrataciones para otros eventos, y arrancó una carrera que hoy lo tiene sentado en uno de los programas más vistos de la televisión argentina. Si eso no es un cuento con moraleja, no sé qué lo es.

Una opinión a confesión de parte

Voy a ser honesta: me resulta emocionante verlo dar este paso. Durante años asociamos a Iván Ramírez con la risa, con la sorpresa del reconocimiento, con ese juego de espejos que propone una buena imitación. Verlo ahora dispuesto a cantar con su voz, a quedar expuesto sin la coraza del personaje, habla de alguien que se animó a correrse del lugar cómodo. Puede que le vaya bien en el concurso o puede que no, pero el movimiento ya está hecho. Y a mí, como espectadora, me gusta celebrar a los artistas que se arriesgan, sobre todo cuando detrás tienen la disciplina y el oficio que Ramírez demostró construir, personaje a personaje, hora a hora de maquillaje, peluca a peluca. Lo voy a estar mirando, y se los recomiendo.

FC
Florencia CabralCultura y espectáculos

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