Saltar al contenido
Viernes, 16 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Tecnología /

Gates quiere meter a la inteligencia artificial bajo un megamicroscopio global, y encima cobrarle impuestos

El cofundador de Microsoft propone un organismo supranacional para auditar sistemas de IA, inspirado en lo que ya se hace con las armas nucleares, los aviones y la capa de ozono. También empuja un impuesto a las empresas que reemplacen gente por máquinas y quiere reservar hasta un 40 por ciento de los puestos para humanos. Mientras tanto, intenta verse con Xi Jinping en noviembre.

Por Matías UrquizaTecnología · · hace 45 d
Gates quiere meter a la inteligencia artificial bajo un megamicroscopio global, y encima cobrarle impuestos

¿Otra vez Bill salvando al mundo? Bueno, esta vez la propuesta tiene letra clara: un organismo supranacional que audite sistemas de inteligencia artificial como si fueran centrales nucleares, aviones comerciales o aerosoles que agujerean el cielo. Gates lo puso por escrito esta semana, con un detalle importante: todavía no decidió si ese ente se crea de cero o si se cuelga de uno que ya exista, tipo la OIEA, la OACI o el Protocolo de Montreal, por nombrar tres siglas que vienen al caso.

La idea central es sencilla y a la vez ambiciosa. Sencilla porque ya hay precedentes: los inspectores de la OIEA vigilan que nadie enriquezca uranio de más en su garaje; la OACI establece normas de seguridad que comparten aerolíneas de todo el mundo; el Protocolo de Montreal sacó de circulación los CFC que derretían la capa de ozono. Ambiciosa porque acá no se trata de átomos ni de aerosoles, sino de modelos de lenguaje que ya escriben mejor que muchos periodistas y que, en teoría, podrían ayudar a alguien con malas intenciones a diseñar una amenaza biológica.

¿Por qué sin China no hay regulación posible?

El propio Gates lo dijo sin rodeos: si Estados Unidos mueve primero y limita los modelos más sensibles, China se va a sumar. Y si China se suma, el resto del mundo se prende. Por eso su equipo está armando un encuentro con Xi Jinping, previsto en principio para noviembre, aunque todavía no está confirmado. La lógica es geopolítica pura: cualquier norma que quede afuera de Beijing sería un parche, porque las empresas chinas desarrollarían sus propios modelos sin mirar a Washington ni a Bruselas.

El área más sensible que menciona Gates es la de los sistemas capaces de diseñar moléculas o de facilitar ataques biológicos. Aclaró algo importante para no asustar de más: supervisar estas capacidades no significa frenar la investigación médica ni la científica, sino vigilar los usos de mayor riesgo, dejando tranquila a la industria del fármaco y al laboratorio de la universidad.

¿Y la plata? Un impuesto para quien reemplace gente con máquinas

“Es positivo que algunas empresas de IA estén proponiendo soluciones a los desafíos provocados por su propia tecnología, pero no deberíamos esperar que sean ellas quienes lideren el proceso.”Bill Gates
  • Impuesto sobre los ingresos de las empresas que sustituyan trabajadores con resultados generados por IA, con destino a redes de protección social.
  • Reserva de hasta el 40 por ciento de los puestos de trabajo actuales en sectores donde el vínculo humano sea irremplazable, como salud y cuidados.
  • Vigilancia específica sobre modelos con capacidad de diseñar agentes biológicos, sin bloquear la investigación médica legítima.
  • Cooperación explícita entre Estados Unidos y China como condición previa para que la regulación tenga alcance global.

Para meter el ejemplo en la vida cotidiana de un pueblo, pensemos así: si una empresa de software reemplaza al contador del estudio contable del pueblo, el municipio podría cobrarle una tasa para mantener el hospital y la asistencia a los jubilados. Esa es, en criollo, la lógica que plantea Gates: el que automatiza, aporta.

Sobre la autorregulación de las big tech, Gates fue terminante. Dijo que varias de las problemáticas en juego exceden el conocimiento técnico de las propias compañías y que, en una industria donde Meta, Google y OpenAI marcan el ritmo, dejar la política de seguridad en manos de las mismas que desarrollan el producto es como pedirle al kiosquero del pueblo que se audite la balanza a sí mismo. Por eso insiste en que el liderazgo regulatorio tiene que venir de los Estados, no de las empresas.

El documento no resuelve del todo quién paga el organismo, dónde se instala ni con qué potestad concreta sancionaría a un modelo que incumpla. Es un esquema, todavía. Pero el hecho de que un nombre como Gates lo ponga sobre la mesa con la firma de Microsoft detrás le da un peso político que la discusión sobre IA venía necesitando. Mientras tanto, seguimos esperando la fibra.

MU
Matías UrquizaTecnología

Te puede interesar